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Porcelana

De Mexpedia
Archivo:Moon flasks. Famille rose. Qing 1723-35. Sir Percival David Collection, British Museum.jpg
Vasija china de porcelana, creada durante la dinastía Qing (1723-35).

La porcelana es un material cerámico elaborado al calentar materiales crudos, que por lo general incluyen la caolinita, en un kiln a temperaturas entre los 1200 y los 1400 °C. Es producida de forma artesanal o industrial y es tradicionalmente blanca, compacta, frágil, dura, translúcida, impermeable, resonante, de baja elasticidad y altamente resistente al ataque químico y al choque térmico. Se le utiliza para fabricar los diversos componentes de las vajillas y para jarrones, condensadores, lámparas, esculturas y elementos ornamentales y decorativos.[1][2] La mayor fuerza y translucidez de la porcelana, comparada con otros tipos de alfarería, surge principalmente de la vitrificación y la formación de mullita dentro de la pasta a tan altas temperaturas.

El proceso de fabricación de la porcelana es similar al empleado para la loza y el gres, los otros dos tipos principales de cerámica, aunque su producción puede resultar más compleja. Por lo general, se la considera el tipo de cerámica más prestigioso debido a su delicadeza, resistencia y gran blancura. Con frecuencia, se somete tanto a procesos de vidriado como de decoración.

Algunos manuales diferencian hasta cuatro tipos: porcelana dura (caolínica), porcelana blanda (tierna), porcelana de ceniza de hueso (Bone china) y porcelana 'francesa'.[3] En algunos acabados puede confundirse con la loza fina[4][5] Las categorías difieren en términos de la composición de la pasta y en las condiciones de cocción.

En un contexto menos profesional, en Occidente se define como porcelana al material cerámico que es translúcido, en tanto que en China es el que resuena como metal al ser golpeado. Supuestamente inventada en Oriente en el siglo VII u VIII (y bien guardado el secreto de su elaboración) y admirada en Occidente, alimentó un importante comercio que no disminuyó hasta que fue reinventada en Europa,[6] dando lugar a diferentes tipos en Francia, Alemania, Italia, España e Inglaterra.[7]

La porcelana se originó en China, fruto de siglos de experimentación cerámica por parte de alfareros chinos. Dependiendo de la definición que se utilice, la tecnología alcanzó su madurez entre los años 200 y 800 d. C., aproximadamente. Posteriormente se difundió a otros países de Asia, luego a Europa y, con el tiempo, al resto del mundo. El nombre europeo proviene del término en italiano antiguo porcellana (que designa a la concha del cauri), debido a su semejanza con la superficie de dicha concha. Entre las propiedades asociadas a la porcelana se incluyen una baja permeabilidad y elasticidad, una considerable resistencia, dureza, blancura, translucidez y sonoridad, así como una elevada resistencia a los productos químicos corrosivos y al choque térmico.

Se originó en China, bajo el nombre tzu, probablemente en la época de la dinastía Han (206 a. C. a 220 d. C.); aunque las primeras referencias por escrito datan de la época de la dinastía Tang (618 d. C. a 907 d. C.).[6]

Desde su descubrimiento hubo muchos intentos por averiguar la fórmula de su fabricación. En los años siguientes se intentó imitarla con una falsa porcelana utilizando el vidrio opalino. En tiempos de los Médici, en el Renacimiento se consiguió una pasta artificial llamada frita, un compuesto elaborado con caolín y silicatos de cuarzo vidrioso, con un acabado que consistía en una cobertura de esmalte con mezcla de estaño, como en la cerámica mayólica. Es lo que se conoce como porcelana de pasta blanda o tierna que es blanca, compacta, ligera y traslúcida. En Inglaterra se llegó a alcanzar una gran calidad en este tipo de porcelana, esencialmente fina y ligera. La composición de esta cerámica es:

Entre 1708 y 1709, se descubre en Europa la forma de fabricación de la verdadera porcelana, conocida como porcelana de pasta dura. El alquimista (químico) alemán Friedrich Böttger en la corte de Dresde, bajo el gobierno de Augusto II, elector de Sajonia y rey de Polonia, consiguió una fórmula cuyo resultado se aproximaba mucho a la cerámica china. Extrajo una tierra fina y grisácea de las minas de Kolditz, el caolín. Utilizó también alabastro calcinado y feldespato. Con esta fórmula consiguió la porcelana pero el secreto de la elaboración no terminó ahí, sino en la manera de llevar a cabo la cocción a una temperatura inusual de 1300 a 1400 grados y durante doce horas seguidas. Fue un éxito rotundo y en 1710 el propio Böttger fundó una fábrica en Meissen (Sajonia) que rodeó de gran misterio y secreto. Solo algunos de los empleados conocían la fórmula y los métodos. Pero al cabo del tiempo algunos de esos técnicos se trasladaron a Viena, Venecia y Nápoles, donde fueron a su vez fundando otras fábricas de porcelana. Mientras tanto, Europa era surtida de porcelana auténtica por otras vías, ya que la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, entre otras sociedades mercantiles, se encargaba de importar estos artículos de lujo para el mercado occidental producidos, sin embargo, masivamente para su exportación en la ciudad china de Jingdezhen.

En Nápoles se fundó la fábrica de Capodimonte en la época en que Carlos VII de Borbón (futuro Carlos III de España) gobernaba el reino; cuando llegó a España fundó una fábrica de porcelana al estilo de la que conoció en Nápoles, en la Real Fábrica de porcelana del Buen Retiro, en Madrid.

En Francia, en la ciudad de Sèvres, cerca de París, existía una fábrica de porcelana blanda que en 1760 pasó a llamarse Manufactura Real y en 1768 empezó a producirse la porcelana de pasta dura. En España, Antonio Raimundo Ibáñez Llano y Valdés montó en su señorío de Sargadelos una fábrica de porcelana que supuso el primer alto horno del sur de Europa. La fábrica subsiste en el siglo XXI y ha sido ampliada y remodelada con arreglo a las técnicas modernas.

Producción

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Archivo:Transparent porcelain.jpg
La porcelana se caracteriza por su finura y transparencia tras la cocción[7]

Materia prima

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Por regla general se compone de los siguientes materiales en polvo:[8][6]

  • Caolín entre un 50 % y un 55 %
  • Cuarzo entre un 22,5 % y un 25 %
  • Feldespato entre un 22,5 % y un 25 %
  • Cuarzo y feldespato molidos, para la cubierta
  • Óxidos metálicos para los colores
  • Oro de amalgama en el caso en que se quiera dorar algunas partes.

Proceso de fabricación

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Como producto más fino y sofisticado que la loza, que se cuece a una temperatura entre los 1000 y 1300 °C, la porcelana se cuece a una temperatura mucho más alta, alrededor de 1800 °C.[8] El proceso de sinterización, o cocción, se realiza en dos etapas. La primera corresponde a la obtención, a 1800 °C, de una pasta moldeable que al enfriarse resulta en un material duro, frágil y rugoso. La segunda corresponde al vidriado (a temperaturas que varían según el producto entre 1175 y 1450 °C). En la cocción de la porcelana realizada en hornos de leña, para mantener su blancura, se protegían las piezas contra los depósitos de ceniza y las llamas directas por un sistema de gacetas refractarias. La porcelana se suele decorar en una tercera cocción con pigmentos que se obtienen a partir de óxidos metálicos calcinados.

Véase también

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Referencias

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  1. Fatás y Borrás, 1999, p. 263.
  2. Guillem, 1987.
  3. Padilla y otros, 2002.
  4. Caro Bellido, 2008, p. 197.
  5. Díez, Pablo M. (5 de abril de 2015). «Dos mil años fabricando porcelana». diario ABC'. Consultado el 25 de diciembre de 2015. 
  6. 6,0 6,1 6,2 CamposOsorio, 2005.
  7. 7,0 7,1 Fatás y Borrás, 1999, p. 264.
  8. 8,0 8,1 «Porcelana». ¿Sabes tú qué es?. Pontificia Universidad Católica de Chile. Archivado desde el original el 26 de diciembre de 2015. Consultado el 25 de agosto de 2015. 

Bibliografía

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  • Campos Osorio, Alberto (30 de abril de 2005). «Estabilizacion de Metales pesados por el método de porcelanización». Universidad de las Américas 4. Consultado el 25 de agosto de 2015. 
  • Caro Bellido, Antonio (2008). Diccionario de términos cerámicos y de alfarería. Cádiz: Agrija Ediciones. ISBN 84-96191-07-9. 
  • Fatás Cabeza, Guillermo; Borrás, Gonzalo (1999). Diccionario de Términos de Arte. Madrid: Anaya. ISBN 84-7838-388-3. 
  • Guillém Monzonís, Claudio; Guillém Villar, María del Carmen (1987). Diccionario cerámico científico práctico. Sociedad Española de Cerámica y Vidrio. ISBN 978-84-39887454. 
  • Carmen Padilla Montoya, Equipo Staff, Paloma Cabrera Bonet, Ruth Maicas Ramos (2002). Diccionario de materiales cerámicos. Madrid: Subdirección General de Museos. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones. ISBN 8436936388. 

Enlaces externos

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