El relieve del municipio es predominantemente llano, aunque ligeramente ondulado, con una altitud media de 679 metros. El punto más elevado es el cerro de las Cabezas (712 metros) y el más bajo se encuentra en Casa Tía Juliana (654 metros). El territorio es de naturaleza arcillosa y pedregosa.[3]
La red hidrográfica está marcada por el río Valdemembra en su curso final y el río Júcar, que delimita el término municipal por el sur, haciendo frontera con Valdeganga. El clima es mediterráneo de gran influencia continental, caracterizado por inviernos duros y veranos calurosos.[3]
El topónimo Mahora es de posible origen árabe ("la taberna"). Los orígenes del poblamiento se remontan a la época ibérica, con yacimientos en Cabezo de los Silos y Villares de Tochoso.[4]
La romanización de la zona se consolidó a partir del siglo I a. C. En 1945, se descubrió una sepultura de incineración con un ajuar compuesto por objetos de vidrio romano y una urna ibérica cubierta por un plato de terra sigillata datado entre los siglos I y II d. C.[4]
Mahora experimentó un notable auge al convertirse en lugar de residencia de numerosas familias hidalgas, lo que propició la construcción de diversas casas palacio y casonas blasonadas. Por esta concentración nobiliaria, Mahora fue conocida como la «Corte Chica».[5]
Mahora obtuvo el privilegio de villazgo el 31 de agosto de 1663, segregándose definitivamente de Jorquera, aunque sus lazos señoriales se mantuvieron.[4]
Durante la guerra civil española, Mahora desempeñó un papel relevante en la retaguardia republicana. El 10 de agosto de 1936 se produjo el saqueo y la destrucción de la iglesia parroquial, con la pérdida de retablos e imágenes históricas en una hoguera pública.[6]
El 26 de mayo de 1937 se inauguró en la localidad el «Centro de Rehabilitación y Reeducación Profesional» de las Brigadas Internacionales. Este hospital, con capacidad para 300 a 400 pacientes, se instaló en la Casona del Marqués (propiedad requisada).[7]
El centro ofrecía tratamiento médico y talleres de formación profesional para la reinserción laboral de los heridos de guerra. Fue clausurado en abril de 1938.[7]
Cuenta con una población de habitantes (INE ). El municipio alcanzó su máximo demográfico en 1939 con 2772 habitantes. Sufrió un notable éxodo rural posterior hacia Valencia y Cataluña.
La economía local se basa en la agricultura. El cultivo predominante es el cereal y la vid (con unas 2500 hectáreas de viñedo), integrada en la D.O. Manchuela. La producción vitivinícola se canaliza a través de la Cooperativa del Campo San Isidro. El regadío ha introducido maíz, remolacha y alfalfa. El azafrán se mantiene como cultivo tradicional. Los sectores secundario y terciario son reducidos, destacando industrias agroalimentarias (quesería) y el sector servicios y hostelería.[3]
Convento de Nuestra Señora de Gracia: Fue fundado en 1611 por los franciscanos descalzos sobre una ermita anterior. Fue utilizado como hospital y centro de estudios. Actualmente es una ruina consolidada.[9]
Arquitectura civil: El pueblo conserva casonas blasonadas y palacios nobiliarios de los siglos XVI al XVIII, que explican el apodo local «La Corte Chica».[5]
Arquitectura popular: Existen numerosos «cucos» o «chozos», construcciones de piedra seca con planta circular utilizadas como refugio agrícola.[3]
Las fiestas patronales se celebran en honor a San Roque y la Virgen de Gracia, del 13 al 17 de agosto. El 16 se celebra el día del patrón.[9]
Otras festividades destacadas son:
San Antón (17 de enero): Romería, bendición de animales, «subasta» y degustación de productos de la matanza.[9]
Jueves Lardero: Comida en el campo donde es tradicional el «hornazo» (torta con huevo duro y chorizo).[8]
Semana Santa: Destaca la procesión del Encuentro y la tradición de las "albicias" (ramos de flores) ofrecidos por los quintos a la Virgen el Domingo de Resurrección.[9]
Los Mayos (30 de abril): Canto de los Mayos a la Virgen.[9]
San Isidro (15 de mayo): Romería, comida campera y concursos de habilidad agrícola.[9]