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Hermes

De Mexpedia
Archivo:Hermes Ingenui Pio-Clementino Inv544.jpg
Hermes Ingenui, copia romana del original griego del siglo V a. C., museo Pío-Clementino, Ciudad del Vaticano.

En la mitología griega, Hermes (Error de Lua en Módulo:Unicode_data en la línea 468: attempt to index field 'scripts' (a boolean value)., Hermḗs)[1] es el heraldo o mensajero de los dioses,[2] recordado en la tradición clásica como el dios de los viajes y el comercio.[3] Se trata del arquetipo de pícaro divino y uno de los dioses olímpicos. Es fácil identificarlo en el arte clásico, pues sus atributos característicos son el caduceo (κηρύκειον), las sandalias aladas (tālāria) y el pétaso (πέτασος). Es hijo de Zeus y Maya pero los romanos lo adaptaron como Mercurio.[4]

Se trata de uno de los dioses más versátiles de la antigua Grecia,[5] una divinidad liminal en constante movimiento. Para los expertos Hermes es un dios del tránsito, comunicación, comercio, engaño, mediación, fronteras y movilidad.[6] Preside todo aquello que atraviesa fronteras —físicas, sociales o cósmicas—, haciendo posible la comunicación entre ámbitos separados. Por ello protege a viajeros, guía a las almas hacia el inframundo (psicopompo) y aparece asociado a la astucia y el robo (actividades que alteran o desplazan el orden establecido). Más que gobernar un territorio concreto, Hermes se vincula al tránsito entre territorios.[7]

Se dice que enseñó las letras, estableció los meses, descubrió las constelaciones e inventó la lira.[8] Sea como fuere, el texto mitográfico que narra de forma más extensa sus mitos es el Himno homérico a Hermes. En él ya se le invoca como una deidad polifacética:

El de multiforme ingenio (πολύτροπος, polýtropos),[9] de astutos pensamientos, ladrón, cuatrero de bueyes, jefe de los sueños, espía nocturno, guardián de las puertas, que muy pronto habría de hacer alarde de gloriosas hazañas ante los inmortales dioses.

En la mitología Hermes aparece en dos tipos de historias. La mayoría de las veces aparece en calidad de mensajero de Zeus, pero, cuando actúa por iniciativa propia, suele usar la astucia y el engaño como seña de identidad.[4] No es de extrañar que este dios, especialmente asociado a la palabra y el lenguaje, nos haya legado diversos vocablos como «herma», «hermenéutica», «hermafrodita» y «hermetismo».[11] Asimismo, en la Antigüedad tardía, también dio su nombre e identidad a Hermanubis,[12] Hermópolis[13] y Hermes Trismegisto.[14]

Como dios heraldo y pícaro divino

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Dios heraldo, intérprete y elocuente

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El rasgo principal de Hermes en la tradición griega es su función como heraldo de los dioses, papel que ya desempeña en los poemas homéricos, donde aparece incluso compartiendo esta tarea con Iris. Esta condición de mensajero divino se relaciona estrechamente con la mediación lingüística y la interpretación, de modo que el término griego hermeneus (ἑρμηνεύς), «intérprete», designa a quien actúa como traductor o mediador entre lenguas y culturas. De esta raíz procede también la palabra «hermenéutica», entendida como el arte de interpretar significados ocultos. Asimismo, en griego, un hallazgo afortunado se denominaba hermaion (ἕρμαιον), lo que refuerza su asociación con lo inesperado y lo favorable.[15][16][17][18]

Como heraldo de los dioses, Hermes preside además la elocuencia y el dominio de la palabra, cualidades esenciales de los heraldos, que actuaban como oradores públicos en asambleas y negociaciones. Por ello, era especialmente invocado cuando se requería un discurso eficaz y persuasivo, capaz de lograr el objetivo deseado.[15][16][17][18] En este contexto, incluso las lenguas de los animales sacrificados le eran ofrecidas como símbolo de su dominio sobre la palabra y la expresión verbal.[19][20]

Archivo:Rude-mercury.jpg
Hermes atándose la sandalia por François Rude (Museo del Louvre).

Pícaro divino, astuto y ladrón

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Hermes, asociado al mundo de los mensajeros, encarna también la prudencia y la habilidad en las relaciones de intercambio social.[21][22] Estas cualidades se combinan con una dimensión más ambivalente, en la que destacan la astucia, el ingenio verbal y práctico, así como el fraude, el perjurio y la inclinación al robo. Por ello, se le vincula con el arquetipo del «pícaro divino», dios de lo incierto y de todo aquello que circula y cambia de lugar. Esta naturaleza liminal lo convierte también en guía de las almas hacia el más allá, realizando estos actos con destreza, inteligencia e incluso una cierta elegancia.[23][24][25][26] En este sentido, el folclorista Meletinskiy lo caracteriza como un «tramposo deificado»,[27] capaz además de transmitir a mortales y héroes favorecidos las habilidades que él mismo posee.[28][29][30][31]

Esta faceta se refuerza en el mito de su nacimiento, que lo presenta ya como un dios del engaño y el robo. Según la tradición, Hermes es el protector de los ladrones porque desde su primera noche de vida mostró su naturaleza astuta: escapó del cuidado de Maya y se deslizó para robar el ganado de su hermano Apolo. Este episodio fundacional consolida su imagen como divinidad del ingenio, la transgresión y la inteligencia aplicada a la acción, siempre dentro de un marco de habilidad y cálculo más que de violencia directa.[32]

Asociado al movimiento, intercambio y mediación

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Viajes, caminos, mediación

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La idea de Hermes como heraldo y mensajero de los dioses, de sus viajes de un sitio a otro y decidiendo tratados, implicaba necesariamente la noción de que era el promotor del intercambio social y el comercio entre los hombres, y que era amistoso con ellos.[33][34] En este puesto era considerado el mantenedor de la paz, y como dios de los caminos, que protegía a los viajeros y castigaba a quienes rehusaban ayudar a los que se equivocaban de ruta.[35] Por ello los generales atenienses, al preparar una expedición, ofrecían sacrificios a Hermes, denominándolo Hegemonio (Ἡγεμόνιος, «el que guía») o Agetor (Ἀγήτωρ, «líder»), y muchas estatuas del dios fueron erigidas en los caminos y en las puertas, circunstancia por la que recibió varios epítetos.

Cambio, tránsito, lo liminal

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Entre los helenos, como sugiere la palabra relacionada «herma» (‘piedra fronteriza’), Hermes personificaba el espíritu del cruce: se pensaba que se manifestaba en cualquier tipo de intercambio, transferencia, transgresión, trascendencia, transición, tránsito o travesía, todas ellas actividades que involucran algún tipo de cruce en cierto sentido. Esto explica su relación con las transiciones en la propia suerte, con los intercambios de bienes, palabras e información implicados en el comercio, la interpretación, la oratoria y la escritura, con la forma en la que el viento puede transportar objetos de un lugar a otro y con la transición al otro mundo.[36]

Archivo:HermesPtolemy.jpg
Estatua de Ptolomeo III vestido como Hermes, con la clámide (Egipto ptolemaico).

Comercio, riqueza, fortuna

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Como dios del comercio, era llamado διέμπορος, ἐμπολαἳος, παλιγκάπηλος, κερδέμπορος, ἀγοραἳος, etcétera[37] y como el comercio es el origen de la riqueza, Hermes es también el dios de las ganancias y las riquezas, especialmente de las repentinas e inesperadas, como las adquiridas mediante el comercio. Como dador de riqueza y buena suerte (πλουτοδότης), también presidía sobre el juego de los dados, y quienes jugaban arrojaban una hoja de olivo sobre los dados, y primero tiraban esta hoja.[38]

Como psicopompo y gimnasta

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Hermes psicopompo

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Hermes actuaba como psicopompo o guía de los difuntos, conduciendo las almas tras la muerte y ayudándolas a encontrar su camino hacia el inframundo o el prado de asfódelos. En este papel, era considerado un franqueador de fronteras, ya que podía moverse libremente entre el mundo de los vivos y el de los muertos, siendo junto con Hades y Perséfone una de las pocas divinidades con acceso estable a ambos ámbitos. Por ello, muchos griegos le ofrecían sacrificios antes de emprender viajes, buscando su protección en los tránsitos peligrosos. En el Himno homérico a Deméter, Hermes aparece además como el guía que conduce a Core (Perséfone) de regreso junto a Deméter, lo que refuerza su función mediadora entre mundos. A esta capacidad se suma también su papel como portador de los sueños hacia los mortales, prolongando su condición de intermediario entre distintos niveles de realidad.[39][40][41][42][43]

Patrón de los gimnastas

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Hermes es presentado en algunas tradiciones como inventor del fuego,[44] lo que lo aproxima a la figura del titán Prometeo. Además, se le atribuyen diversas invenciones relacionadas con el ámbito físico y lúdico, como la siringa y la lira, así como distintos tipos de carreras y el deporte de la lucha, razón por la cual fue considerado patrón de los atletas. Esta dimensión inventiva lo vincula con el desarrollo de prácticas culturales y corporales propias del mundo griego.[45]

Con el tiempo, Hermes asumió también el papel de protector de los juegos gimnásticos y los gimnasios, aunque esta función parece de desarrollo tardío, ya que no aparece en los poemas homéricos y su iconografía original no lo asociaba directamente al ámbito atlético. Sin embargo, la presencia de sus estatuas en gimnasios y espacios de entrenamiento favoreció su identificación con la juventud y el ejercicio físico, de modo que, al igual que Heracles y los Dioscuros, terminó siendo concebido como protector de los jóvenes atletas y de las competiciones gimnásticas.[46] En época posterior, los artistas lo representaron como un ideal de belleza juvenil armoniosamente desarrollado mediante el ejercicio, siendo Atenas uno de los primeros centros de este culto atlético.[47][48][49]

Entre pastores y hermas

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Dios arcadio pastoral

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Archivo:Hermes-louvre3.jpg
Hermes atándose la sandalia, copia romana en mármol de un bronce de Lisipo (Museo del Louvre).

Su carácter original de divinidad de la naturaleza pelasga o arcadia desaparece gradualmente en las leyendas. Ya se ha señalado que Hermes era considerado el inventor de los sacrificios, y por tanto no solo actúa en la parte de un heraldo en los sacrificios[50] que es también el protector de los animales sacrificiales, y se creía en concreto que incrementaba la fertilidad de las ovejas.[51] Por eso era adorado especialmente por los pastores, y se lo menciona en relación con Pan y las ninfas.[52] Esta faceta de la personalidad de Hermes es un resto de la antigua religión arcadia, en la que fue el dios fertilizador de la tierra, que confería sus bendiciones a los hombres, y algunos otros rasgos de este carácter aparece en los poemas homéricos.[53]

Las hermas

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En la temprana Grecia antigua, Hermes fue un dios fálico de las fronteras. Su nombre, en la forma «herma», designaba a un montón de piedras usado para marcar los caminos y delimitar fronteras y propiedades. Cada viajero que pasaba por el camino añadía su piedra al montón, indicando así su presencia. Sobre el 520 a. C. Hiparco, hijo de Pisístrato, sustituyó los montones de piedras que señalaban el punto medio entre cada pueblo (deme) del Ática y el ágora de Atenas por pilares cuadrados o rectangulares de piedra o bronce coronados por un busto de Hermes, con barba y un falo erecto en la base. En las más primitivas hermas «cilenas», el pilar de piedra o madera era simplemente un falo tallado. En Atenas, las hermas se colocaban fuera de las casas para atraer la buena suerte. Como señaló Walter Burkert, «resulta asombroso que un monumento de esta clase pudiera ser transformado en un dios olímpico».[54]

En 415 a. C., la noche anterior a la partida de la flota ateniense hacia Siracusa durante la guerra del Peloponeso, todas las hermas atenienses fueron vandalizadas, lo que se consideró un mal augurio (cf. expedición a Sicilia). Los atenienses de la época creyeron que había sido obra de saboteadores, bien de Siracusa o de pacifistas de la propia Atenas.[55] Se sospechaba que Alcibíades, pupilo de Sócrates, estaba implicado.[56] Aunque este lo negó y se mostró dispuesto a ser juzgado, Sócrates pagó indirectamente la impiedad con su vida.[57] Desde estos orígenes, las hermas se incorporaron al repertorio de la arquitectura clásica.[58]

Estudios sobre la naturaleza de Hermes

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Básicamente los estudiosos resumen las funciones y la naturaleza de Hermes en tres conceptos: «movimiento», «intercambio» y «mediación».

estudioso enfoque naturaleza de Hermes
Burkert histórico y ritual Hermes se entiende desde sus funciones religiosas concretas. Es el dios de los cruces, los límites y las transiciones en la vida social y espacial. Está asociado a los caminos, las fronteras, las puertas y las encrucijadas, así como a la protección de viajeros y comerciantes. Su perfil se define por su papel en prácticas rituales y en la regulación simbólica de los espacios de paso.[59]
Kerényi simbólico y psicológico Hermes es interpretado como una figura simbólica de mediación entre mundos. Actúa como guía de las almas y como intermediario entre lo humano, lo divino y lo infernal. Representa el tránsito y el cambio de estado, tanto físico como existencial o espiritual. Es una figura arquetípica del movimiento entre niveles de realidad.[60]
Detienne y Vernant estructuralista Hermes encarna la μῆτις (mêtis), una inteligencia astuta, flexible y estratégica. Su acción se sitúa en espacios ambiguos y cambiantes. Se asocia a la movilidad, el engaño, la inversión de órdenes y la adaptación constante. Más que una función concreta, representa un tipo de inteligencia operativa basada en el cambio y la incertidumbre.[61]

Iconografía, culto y atributos

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Archivo:Imagines deorum, qui ab antiquis colebantur - in quibus simulacra, ritus, caerimoniae, magnaq(ue) ex parte veterum religio explicatur (1581) (14561939809).jpg
Hermes portando el caduceo. Entre otros atributos, con él podía abrir y cerrar los ojos de los mortales. Se lo regaló Apolo, y Hermes a cambio le regaló a este la lira.

Evolución iconográfica

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Hermes presenta una evolución iconográfica significativa a lo largo de la tradición griega. En sus formas más arcaicas fue representado como un dios de rasgos fálicos, de aspecto maduro, barbado y asociado a funciones primordiales de fertilidad y protección. Sin embargo, a partir del siglo VI a. C. esta imagen tradicional fue progresivamente sustituida por la de un joven atlético, en consonancia con la idealización estética del cuerpo masculino en la cultura griega clásica. Este nuevo Hermes juvenil se convirtió en una figura habitual en estadios y gimnasios, donde su presencia lo vinculaba con la juventud, el ejercicio físico y la educación corporal.[62]

En el ámbito del culto, Hermes estuvo ampliamente difundido por toda Grecia, aunque uno de sus centros principales se encontraba en Feneo (Arcadia), donde se celebraban en su honor las fiestas llamadas Hermeas (Ἔρμαια; lat. Hermaea). La tradición mítica atribuye a Licaón, hijo de Pelasgo, la construcción de su primer templo en esta región.[63] Los eleos afirmaban que Pélope fue el primero en fundar un templo dedicado a Hermes en el Peloponeso y en ofrecer sacrificios al dios, con el fin de apaciguar su ira por la muerte de Mirtilo.[64] Asimismo, numerosas inscripciones dedicadas al dios han sido halladas en el ágora de Atenas, especialmente bajo su epíteto Agoreo, en relación con su función como protector del comercio y de la vida pública.[65] En el plano simbólico y cultual, Hermes aparece asociado a diversos elementos como la palmera, la tortuga, el número cuatro o ciertos peces, mientras que sus ofrendas habituales incluían incienso, miel, pasteles y sacrificios de animales como corderos y cabritillos.[66]

Atributos y símbolos

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Su iconografía es fácilmente reconocible por una serie de atributos característicos. Suele representarse con el pétaso, sombrero de ala ancha propio de los viajeros, que en representaciones posteriores puede aparecer alado o incluso sustituido por pequeñas alas en el cabello. También porta con frecuencia sandalias aladas, aunque este rasgo no aparece en Homero y se desarrolla en épocas posteriores, donde se le denomina πτηνοπέδιλος (ptēnopédilos, ‘de pies alados’) o alipes. A ello se suma la bolsa o monedero, símbolo de su relación con el comercio y la riqueza, así como su condición de mensajero y dios del tránsito entre espacios.[67]

El caduceo

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Otro de sus atributos era el caduceo (ῥάϐδος o σκἣπτρον), mencionado frecuentemente en los poemas homéricos como la vara mágica con la que cierra y abre los ojos de los mortales, no diciéndose de qué persona o dios la recibió, ni que tenga las serpientes entrelazadas con que aparece en obras de arte posteriores. Según el himno homérico a Hermes y Apolodoro, la recibió de Apolo, y parece que deben distinguirse dos báculos, que luego fueron unidos en uno: primero, la vara de heraldo ordinaria[68] y segundo la vara mágica, como las que otras divinidades también poseían.[69] Los lazos blancos con los que la vara de heraldo estaba originalmente adornada fueron cambiados por artistas posteriores por dos serpientes[70] aunque los propios antiguos las justificaban bien como vestigio de alguna característica del dios, bien considerándolas representaciones simbólicas de la prudencia, la vida, la salud y similar. En épocas posteriores, el caduceo fue adornado también con un par de alas, expresando la rapidez con la que el mensajero de los dioses se movía de un lugar a otro. En la actualidad el caduceo suele ser considerado un emblema iconográfico del comercio.[71][72]

Etimología

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Origen micénico

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Desde la declaración de Müller, se ha creído que el nombre «Hermes» procede de la palabra griega ἕρμα, herma, que alude a un pilar cuadrado o rectangular con la cabeza de Hermes (normalmente con barba) adornando su extremo superior y con genitales masculinos itífalos debajo. Sin embargo, debido al testimonio del dios en el panteón micénico, como Hermes Araoia (‘Hermes Carnero’) en las inscripciones en lineal B en Pilos y la Cnosos micénica, es más probable que la conexión ocurriese en el sentido contrario, desde el dios hasta las representaciones en los pilares. De la subsecuente asociación de estos pilares —que fueron usados en Atenas para evitar el mal y también como mojones en caminos y fronteras por toda Grecia— Hermes adquirió el patronazgo de los viajes por tierra.[73][74]

Hermetismo

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La doctrina del hermetismo deriva del propio Hermes en cuanto a su relación con el conocimiento y la interpretación. Lo hermético está relacionado con lo «impenetrable», es decir aquello que no deja pasar el aire, es indirecta. El nombre Hermes era también usado para referirse al dios Thot de la mitología egipcia, siendo Thot el dios de la alquimia. Los alquimistas que seguían a este dios pasaron a llamarse «herméticos», pues mantenían todos sus secretos escondidos. Así pues la palabra «hermético» pasó a ser usado para referirse a algo sellado o secreto.[75] Otras fuentes aseguran que esta palabra viene de Hermes Trismegisto (Ἑρμῆς ὁ Τρισμέγιστος), que es la fusión del dios griego Hermes y el dios egipcio Thot. De acuerdo a la mitología, él creó un recipiente de aire sellado por completo. De ahí viene la palabra hermético.[76]

Epítetos

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Archivo:Mercury by Hendrick Goltzius.jpg
Mercurio por Hendrick Goltzius, 1611 (Frans Halsmuseum, Haarlem).

A Hermes se le denomina Cilenio (Κυλλήνιος) porque había nacido en el monte Cilene de Arcadia.[77] Su madre, Maya, era hija de Atlas, y por eso a Hermes se lo denomina como Atlantíada (Ἀτλαντιάδης, ‘descendiente de Atlas’).[78] Hermes Argifonte (Ἀργειφόντης, ‘asesino de Argos’; lat. Argicida) remite al episodio mítico en el que, por mandato de Zeus, dio muerte al pastor Argos Panoptes, el vigilante de múltiples ojos que custodiaba a la doncella Ío en el santuario de Hera.[79]

Su epíteto Logio (λόγιος, ‘orador’ o ‘elocuente’) es la representación del dios en el acto de declamar, como orador, o como dios de la elocuencia. De hecho, junto con Atenea, era la representación divina estándar de la elocuencia en la Grecia clásica. El himno homérico a él dedicado (probablemente del siglo VI a. C.) lo describe dando un exitoso discurso desde la cuna para defenderse de la (verdadera) acusación de haber robado ganado.[80] Algo después, el comentario de Proclo sobre La República de Platón describe a Hermes como dios de la persuasión.[81] Aún más tarde, los neoplatónicos verían a Hermes Logios más místicamente como origen de una «cadena hermaica» de luz y radiación emanando del intelecto divino (nous).[82] Este epíteto también produjo un tipo escultórico.[83]

Además de estos, Hermes recibe múltiples epítetos que reflejan la amplitud de sus funciones. Como Ὄδιος (Odio, ‘patrón de los caminos’);[84] Πυληδόκος (Piledoco, ‘guardián de las puertas o umbrales’);[85] Ἀγοραῖος (Agoreo, ‘del ágora’) es protector de los espacios públicos y del intercambio social;[65] Δίακτορος (Diactoro, ‘mensajero’) encarna su función de heraldo divino;[86] como Ψυχοπομπός (Psicopompo, ’conductor de almas’) guía a los muertos hacia el Inframundo;[87] como Κριόφορος (Crióforo, ‘portador del carnero’) se vincula con la protección pastoral;[88] y como Εριούνιος (Eriunio, ‘afortunado, portador de suerte’ representa la prosperidad y la buena fortuna.[89] Otros epítetos como Δόλιος (Dolio, ‘astuto’),[90] Ἐπιμήλιος (Epimelio, ‘guardián de rebaños’)[91] o Ἐναγώνιος (Enagonio, ‘de los juegos’)[92] refuerzan su carácter multifacético como dios del movimiento, la mediación, la astucia y la transición entre ámbitos.

Himno homérico a Hermes

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Archivo:Museum of Prehistory and Archaeology of Cantabria 22 - Fitting with a child Hermes (La Magdalena - Santander).JPG
Aplique romano de Hermes Niño proveniente de la península de La Magdalena (Santander, Cantabria).

El Himno homérico IV (a Hermes) es el texto más extenso sobre este dios y nos habla de su nacimiento y de cómo adquirió sus competencias; se narrará una versión en prosa. Se dice, pues, que Hermes nació en una cueva del monte Cilene, hijo de Zeus y de la ninfa Maya, que vivía apartada del resto de los dioses. Allí Zeus se uniría con ella en secreto durante la noche, sin ser visto por los inmortales ni los mortales, mientras Hera dormía. Cuando el designio de Zeus se cumplió, Maya dio a luz a un hijo extraordinario, cuya naturaleza ya desde el inicio era ambigua y prodigiosa: Hermes sería ladrón, pastor, mensajero, engañador y mediador entre dioses y hombres.[93]

Nada más nacer, Hermes mostró una rapidez inusual. Apenas salió de la cuna, abandonó la cueva y comenzó a explorar el mundo. Su inteligencia era tan precoz que inmediatamente empezó a actuar con intención y cálculo. En su camino encontró una tortuga, la tomó con curiosidad y comprendió que podía transformarla en algo útil. La llevó dentro de la cueva, la vació con habilidad y construyó con su caparazón un instrumento musical: la primera lira. Tensó cuerdas de tripa, colocó cañas como brazos y, al probarla, produjo un sonido maravilloso. Con ella improvisó cantos sobre los dioses y sobre su propio nacimiento.[93]

Tras crear la lira, la dejó en su cuna y salió de nuevo, ahora con la intención de realizar otra hazaña: el robo del ganado de Apolo. Se dirigió a las montañas de Pieria, donde pastaban los rebaños sagrados de Apolo, y robó cincuenta vacas. Para evitar ser descubierto, invirtió las huellas de los animales y caminó de forma extraña, como si no fuera un ser humano común. Incluso fabricó sandalias de ramas para ocultar sus pasos, conduciendo el ganado de noche a través de montañas y caminos desiertos.[93]

En su camino se encontró con un anciano que trabajaba en un viñedo. El hombre lo vio pasar y sospechó del extraño movimiento del rebaño, pero Hermes lo intimidó con palabras ambiguas, exigiéndole silencio a cambio de prosperidad. Finalmente llevó las vacas hasta Pilos, donde sacrificó dos de ellas y realizó un ritual singular: dividió la carne en doce partes iguales, como si ofreciera una porción a cada dios olímpico. Sin embargo, él mismo no comió nada, y luego destruyó los rastros del sacrificio. Tras esto regresó a su cueva antes del amanecer, volvió a su cuna y fingió dormir como un bebé inocente.[93]

Cuando Apolo descubrió la pérdida de su ganado, comenzó a buscarlo por toda la tierra. Finalmente llegó a la cueva de Maya, donde sospechaba que estaba el culpable. Allí encontró a Hermes envuelto en pañales, fingiendo inocencia. Maya defendió a su hijo, pero Apolo no se dejó engañar y lo llevó ante Zeus en el Olimpo para juzgar el robo. En presencia de los dioses, Apolo acusó a Hermes, y aunque el niño negó primero, terminó confesando de manera astuta. Admitió haber robado las vacas y haber sacrificado dos, distribuyendo la carne entre los doce dioses. Zeus, lejos de enfadarse, se divirtió con su ingenio y ordenó que los dos dioses resolvieran el conflicto.[93]

Hermes entonces mostró la lira que había ocultado y comenzó a tocarla. Su música era tan bella que Apolo quedó fascinado. Apolo aceptó un intercambio: las vacas a cambio de la lira. Poco después, Hermes inventó otro instrumento, la siringa o flauta de cañas, y nuevamente realizó un intercambio con Apolo, recibiendo a cambio un bastón de oro y el dominio sobre los rebaños. Apolo también le enseñó formas menores de adivinación a través de unas ninfas, aunque le advirtió que la profecía mayor pertenecía solo a Zeus. Finalmente, Zeus confirmó a Hermes como mensajero de los dioses y le concedió funciones sobre el comercio, los caminos, los viajeros y el intercambio entre hombres. Así, Hermes pasó de ser un niño ladrón y engañoso a convertirse en un dios fundamental del orden olímpico, encargado de unir mundos distintos mediante el movimiento, la palabra y el intercambio.[93]

Episodios mitológicos

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Archivo:Estatua de Calipso en Ceuta.jpg
Estatua de Calipso en Ceuta donde algunos autores ubican la isla de Ogigia.

En el corpus de la mitología griega Hermes destaca especialmente en dos fuentes: su himno homérico (ya narrado), en donde se cuenta su nacimiento, y los poemas homéricos, de donde proviene su imagen más conocida como mensajero de los dioses. Aunque casi siempre es descrito como hijo de Zeus y Maya,[94] en al menos una versión se lo imagina como hijo de Dioniso y Afrodita, refiriéndose probablemente al Hermes psicopompo.[95]

Como mensajero de Zeus y dios olímpico

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En ambos poemas homéricos —Ilíada y Odisea— Hermes actúa bajo las órdenes de Zeus. Así, durante la guerra de Troya, cuando los dioses se alinearon en un bando u otro, Hermes estuvo del lado de los griegos e incluso se enfrentó personalmente contra Leto, partidaria de los troyanos.[96] No obstante Hermes también podía ejercer, en otros contextos homéricos, el oficio de auriga[97] y copero.[98] En la Odisea Hermes es enviado con órdenes de liberar a Odiseo de la isla de Calipso.[99] Ayudó al rey Príamo de Troya a internarse en el campamento aqueo para enfrentarse con Aquiles y convencerlo de que le devolviera el cuerpo de su hijo Héctor.[100] Cuando las Danaides mataron a sus maridos durante la noche de bodas, Atenea y Hermes, enviados por Zeus, las purificaron del crimen cometido.[101] Los sueños son enviados por Zeus, por lo que Hermes —como ἡγήτωρ ὀνείρων (‘conductor de sueños’)— es el encargado de dirigirlos hacia los hombres. Es por ello que también es descrito como el dios que tenía en su poder enviar el sueño reconfortante o retirarlo.[102]

Eris arrojó la manzana de la belleza entre Hera, Atenea y Afrodita; Zeus ordenó a Hermes que las condujese ante Alejandro en el Ida para que hiciese de juez.[103] Algunos dicen que, por deseo de Zeus, Hermes había raptado a Helena y llevado a Egipto y que la había entregado a Proteo, rey de los egipcios, para que la custodiase, mientras que Alejandro se dirigía a Troya con una imagen de Helena hecha de nubes.[104] Durante la Gigantomaquia Hermes, cubierto con el casco de Hades durante la lucha, mató al gigante Hipólito.[105] Cuando el diluvio enviado por Zeus cesó, este envió a Hermes para cumplir lo que deseara Deucalión; este eligió que en el mundo hubiera hombres de nuevo.[106] Hermes también rescató furtivamente a Ares cuando los Alóadas lo mantenían preso.[107] Zeus envió a Hermes en ayuda de Atreo y le dijo que conviniera con Tiestes que Atreo reinaría si Helios retrocedía en su curso. Tiestes consintió, el sol se puso por oriente, y así quedó patente que Tiestes era un usurpador al trono.[108]

Archivo:Mercurius Vigo Galicia.jpg
Representación mural en azulejo de Hermes-Mercurio en Vigo, Galicia, España.

Como dios benefactor y ayudante de héroes

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Hermes auxilia a Odiseo y le dio una hierba denominada moly que lo protegería contra el poder de la hechicera Circe.[109] Odiseo, el protagonista principal de la Odisea, era pródigo por su astucia e incluso desciende del propio Hermes: Odiseo era hijo de Anticlea, nieto de Autólico y biznieto de Hermes.[110][27] Atenea y Hermes ayudaron a Perseo a marchar en la búsqueda de las Grayas; Hermes incluso obsequió al héroe con una hoz de acero con la que finalmente terminaría decapitando a Medusa.[111] Perseo también le entregó a Hermes los artefactos que había usado en su periplo (las sandalias aladas, la kíbisis y el yelmo de invisibilidad); Hermes devolvió personalmente estos objetos a las ninfas que los custodiaban.[112] Hermes también le regaló su espada a Heracles.[113] Su hijo Abdero, oriundo de Lócride, murió devorado por la yeguas de Diomedes durante los periplos de Heracles.[114]

Hermes acompañó a Zeus disfrazado mientras ambos buscaban hospitalidad en Frigia. Solo los ancianos Baucis y Filemón los recibieron, y tras revelar su identidad, Hermes y Zeus los salvaron antes de castigar a la región, que quedó inundada.[115] Zeus deshizo el cosido en el muslo del que nació Dioniso y confió al infante a Hermes. Este lo llevó a Ino y Atamante y los persuadió para que lo criasen como a una muchacha. Zeus eludió la cólera de Hera transformando a Dioniso en cabrito, y Hermes se lo llevó a las ninfas que habitaban en Nisa.[116] Hermes entregó como obsequio el carnero del vellocino de oro con el que Néfele pudo salvar a sus hijos Frixo y Hele.[117] Cadmo, tras iniciarse en Samotracia, se casó con Harmonía en una boda divina. En ella, Hermes le entregó una lira, junto a otros dones de los dioses.[118] Cuando Zeto y Anfión se encontraban construyendo las murallas de Tebas, Hermes le regaló una lira a Anfión, con la que tocaba maravillosas melodías.[119] Hirieo pidió a Zeus y Hermes un hijo y les ofreció un buey sacrificado. Los dioses orinaron sobre la piel del animal y le ordenaron enterrarla; de ese acto nació un niño llamado Orión.[120]

Como dios castigador y vengativo

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Hermes robó el ganado de Apolo y lo ocultó. Luego puso a prueba a Bato, quien había prometido guardar silencio a cambio de una recompensa, pero lo traicionó al revelar el robo. Hermes lo castigó transformándolo en una roca inmóvil.[121] Hermes llegó como mensajero al palacio de Cécrope para unirse a Herse. Aglauro lo descubrió, le exigió un pago y, movida por la envidia, le bloqueó el paso. Hermes intentó persuadirla, pero al negarse la castigó con su vara, convirtiéndola en piedra.[122] Zeus envió a Hermes al Cáucaso para interrogar a Prometeo sobre una profecía que amenazaba su poder. Hermes exigió respuestas y lo amenazó con nuevos castigos, pero Prometeo lo insultó y se negó a hablar. Hermes se retiró antes de la imposición del castigo final al titán.[123] Las Miníades despreciaron el culto a Dioniso; como castigo por su impiedad. Hermes interviene para poner fin a su locura transformándolas en murciélago, búho y lechuza.[124]

Hermes fue enviado por Zeus para castigar a Agrio y Oreo, que violaban la hospitalidad. Decidió mutilarlos, pero Ares intervino y, con ayuda de Hermes, fueron finalmente transformados en aves.[125] Hermes castigó a Agrón, hijo del rey Mérope de Cos, tras haberlo insultado llamándolo ladrón, transformándolo en un ave. Cuando Eumelo protestó por la transformación de sus hermanos, Hermes también lo convirtió en un cuervo.[126] Zeus le ordenó a Hermes que castigase al mortal Ixión atando sus manos y pies a una rueda alada y ardente.[127] Hermes fue enviado por Zeus para convocar a todos los dioses, hombres y animales a la boda con Hera. Cuando descubrió que Quelona había despreciado la invitación y se había burlado del evento, Hermes regresó y la castigó arrojando su casa al río y transformándola en una tortuga, que llevó su nombre.[128]

Como dios tramposo, sigiloso e ingenioso

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Hermes, recién nacido, se escapó de su cuna y robó las vacas del rebaño de Apolo.[129] Para demostrar su poder en el Olimpo, Hermes robó en un solo día el tridente de Poseidón, las flechas de Artemisa y el cinturón de Afrodita, así como la espada de Ares y el cetro de Zeus, sin que ninguno de ellos se diera cuenta.[130] El epíteto Argifonte (‘matador de Argo’) se explica porque Hermes, enviado por Zeus, intentó robar la vaca Ío. Como fue delatado por un tal Hiérace, no pudo cumplir su objetivo a escondidas, por lo que no tuvo más remedio que matar a Argos Panoptes con una pedrada.[131] Durante la Tifonomaquia Hermes y Egipán, sin ser vistos, robaron los tendones de Zeus que el propio Tifón había arrancado y depositado en una caverna, bajo la custodia de Delfine.[132] Por orden de Zeus, Hermes infundió en Pandora una naturaleza astuta y engañosa, otorgándole la mentira, la persuasión y las palabras seductoras. En Hesíodo, Hermes es el responsable de dotarla de la capacidad para el fraude y el disimulo, rasgos que la convierten en un instrumento del castigo divino contra la humanidad.[133]

En Creta Hermes se había enamorado de Apemósine, hija de Catreo. Como esta era más rápida que Hermes el dio tendió en el suelo pieles húmedas de animal y la muchacha resbaló; así Hermes la violó.[134] Apolo le regaló a Hermes el acceso a las Trías, divinidades que habitan en el Parnaso y para que le enseñaran el arte de la cleromancia.[135] Diógenes, hablando en broma, contaba el mito de Hermes apiadándose de su hijo Pan, quien suspiraba por Eco pero era incapaz de tenerla, y le enseñaba el truco de masturbación para aliviar su sufrimiento. Más tarde Pan enseñó la costumbre a los pastores jóvenes.[136] Hermes también le relató el oráculo a Heracles de que sería vendido para la reina Ónfale.[137]

Como Hermes psicopompo

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Cuando la dolorosa huelga de Deméter provoca una gran hambruna en la tierra, Zeus se ve obligado a ceder y envía a Hermes al inframundo. Hermes descendió al palacio subterráneo y acompañó a Perséfone en su regreso, mientras Hades aparejaba el carro dorado.[138] Hermes utiliza su vara dorada para guiar las almas de los pretendientes de Penélope —a las que compara con murciélagos en una cueva— hacia el prado de asfódelos.[139] Cuando Heracles descendió al inframundo por el Ténaro, atacó a la sombra de Medusa hasta que Hermes le hizo entender que el monstruo no estaba vivo.[140] Cuando a Orfeo, cediendo a la desesperación, se gira para mirar a Eurídice, en ese preciso instante Hermes toma a Eurídice de la mano y la conduce de regreso a las profundidades del Hades para siempre.[141] Protesilao fue el primero de los griegos en morir en las costas de Troya; su mujer Laodamía, desesperada, moldeó una efigie de su esposo difunto. Los dioses se apiadaron de ella y Hermes sacó del inframundo a Protesilao.[142] El cuerpo de Sarpedón, favorecido por Zeus, fue sacado del campo de batalla por los dioses alados gemelos Hipnos (Sueño) y Tánatos (Muerte), bajo la supervisión de Hermes.[143]

Sincretismos

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En la adaptación romana de la religión griega (véase interpretatio romana), Hermes fue identificado con el dios romano Mercurio, quien, aunque heredado de los etruscos, desarrolló muchas características parecidas, como ser el patrón del comercio.[144] En la interpretación griega de los dioses egipcios se lo equipara con Anubis[12] y más especialmente con Thot.[13] Los romanos compararon a Mercurio con Odín (Wotan) entre los germánicos[145] y con Lug entre los galos.[146] Debe observarse que las diversas funciones del dios llevaron a algunos de los antiguos a asumir que varias deidades compartían su nombre. Cicerón distingue cinco.[147][148] Servio distingue cuatro.[149][150] Pero estas cifras también incluyen las divinidades foráneas, que fueron identificadas por los griegos con su propio Hermes.[148][150]

Descendencia, amoríos y consortes

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Amoríos sin descendencia

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Algunas aventuras amorosas de Hermes no tuvieron descendencia. Se dice que Hermes se había enamorado de la hija de Catreo, Apemósine. Incapaz de alcanzarla cuando huía, ya que lo aventajaba por la agilidad de sus pies, extendió por el camino unas pieles frescas. Apemósine, al regresar a la fuente, resbaló en ellas y fue violada por Hermes.[134] Cuenta la leyenda que Brimo, junto a las aguas del Bebeide, depositó su cuerpo virginal al lado de Hermes.[151] En una ocasión Hermes perseguía a Perséfone o bien a Hécate, con la intención de violarla, pero la diosa bramó encolerizada, asustándolo para que desistiera, y de ahí que se ganara el epíteto de Brimo («furiosa»).[152] Palestra era una de Córico[153] o Pandoco.[154] Se dice que confió a Hermes descubrimiento de la lucha que habían hecho sus hermanos[153] o bien encomió al dios que matara a su padre, un criminal.[154] En una fuente se hace a Persuasión (Peito) esposa alegórica de Hermes.[155] La poetisa Corina refiere que a causa de Tanagra los dioses Hermes y Ares se enfrentaron en una competición de pugilato para conseguir el afecto de la náyade aunque nada más se aclara al respecto.[156] Se dice en los himnos homéricos que estas ninfas montaraces se unieron en el amor con los silenos y también con Hermes.[157]

Amoríos con varones

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Clemente nos dice que Hermes tuvo los siguientes amoríos masculinos: Perseo, Crisas, Teseo y Odriso.[158] No obstante no añade más datos al respecto. De otros amantes sí se tiene contexto. Anfión, por ejemplo, se convirtió en un gran cantante y músico después de que su amante Hermes le enseñara a tocar y le regalara una lira de oro.[159] De Croco se dice que era un amado de Hermes y que fue accidentalmente asesinado durante el lanzamiento de disco; de su sangre nació el azafrán, que llevó su nombre en griego.[160] Dafnis en una versión no es hijo de Hermes sino su erómeno.[161] Algunos dicen que Perseo recibió los tesoros divinos (sandalias, zurrón y yelmo de Hades) de Hermes porque le amaba y quería favorecerlo.[162][158] En una ocasión a Polideuces (Pólux), uno de los Dioscuros, que por entonces era amante de Hermes, recibió como prenda de amor un caballo tesalio.[163]

Consortes y descendencia

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Descendiente Consorte (si la hay), amorío y referencias
Abdero Abdero era un hijo de Hermes que fue devorado por las yeguas de Diomedes. Había quedado encargado de custodiarlas mientras su amigo Heracles luchaba contra los hombres de Diomedes.[164]
Agreo Hermes se unió en oculto amor con dos ninfas gemelas. Por un lado, en el lecho de Sose, la agreste adivina, engendró un hijo inspirado con facultades adivinatorias, Agreo, uno de los panes, que se adiestraba con habilidad en la caza de bestias salvajes.[165]
Angelia Descrita solo por Píndaro, a Angelia se la menciona como hija de Hermes, y como tal es la personificación de los «mensajes».[166]
Áptale Una hija de Hermes cuyo nombre está corrupto y nada más se sabe.[167]
Árabo A Árabo, epónimo de Arabia, lo engendraron el inocuo Hermaón (Hermes) y Tronia, hija del rey Belo.[168]
Ástaco Según un escolio Hermes engendró a Ástaco con Astabe, una hija de Peneo. Ástaco fue padre de Yocles y abuelo de Hipónoo.[169]
Autólico Hermes concibió a Autólico, a quien había engendrado con Quíone, hija de Dedalión o bien con Filónide, hija de Deyoneo. Hermes le dio a su hijo el don de ser un ladrón tan habilidoso que jamás habría de ser capturado. Otros dicen que para gozar de Quíone Hermes la durmió con una varita.[170] Otra versión dice que la madre de Autólico fue Estilbe, hija de Heósforo.[171]
Buno Según Eumelo Buno, que recibió el trono de Éfira de manos de Eetes, era hijo de Hermes y una tal Alcidamea. Después de la muerte de Buno el trono efirota pasó a manos de Epopeo, hijo de Aloeo.[172]
Ceco Plutarco nos dice que el río Ceco o Caico pasó a llamarse así debido a un hijo epónimo de Hermes y Ocírroe, una ninfa de Misia. Ceco se había suicidado arrojándose a las aguas porque había cometido incesto con su hermana Alcipe.[173]
cefalenos Se lanzaron hacia el pueblo de los altivos cefalenos, pueblo del prudente Odiseo, que la venerable ninfa Calipso dio a luz para Hermaón (Hermes), pueblo cautivo por obra de Poseidón.[174]
Céfalo De Herse y Hermes nació Céfalo. Eos enamorada, lo raptó y después de unirse a él en Siria concibió a Titono.[175]
Cefeo Se dice que Cefeo fue engendrado por Hermes en unión con Creúsa, hija de Erecteo. Probablemente se trate de una confusión en el anterior Céfalo.[167]
Cérix En al menos una versión Pándroso fue, por Hermes, la madre de Cérix, en vez de su hermana Agraulo.[176]
Cidón Cidón era el epónimo de la cretense Cidonia. Los cretenses no están de acuerdo con el relato de los tegeatas y cuentan que Cidón era hijo de Acacálide, hija de Minos, y de Hermes.[177]
Dafnis En Sicilia nació Dafnis, hijo de Hermes, que sabía tocar la flauta y era muy hermoso. Adquirió su nombre por algo que le sucedió, pues era hijo de una ninfa y fue expuesto tras nacer junto a un laurel.[178]
Dólope Dólope era un hijo de Hermes que murió en la ciudad de Magnesia. Su tumba estaba situada a orillas del mar. Los argonautas se detuvieron junto a ella durante dos días, esperando a que pasara el tiempo tormentoso, y le ofrecieron sacrificios.[179]
Eleusis Dice Pausanias que Eleusis, el héroe por el que toma nombre de la homónima Eleusis, que es hijo de Hermes y de Daera, hija de Océano, entre otras variantes.[180]
Equión y Éurito Equión[181] y Éurito o Érito,[182]dos hermanos naturales de Álope, se enrolaron en la expedición de los argonautas. Siempre son descritos juntos y habían nacido de Hermes y Antianira, hija de Meneteo.[167][183]
Eros a) El primer Cupido (Eros) se dice que nació de Mercurio y de la primera Diana (Artemisa);[184] esta Diana es hija de Júpiter (Zeus) y Prosérpina (Perséfone).[185] b) El segundo Cupido nació de Mercurio y de la segunda Venus,[186] refiriéndose a la Afrodita nacida de la espuma.[187]
Etálides Etálides era hijo de Hermes y de Eupolemía, hija de Mirmidón. Natural de Larisa o de la rocosa Álope, Etálides se enroló en la expedición de los argonautas.[188]
Eudoro Al frente de la segunda iba el marcial Eudoro, aún soltero, a quien había dado a luz Polimela, bella en la danza, hija de Filante. El pujante Argifonte se había prendado de ella, al verla con sus ojos entre las bailarinas en el coro de la ruidosa Ártemis, la de áureos venablos. Al punto subió al piso superior y se acostó en secreto a su lado el curador Hermes y le procuró un ilustre hijo, Eudoro, rápido como nadie en la carrera y buen luchador.[189]
Euresto Un hijo de Hermes cuyo nombre está corrupto y nada más se sabe.[167]
Eurímaco Eurímaco es un hijo de Hermes cuya hija, Eribea, fue la segunda esposa de Aloeo y madrastra de los Alóadas.[190]
Evandro Se cuenta que el hombre más sabio y el mejor soldado de los arcadios era un tal Evandro, cuya madre era la ninfa Carmenta, hija del Ladón, y su padre Hermes. Enviado a fundar una colonia al frente de una compañía de arcadios de Palantio, fundó una ciudad (parte de la futura Roma) a orillas del río Tíber.[191]
Faris Faris, hijo de Hermes y la danaide Filodamía fue el fundador epónimo de Faris en Mesenia.[192]
Gigante Habido con una tal Hierea, Gigante fue padre de Ísqueno, que fue sacrificado durante una hambruna en Olimpia.[193]
Hermafrodito Cuenta Diodoro que Hermafrodito, nacido de Hermes y Afrodita, recibió su nombre de la combinación del de sus dos progenitores. Fue transformado en un ser bisexuado cuando los dioses concedieron literalmente a la ninfa Salmacis o Salmácide su deseo de no separarse jamás de él.[194]
Libis Según Higino el desconocido Libis había nacido de Libia, hija de Palamedes.[167]
Lino Hermes y Urania fueron los padres de Lino.[195]
Mírtilo Mírtilo, el auriga personal de Enómao se decía hijo de Hermes. La consorte de Hermes y madre de Mírtilo no tiene una tradición establecida, y así su nombre se baraja entre la danaide Faetusa,[196] la amazona Mirto[197]o una mujer local, cuyo nombre varía entre Clitia,[198] Clímene,[199] Cleobule[199] o Teobule.[200]
Nomio Hermes se unió en oculto amor con dos ninfas gemelas. Por otro lado estaba Nomio, uno de los panes, amado por los rebaños, que se afanaba en hacer sonar la pastoril siringe, al cual engendró cuando se introdujo en el lecho de la montaraz Penélope .[165]
Nórax Nórax, el epónimo de Nora en Cerdeña es citado como hijo de Eritea, hija de Gerión, y de Hermes.[201]
Orión Se dice que una vez Júpiter (Zeus), Neptuno (Poseidón) y Mercurio (Hermes) decidieron recompensar la hospitalidad de Hirieo. Hermes sacó la piel de toro que Hirieo les había sacrificado, orinaron en ella y la enterraron en la tierra. Entonces de la tierra nació Orión.[202]
Ortanes Focio dice que Ortanes era hijo de Hermes y de una ninfa innominada.[203]
Palestra Palestra es la diosa y personificación de la palestra (lucha deportiva) y era una hija natural de Hermes. Se creía que había crecido en Arcadia, lo que la relacionaba con Olimpia y los Juegos Olímpicos. Se le atribuye la invención del arte de la lucha para que los hombres se entretuvieran en tiempos de paz. Los vencedores olímpicos son coronados con el acebuche, de ahí que sea el favorito de Palestra.[204]
Pan El dios griego de la naturaleza, las ovejas y los rebaños, Pan, se decía a menudo que era hijo de Hermes. En el himno homérico a Pan, la madre del éste, citada tan sólo como «una hija de Dríope», asustada por su apariencia cabruna, comenzó a huir de su propio hijo.[205] Otros dicen que Pan había nacido de Hermes y Penélope, aparentemente la esposa de Odiseo. Heródoto asegura que esa es la versión que creen la mayoría de los griegos.[206] En un escolio Pan es citado como hijo de Hermes y de Enéis o Timbris, que parecen ser el nombre de dos ninfas (véase Erato).[207]
Pélope En una rara versión se dice que con Hermes Cálice fue la madre de Pélope.[208]
Pólibo (1) Dicen que del rey epónimo Sición nació Ctonofile, y de ella y de Hermes dicen que nació Pólibo, otro rey de Sición. Al propio Pólibo le sucedió su nieto Adrasto.[209]
Pólibo (2) Ateneo nos dice que de Pólibo, hijo de Hermes, y de Eubea, hija de Larimno, nació Glauco.[210]
Príapo Según una versión minoritaria Príapo es hijo de Hermes, pero no se indica quién fue la madre.[167]
Prilis Prilis era un adivino hijo de Hermes y la ninfa lesbia Isa. Durante la toma de Troya fue a Prilis a quien se le ocurrió la idea de usar el caballo de madera.[211]
Saón Saón había nacido de Hermes y de Rena, una ninfa del monte Cilene. Saón reunió a todas las gentes dispersas en Samotracia, las unificó y les dio sus leyes.[212]
sátiros Con Iftime, hija de Doro, Hermes engendró secretamente a tres de los sátiros, Lico, Ferespondo y Pronomo. Estos se unieron al tíaso de Dioniso.[213]
Sileno A Sileno, cuando se lo incluye como uno de los sátiros, se lo imagina como un hijo de Hermes.[214]

Hermes en el arte

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Véase también

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Bibliografía

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Notas y referencias

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  1. ↑ En griego jónico: Ἑρμείας (Hermeías), como en Ilíada: XXIV, 690. En griego dórico: Ἑρμᾶς (Hermâs), como en Píndaro: odas olímpicas, VI, 79.
  2. ↑ La referencia literaria más explícita y definitoria de Hermes como heraldo de los dioses se encuentra en Odisea V, 28—31, donde el propio Zeus le ordena actuar como su enviado (μήνυτορ, mḗnytor; ‘nuncio’ o ‘portavoz’). En el texto original en griego clásico, los términos específicos que definen este rol son ἄγγελος (ángelos, ‘mensajero’), en Prometeo encadenado, 941-942; y κήρυξ (kḗryx, ‘heraldo’) en Himno homérico IV, 572-573.
  3. ↑ Hermes y Mercurio son dioses asociados a los viajes, el comercio y la comunicación. Protegían a viajeros, comerciantes y mensajeros, facilitando los intercambios, la movilidad y la transmisión de información entre mortales y dioses. Así en Homero: Ilíada XXIV, 334–347), Cicerón: De natura deorum III, 56; Himno homérico a Hermes (13–60).
  4. ↑ 4,0 4,1 Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana, voz «Hermes»
  5. ↑ Los múltiples epítetos, cultos y relatos mitológicos asociados a Hermes han generado una amplia red de funciones y asociaciones. En el ámbito pastoral y económico, se vincula con los pastores, la fertilidad del ganado, el comercio, los intercambios y la prosperidad. En el ámbito del movimiento y la mediación, protege a viajeros, caminos, cruces, puertas, la hospitalidad y los heraldos, actuando como garante de la circulación entre espacios. En el plano comunicativo e intelectual, se asocia con el lenguaje, la persuasión, la escritura, la interpretación, la memoria, el aprendizaje y la transmisión de mensajes. En su dimensión liminal y psíquica, aparece como guía de los muertos (psicopompo), relacionado con el sueño, los sueños proféticos, los presagios y la adivinación. Finalmente, en su vertiente lúdica y astuta, se vincula con el engaño, el robo, la astucia, los juegos de azar, la invención y la creatividad, reflejando su carácter de divinidad de la ambigüedad y la inteligencia flexible.
  6. ↑ Karl Kerényi (1944): Hermes der Seelenführer (Trad. esp.: Hermes, el conductor de almas. Editorial Atalanta). Jean-Pierre Vernant (1965): Mythe et pensée chez les Grecs. Maspero. (Trad. esp.: Mito y pensamiento en la Grecia antigua. Editorial Ariel). Walter Burkert (1985): Greek Religion: Archaic and Classical. Harvard University Press. (Capítulo III, Sección 2.8: Hermes). Lewis Hyde (1998): Trickster Makes This World: Mischief, Myth, and Art. Farrar, Straus and Giroux. Norman O. Brown (1947): Hermes the Thief: The Evolution of a Myth. University of Wisconsin Press.
  7. ↑ Walter Burkert: Greek Religion, págs. 156–158; Karl Kerényi: Hermes: Guide of Souls; Marcel Detienne y Jean-Pierre Vernant: Cunning Intelligence in Greek Culture and Society.
  8. ↑ Segundo Mitógrafo Vaticano, 53 (Sobre los Mercurios) y 54 (Por qué es llamado Mercurio). Aunque el autor escribe en latín medieval ya se refiere al ‘Mercurio griego’.
  9. ↑ Homero también aplica este epíteto polýtropos a Odiseo en la primera línea de la Odisea.
  10. ↑ Texto español en Wikisource.
  11. ↑ Higino: Fábulas, 143: «Los hombres habían pasado su vida hablando una sola lengua, bajo la soberanía de Júpiter. Pero después Mercurio tradujo las lenguas de los hombres, por lo que «traductor» se dice hermeneutes. Pues Mercurio en griego se dice Hermes y fue precisamente el que dividio las lenguas».
  12. ↑ 12,0 12,1 La unión de sus funciones como guías de las almas hacia el más allá (psicopompo) dio origen al dios Hermanubis. La referencia clásica indispensable es Plutarco: De Iside et Osiride (capítulo 61 / 375e), donde señala: «A Anubis se le denomina a veces Hermanubis, lo que indica su conexión con los griegos...».
  13. ↑ 13,0 13,1 Con Thot dio origen a la figura mítica sincrética de Hermes Trismegisto («El tres veces grande»). La referencia más antigua que detalla explícitamente por qué los griegos consideraban a Thot como su Hermes se encuentra en Heródoto: Historias, II, 67 y 138, al hablar de la ciudad de Hermópolis.
  14. ↑ La mención escrita y explícita más antigua del título «Hermes Trismegisto» (Ἑρμῆς ὁ Τρισμέγιστος) en lengua griega se encuentra en los fragmentos del historiador egipcio Manetón de Sebenitos (siglo III a.C.), recogido en la Crónica de Jorge Sincelo, frag. 2.
  15. ↑ 15,0 15,1 Ilíada I, 312-344; IV, 193; VII, 226-286; VII, 365-397; VIII, 517; XI, 684.
  16. ↑ 16,0 16,1 Himnos órficos XXVII, 4.
  17. ↑ 17,0 17,1 ELIANO: De la naturaleza de los animales (Περὶ ζώιων ἰδιότητος) X, 29.
  18. ↑ 18,0 18,1 Horacio: Odas I, 10, 1. «Copia archivada». Archivado desde el original el 24 de junio de 2013. Consultado el 24 de mayo de 2013.  «Copia archivada». Archivado desde el original el 17 de agosto de 2012. Consultado el 24 de mayo de 2013. 
  19. ↑ Aristófanes: La paz 1062. «Copia archivada». Archivado desde el original el 24 de junio de 2013. Consultado el 24 de mayo de 2013.  «Copia archivada». Archivado desde el original el 17 de agosto de 2012. Consultado el 24 de mayo de 2013. 
    • 1039 - 1062: texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. En la parte superior derecha se encuentran los rótulos activos «focus» (para cambiar al texto griego) y «load» (para el texto bilingüe).
  20. ↑ Ateneo: Banquete de los eruditos (Δειπνοσοφισταί) I, 16.
  21. ↑ Ilíada XX, 35; XXIV, 282.
  22. ↑ Odisea II, 38.
  23. ↑ Himno homérico a Hermes 66, 260, 383.
  24. ↑ EUSTACIO: Comentarios sobre la Ilíada y la Odisea 1337.
  25. ↑ Ilíada V, 390; XXIV, 24.
  26. ↑ Biblioteca mitológica, I, 6, 3.
  27. ↑ 27,0 27,1 Meletinskii (1993), Introduzione, pág. 131.
  28. ↑ Odisea X, 277; XV, 318; XIX, 397.
  29. ↑ Sófocles: Filoctetes 133.
    • X, 123-134: texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus: ed. de 1898 de Richard Claverhouse Jebb (1841-1905); Cambridge University Press. En la parte superior derecha se encuentran los rótulos activos «focus» (para cambiar a las anotaciones de 1932 del propio Jebb, al texto inglés de Robert Torrance o al texto griego) y «load» (para la comparación entre textos ingleses, para el texto bilingüe o para la visión simultánea de texto y anotaciones).
  30. ↑ Hesíodo: Trabajos y días (Ἔργα καὶ Ἡμέραι) 67.
  31. ↑ EUSTACIO: Comentarios 18 y 1053.
  32. ↑ Himno homérico V (a Hermes), passim; Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica III, 10, 2; Ovidio: Las metamorfosis II, 676-707
  33. ↑ Odisea XIX, 135.
  34. ↑ Ilíada XXIV, 334 - 338.
  35. ↑ Ilíada VII, 277. ARISTÓFANES Pluto 1159. Teócrito: Idilios xxv. 5.
  36. ↑ La naturaleza liminal de Hermes como dios del «cruce» se fundamenta en su origen en las hermas o piedras fronterizas descritas por Heródoto (Historias, II, 51) y analizadas por Walter Burkert (Religión griega); un espíritu de transición que Platón (Crátilo, 407e) vincula al intercambio de palabras e interpretación (oratoria), que Aristófanes (Pluto, 1151) asocia al comercio y los giros de la fortuna (Hermes Emporaios), y que Homero corona al presentarlo en el Himno Homérico IV como el infante astuto que transgrede los límites al robar el ganado de Apolo, y en la Odisea (Libro XXIV) como el Psicopompo que guía las almas en su travesía final al Inframundo, una síntesis conceptual que el mitólogo Karl Kerényi define como la esencia misma de la mediación y el cambio de estado.
  37. ↑ Pluto 1155. Himnos órficos xxvii.6. PÓLUX: Onomástica (Onomasticon) vii.15. PAUSANIAS: Descripción de Grecia i.15.1, ii.9.7, iii.11.8.
  38. ↑ Ilíada vii.183. ARISTÓFANES: La paz 365; EUSTACIO: Comentarios 675.
  39. ↑ Odisea XXIV, 1-10.
  40. ↑ Himno homérico a Deméter 379.
  41. ↑ Eustacio: Comentarios 561.
  42. ↑ Diógenes Laercio: Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres VIII, 31.
  43. ↑ Fábulas 251: Quiénes volvieron del inframundo con permiso de las Parcas (Qui licentia Parcarum ab inferis redierunt).
  44. ↑ En el Himno homérico se lee esto:
    ... dejó que se saciaran de hierbas las mugidoras vacas [...] reunió abundante leña y practicó el arte de encender el fuego. Habiendo cogido un espléndido ramo de laurel, los descortezó con el hierro y lo frotó con la palma de la mano; y se elevó en el aire un cálido humo
    Himno homérico a Hermes, 105; 108-110
  45. ↑
    El mismo Mercurio [Hermes] enseñó primero la lucha a los mortales.
  46. ↑ Píndaro: Nemeas (Νεμεόνικοι) X, 53.
  47. ↑ PÍNDARO: Píticas (Πυθιόνικοι) II, 10.
  48. ↑ PÍNDARO: Ístmicas (Ισθμιόνικοι) I, 60.
  49. ↑ ARISTÓFANES: Pluto (Πλοῦτος) 1161.
  50. ↑ La paz 433.
  51. ↑ Himno homérico a Hermes 567. Ilíada xiv.490, xvi.180. Teogonía 444.
  52. ↑ Odisea xiv.435. Comentarios 1766. Descripción de Grecia viii.16.1.; ix.34.2. ARISTÓFANES: Las tesmoforiantes 977. Escolio del Filoctetes de Sófocles (14, 59).
  53. ↑ Ilíada xxiv.360. Odisea viii.335, xvi.185. Himno homérico a Hermes 27.
  54. ↑ Burkert (1985).
  55. ↑ Tucídides: Historia da la guerras del Peloponeso, VI, 27 y 28
  56. ↑ Plutarco: Vida de Alcibíades, capítulos 19, 20 y 21
  57. ↑ Platón: Apología de Sócrates, 24b-c; Jenofonte: Memorabilia I 2, 12-16
  58. ↑ Pausanias: Descrición de Grecia I 24, 3
  59. ↑ Walter Burkert: Greek Religion (1985), especialmente pp. 156–158
  60. ↑ Karl Kerényi: Hermes: Guide of Souls (1976)
  61. ↑ Marcel Detienne y Jean-Pierre Vernant: Cunning Intelligence in Greek Culture and Society (1978)
  62. ↑ Walter Burkert: Greek Religion, 1985
  63. ↑ Fábulas 225: Quiénes erigieron los primeros templos a los dioses (Qui primi templa deorum constituerunt).
  64. ↑ Pausanias: Descripción de Grecia V 1, 7
  65. ↑ 65,0 65,1 Lang, M. (1988). Graffiti in the Athenian Agora. Ehola srotnmjfions of the Athenian Agora (ed. rev. edición). Princeton: American School of Classical Studies at Athens. p. 7. OCLC 20063799. Archivado desde el original el 9 de junio de 2004. Consultado el 14 de abril de 2007. 
  66. ↑ Odisea xiv.435, xix.397. Descripción de Grecia vii.22.2. Pluto 1121, 1144. Banquete de los eruditos 16.
  67. ↑ Himnos órficos xxvii.4. Metamorfosis xi.312.
  68. ↑ Ilíada vii.277, xviii.505.
  69. ↑ Eneida iv.242. Luciano de Samósata: Diálogos de los dioses (Θεῶν Διάλογοι) vii.5.
  70. ↑ Escolio del Timeo de Platón (i.53). Macrobio: Saturnales i.19. HIGINO: Astronomía poética ii.7. SERVIO: Comentarios de la Eneida iv.242, viii.138.
  71. ↑ De Astronomica II, 7; Eneida: IV, 238-244. Durante la República y el Imperio Romano, el caduceo alado se acuñaba de forma sistemática en las monedas (denarios) junto a la cornucopia. La Numismática del Imperio Romano cataloga estas piezas como símbolos oficiales de la Pax et Commercium (paz y prosperidad comercial) y de la abundancia del Estado.
  72. ↑ A partir del siglo XVII, las potencias comerciales europeas adoptaron el caduceo alado en la arquitectura de las Bolsas de Valores, Aduanas y Cámaras de Comercio. Un ejemplo académico es el estudio histórico de las corporaciones mercantiles que detalla cómo el caduceo pasó a decorar los sellos de los gremios navieros y comerciales en los Países Bajos y Gran Bretaña.
  73. ↑ Ventris y Chadwick.
  74. ↑ Müller, K. O. (1848). Handbuch der Archäologie der Kunst. Bresláu: J. Max. OCLC 10578594. 
  75. ↑ «HERMÉTICO». Etimologías de Chile - Diccionario que explica el origen de las palabras. Consultado el 30 de mayo de 2020. 
  76. ↑ Coromines, Joan, 1905-1997. ([1973]). Breve diccionario etimológico de la lengua castellana (3. ed. muy rev. y mejorada edición). Gredos. ISBN 84-249-1332-9. OCLC 2856630. Consultado el 30 de mayo de 2020. 
  77. ↑ Himno homérico IV (a Hermes), 1—2
  78. ↑ Hesíodo: Teogonía, 938; Ovidio: Las metamorfosis II, 704; Virgilio: Eneida IV, 258
  79. ↑ Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica II 1, 3 es el texto que nos da la explicación etiológica del epíteto. Ovidio: Las metamorfosis I, 622-723 es el texto más extenso acerca de Hermes y la muerte de Argo Panoptes.
  80. ↑ Himno homérico IV (a Hermes), versos 260-386.
  81. ↑ Platón: Crátilo, 407e-408b
  82. ↑ Proclo, In Platonis Parmenidem (Comentarios ao Parménides), I, 618.
  83. ↑ Como ejemplos escultóricos del Hermes Logio tenemos el Hermes Ludovisi (o Hermes Logos). También el Marcelo como Hermes Logios: Escultura conservada en el Museo del Louvre (Inv. 1207)
  84. ↑ Odisea, VIII, 465
  85. ↑ Himno homérico IV (a Hermes), v. 14
  86. ↑ Ilíada, XXIV, 339
  87. ↑ Diodoro Sículo, Biblioteca histórica, V, 75, 1
  88. ↑ Pausanias, Descrición de Grecia, IX, 22, 1
  89. ↑ Ilíada XXIV, 440
  90. ↑ Sófocles: Filoctetes, verso 133
  91. ↑ Aristóteles: Historia de los animales, VIII, 28; Pausanias: Descrición de Grecia, IX, 22, 1
  92. ↑ Píndaro: Odas Ístmicas, I, 58-62; Aristófanes, Pluto, vv. 1159-1163
  93. ↑ 93,0 93,1 93,2 93,3 93,4 93,5 Himno homérico IV (a Hermes): passim
  94. ↑ Hesíodo: Teogonía, 938; Odisea VIII, 335; XIV, 435; XXIV, 1; Himno homérico a Hermes, 1; Ovidio: Las metamorfosis, I, 682; XIV, 291
  95. ↑ Himno órfico, 57
  96. ↑ Ilíada XX, 72
  97. ↑ Ilíada xxiv.178, 440. Himno homérico a Deméter 380.  
  98. ↑ Odisea i.143; EUSTACIO: Comentarios 1205.
  99. ↑ Odisea V, 28-148
  100. ↑ Ilíada xxiv.336.
  101. ↑ Apolodoro II 1, 5
  102. ↑ Ilíada ii.26, xxiv.343. Himno homérico a Hermes 14.
  103. ↑ Apolodoro: Epítome, 3.2
  104. ↑ Apolodoro: Epítome, 3.5
  105. ↑ Apolodoro I 6, 2
  106. ↑ Apolodoro I 7, 2
  107. ↑ Apolodoro I 7, 4
  108. ↑ Apolodoro: Epítome, 2.12
  109. ↑ Odisea X, 275-308
  110. ↑ Catálogo de mujeres fr. 64 = papiro de Oxirrinco 2500
  111. ↑ Apolodoro II 4, 2
  112. ↑ Apolodoro II 4, 4
  113. ↑ Apolodoro II 4, 11
  114. ↑ Apolodoro II 5, 8
  115. ↑ Ovidio: Las metamorfosis VIII, 618 ss.
  116. ↑ Apolodoro III 4, 3
  117. ↑ Apolodoro I 9, 1
  118. ↑ Diodoro Sículo: Biblioteca mitológica V 48, 2
  119. ↑ Apolodoro III 5, 5
  120. ↑ De Astronomica II, 34
  121. ↑ Hesíodo: Grandes Eeas, 16
  122. ↑ Ovidio: Las metamorfosis II, 708 ss.
  123. ↑ Esquilo: Prometeo encadenado, vv. 944-1042
  124. ↑ Antonino Liberal: Metamorfosis, X
  125. ↑ Antonino Liberal: Metamorfosis, 21
  126. ↑ Antonino Liberal: Metamorfosis, 15
  127. ↑ Fábulas 62.
  128. ↑ Servio: Sobre la Eneida de Virgilio I, 505
  129. ↑ Himno homérico IV (a Hermes), vv. 15-141; Pseudo-Apolodoro, Biblioteca mitológica III 10, 2
  130. ↑ Luciano de Samosata, Diálogos de los dioses, VII
  131. ↑ Apolodoro II 1, 3
  132. ↑ Apolodoro I 6, 3
  133. ↑ Trabajos y días, vv. 67-89
  134. ↑ 134,0 134,1 Apolodoro III 2, 1
  135. ↑ Himno homérico IV (a Hermes), vv. 550-568
  136. ↑ Dion Crisóstomo: Discursos vi.20.
  137. ↑ Apolodoro II 6, 3
  138. ↑ Himno homérico II a Deméter, vv. 334-385
  139. ↑ Odisea: XXIV, 1-10
  140. ↑ Apolodoro II 5, 12
  141. ↑ Virgilio: Geórgicas, IV, 485-527; Ovidio: Las metamorfosis, X, 1-63
  142. ↑ Apolodoro: Epítome, 3.30
  143. ↑ Ilíada: XVI, 681: «[Apolo] entrególo a los veloces conductores y hermanos gemelos: el Sueño y la Muerte. Y estos, transportándolo con presteza, lo dejaron en el rico pueblo de la vasta Licia».
  144. ↑ Tito Livio: Ab Urbe Condita II, 27. Es la fuente más explícita de Hermes y Mercurio, hablando de los inicios de culto en Roma.
  145. ↑ Tácito: De origine et situ Germanorum, IX: «De entre los dioses, veneran sobre todo a Mercurio, a quien consideran lícito, en determinados días, ofrecer incluso sacrificios humanos».
  146. ↑ Julio César: De bello Gallico VI, 17: «De entre los dioses, al que más veneran es a Mercurio. Hay numerosas estatuas suyas; lo consideran el inventor de todas las artes, el guía de los caminos y los viajes...»
  147. ↑ En su obra De natura deorum (III, 56), Cicerón pone en boca del filósofo Cota una lista para demostrar la confusión de las religiones tradicionales. Identifica las siguientes cinco figuras bajo el nombre de Mercurio: 1) El hijo del Caelus y Dies: el más antiguo y primordial. 2) El hijo de Valente y Coronis: una versión cuyo culto se sitúa bajo tierra, en un contexto ctónico o infernal.  3) El hijo de Júpiter y Maya: el Hermes más famoso de todos, nacido en el monte Cilene y protagonista del Himno homérico IV.  4) El hijo del Nilo: una figura a la que los egipcios tenían prohibido nombrar debido a un tabú religioso. 5) El asesino de Argos (Argifonte): el héroe exiliado que huyó a Egipto y que, según Cicerón, impartió a los egipcios sus leyes y su escritura, siendo conocido allí como Thot.
  148. ↑ 148,0 148,1 CICERÓN: Sobre la naturaleza de los dioses (De natura deorum) III, 56. Archivado el 17 de noviembre de 2017 en Wayback Machine.
  149. ↑ Más tarde, el gramático romano Servio (siglo IV d. C.), en su famoso comentario sobre la «Eneida» de Virgilio (concretamente en el libro IV, 242), simplifica la tradición clásica y reduce el número a cuatro deidades: 1) El hijo del Caelus y Dies: corresponde a la primera de Cicerón, que representa los orígenes cósmicos. 2) El hijo de Júpiter y Maya: el tradicional mensajero del Olimpo dotado de sandalias aladas. 3) El inventor de la lira: una deidad distinta, asociada exclusivamente a la música y a las artes intelectuales. 4) El Hermes Trismegisto egipcio: el sabio que enseñó las ciencias ocultas, la alquimia y la escritura, lo que lo distingue por completo del dios mensajero griego.
  150. ↑ 150,0 150,1 Servio: Comentarios de la Eneida I, 301; IV, 577.
    • I, 301 y 302: texto latino, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. Empleando el rótulo activo «load», que se halla en la parte superior derecha, se obtiene ayuda en inglés con el vocabulario latino del texto.
    • IV, 577: texto latino en el Proyecto Perseus, con las mismas características.
  151. ↑ Propercio, Elegías 2. 29C
  152. ↑ Tzetzes sobre Licofrón 1176, 1211
  153. ↑ 153,0 153,1 Servio: sobre la Eneida, VIII, 13
  154. ↑ 154,0 154,1 Etymologicum Magnum 647, 56 s. v. «πάλη (pále)»
  155. ↑ Nono: Dionisíacas VIII 220
  156. ↑ Corina, frs. 664 y 666
  157. ↑ Himno homérico 5 a Afrodita 256
  158. ↑ 158,0 158,1 Clemente de Alejandría: Homilías V, 15
  159. ↑ Filóstrato el Viejo, Imágenes 1. 10
  160. ↑ Miller & Strauss Clay 2019, p. 133
  161. ↑ Eliano, Varia Historia 10.18
  162. ↑ Higino, De Astronomica 2.12
  163. ↑ Focio, Biblioteca, 190.50
  164. ↑ Apolodoro, 2.5.8
  165. ↑ 165,0 165,1 Nono: Dionisíacas 14, 67 ss.
  166. ↑ Píndaro, Olímpicas 8.80–84
  167. ↑ 167,0 167,1 167,2 167,3 167,4 167,5 Higino: Fábulas 160
  168. ↑ Catálogo de mujeres fr.137, citado en Estrabón, I 2, 34
  169. ↑ Escolio sobre Eurípides, Las fenicias 133
  170. ↑ Higino: Fábulas 201; Ovidio: Las metamorfosis XI 301
  171. ↑ Escolio a Homero, Ilíada X 266
  172. ↑ Pausanias, 2.3.10
  173. ↑ Pseudo Plutarco, Sobre los ríos 21, 1
  174. ↑ Hesíodo: Catálogo de mujeres, fr.150 (M-West), citado en el Papiro de Oxirrinco 1358, fr. 2
  175. ↑ Apolodoro III 14, 3
  176. ↑ Escolio sobre Homero, Ilíada, I 334
  177. ↑ Pausanias, 8.53; Escolio sobre las Argonáuticas 4.1492
  178. ↑ Eliano, Varia Historia 10. 18; Partenio, Sufrimientos de amor 29
  179. ↑ Escolio sobre Apolonio de Rodas, Argonáuticas 1.587; Argonáuticas órficas 459
  180. ↑ Daíra (Δάειρα / Dáeira): una oceánide. Pausanias, Descripción de Grecia, 1. 38. 7
  181. ↑ Equión (Ἐχίων o Ἐχίονος: «hijo de la víbora»; de ἔχις / echis: «víbora»): uno de los argonautas y de los participantes en la cacería del Jabalí de Calidón.
  182. ↑ Éurito (Εὔρυτος / Eúrytos) o Érito (Ἔρυτος / Érytos): otro de los argonautas y de los participantes en la cacería del Jabalí de Calidón.
  183. ↑ Apolonio de Rodas, Argonáuticas I 57
  184. ↑ Cicerón: Sobre la naturaleza de los dioses III, 60
  185. ↑ Cicerón: Sobre la naturaleza de los dioses III, 58
  186. ↑ Cicerón: De Natura Deorum 3.60
  187. ↑ De Natura Deorum 3.59
  188. ↑ Eupolemía (Εὐπολέμεια): hija del rey Mirmidón (Μυρμιδόνος). Higino, Fabulae 14; Argonáuticas órficas 131
  189. ↑ Iíada 16.183–186
  190. ↑ Köppen, Johann Heinrich Just; Heinrich, Karl Friedrich; Krause, Johann Christian Heinrich (1818). Erklärende Anmerkungen zu Homers Ilias. Vol. 2. pp. 72
  191. ↑ Pausanias, Descripción de Grecia 8. 43. 2
  192. ↑ Pausanias, Descripción de Grecia 4.30.2
  193. ↑ Tzetzes sobre Licofrón 42.
  194. ↑ Diodoro Sículo 4.6.5. Fábulas de Higino 271; Las metamorfosis de Ovidio 4.288. Cicerón, De natura deorum 3.21
  195. ↑ Suda, lambda, voz «Lino» 568
  196. ↑ Ferécides, fr. 37a
  197. ↑ La madre puede ser la amazona Mirto (Μυρτώ). Escolio sobre Apolonio de Rodas, Argonáuticas 1.752
  198. ↑ Higino, De Astronomica 2.13; escolio a Eurípides, Orestes 998
  199. ↑ 199,0 199,1 Tzetzes «Sobre Licofrón», Alejandra 157; escolio a Eurípides, Orestes 998
  200. ↑ Higino, Fabulae 224
  201. ↑ Pausanias, 10.17.5
  202. ↑ Higino, Fabulae 195
  203. ↑ Focio, Lexicon 346.3
  204. ↑ Filóstrato el Viejo: Imágenes 2. 32
  205. ↑ Himno homérico a Pan (19), 34–9
  206. ↑ Heródoto: Historias 2, 145
  207. ↑ Escolio a Teócito 1.123, citando a la Biblioteca mitológica, I 4, 1
  208. ↑ Escolio sobre Homero: Ilíada 2.104b
  209. ↑ Pausanias, Descripción de Grecia 2,6,6. Pólibo: Πόλυβος.
  210. ↑ Ateneo: Banquete de los eruditos VII, 295
  211. ↑ Tzetzes sobre Licofrón, 220
  212. ↑ Diodoro Sículo, 5.48.2; Dionisio de Halicarnaso, 1.61.3
  213. ↑ Nono: Dionisíacas 14.114; Hesíodo: Catálogo de mujeres fr.10a (OCT)
  214. ↑ Servio: Sobre las Églogas de Virgilio, VI, 13

Enlaces externos

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  • Hermes, en el Proyecto Perseus.