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Unidad Militar de Ayuda a la Producción

De Mexpedia
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Unidad Militar de Ayuda a la Producción
Campo de concentración
Archivo:Homosexuales y opositores a la revolución cubana en la Unidad Militar de Ayuda a la Producción de Cuba.jpg

Homosexuales y opositores a la revolución cubana en la Unidad Militar de Ayuda a la Producción de Cuba, 1967.
Localidad Provincia de Camagüey, Cuba.
Conocido por Trabajo forzado y tortura para opositores ideológicos y personas LGBT.
Ubicación Provincia de Camagüey, Cuba.
Construido por República de Cuba
Operado por Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba
Tipo de prisioneros Objetores de conciencia, disidentes, demócratas, personas LGBT, seguidores religiosos.
Número de prisioneros 30 000-35 000
Mortalidad Al menos 252 muertos
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Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) fueron un sistema de campos de trabajo agrícola administrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba entre noviembre de 1965 y julio de 1968 en la entonces provincia de Camagüey. Oficialmente presentadas como una modalidad del servicio militar obligatorio, las UMAP estuvieron destinadas a personas consideradas no aptas para el servicio en unidades militares regulares o calificadas por las autoridades como «antisociales» o «contrarrevolucionarias».[1] Entre los internados se encontraban objetores de conciencia, miembros de diversas confesiones religiosas, personas homosexuales, intelectuales, artistas y otros ciudadanos marginados por motivos políticos, religiosos o relacionados con su orientación sexual.[2][3]

Diversos estudios académicos y testimonios de antiguos internos describen las UMAP como un sistema de trabajo forzado concebido para la reeducación política y social de sus internados, mientras que el gobierno cubano sostuvo que constituían una modalidad especial del servicio militar destinada a incorporar al trabajo agrícola a personas que no prestaban servicio en las fuerzas armadas. Se estima que entre 30 000 y 35 000 personas pasaron por estos campamentos durante sus casi tres años de funcionamiento.[4]

Las condiciones de internamiento y el trato dispensado a los reclusos han sido objeto de numerosas denuncias por parte de antiguos internos, organizaciones de derechos humanos e investigadores, quienes documentan casos de trabajo forzado, malos tratos físicos y psicológicos, torturas y otras violaciones de los derechos humanos.[5][6] En 2010, Fidel Castro calificó la persecución sufrida por diversos colectivos durante ese período como «momentos de una gran injusticia» y asumió la responsabilidad política por esos hechos.[7]

Antecedentes

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Tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959, el Estado cubano incrementó progresivamente su intervención en la organización del trabajo, la movilización social y el servicio militar. En 1960 fue creado el campamento de Guanahacabibes, que combinaba labores agrícolas con programas de reeducación dirigidos a personas consideradas incompatibles con los valores del nuevo orden revolucionario.[8] Algunos autores lo consideran un antecedente de las posteriores UMAP. [9][10]

El 12 de noviembre de 1963 entró en vigor la Ley n.º 1129, que estableció el servicio militar obligatorio para los varones de entre 18 y 45 años.[11] La normativa diferenciaba entre quienes eran destinados a unidades militares regulares y quienes realizaban actividades productivas. Este marco sería utilizado posteriormente para organizar las UMAP, creadas en 1965 como unidades de trabajo agrícola destinadas a personas consideradas no aptas para el servicio militar tradicional o clasificadas por las autoridades como «antisociales».[12]

Varios historiadores han señalado que la creación de las UMAP estuvo relacionada con el contexto político e ideológico de los primeros años de la Revolución cubana, marcado por campañas oficiales contra conductas consideradas incompatibles con el proyecto socialista. En un discurso pronunciado el 13 de marzo de 1963, Fidel Castro criticó la vagancia, la delincuencia y otros grupos sociales considerados problemáticos, vinculando el trabajo agrícola con la formación y transformación del individuo.[12]

Dentro de este contexto, sectores oficiales de la época asociaron determinadas expresiones culturales, religiosas y sexuales con supuestas desviaciones sociales. Investigadores posteriores han señalado que estas concepciones contribuyeron a la creación de un marco político que permitió la utilización del trabajo obligatorio como mecanismo de disciplina y reeducación, contexto en el que surgieron las UMAP.[12]

Archivo:Terapia de reorientación sexual en Cuba.jpg
Terapia de reorientación sexual en Cuba en 1967.

Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción fueron creadas en noviembre de 1965 y establecidas en la entonces provincia de Camagüey. La organización de los campamentos estuvo bajo la dirección del comandante Ernesto Casillas, jefe militar de la provincia y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, junto con los comandantes Reinaldo Mora, José Ramón Silva y el capitán José Q. Sandino.[13]

Según estudios históricos, la iniciativa de crear las UMAP fue impulsada por Fidel Castro e implementada por Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, tras una visita oficial a la Unión Soviética y la República Popular de Bulgaria, donde conoció sistemas de internamiento destinados a personas catalogadas como «antisociales». Un artículo publicado por el periódico Granma el 14 de abril de 1966 señaló que la propuesta surgió durante una reunión celebrada en noviembre de 1965 entre Fidel Castro y altos mandos militares, quienes debatían cómo tratar a los llamados «elementos desubicados», personas que, según la terminología oficial de la época, no trabajaban ni estudiaban.[14]

Diversos historiadores consideran que las UMAP formaron parte de un proyecto más amplio de ingeniería social orientado a disciplinar e integrar a determinados sectores de la población dentro del modelo político y productivo impulsado por la Revolución cubana. En este contexto, los campamentos fueron concebidos como un mecanismo de trabajo agrícola, reeducación ideológica y control social.[15]

Raúl Castro afirmó en abril de 1966 que las UMAP tenían como propósito incorporar a la sociedad a jóvenes que, según la versión oficial, habían seguido una «senda equivocada» debido a la influencia de su entorno social. No obstante, entre los internados figuraban hombres homosexuales, testigos de Jehová, adventistas del séptimo día, sacerdotes católicos, ministros protestantes, intelectuales, artistas, campesinos que se opusieron a la colectivización y otras personas consideradas por las autoridades como «antisociales» o «contrarrevolucionarias».[16]

El historiador Abel Sierra Madero sostiene que la propia denominación ocultaba la verdadera naturaleza del sistema, al presentar los campamentos como una modalidad de servicio militar cuando, en la práctica, constituían un mecanismo de reclutamiento para el trabajo forzado y la reeducación política. Asimismo, este autor interpreta las UMAP como parte de un proyecto de control social que involucró instituciones militares, judiciales, educativas, médicas y psiquiátricas.[17]

En 1968 las UMAP comenzaron a ser desmanteladas y fueron clausuradas definitivamente en julio de ese año. Diversas investigaciones atribuyen su cierre a las crecientes críticas nacionales e internacionales por las condiciones existentes en los campamentos y al reconocimiento, por parte de las propias autoridades, de irregularidades en su funcionamiento.[18]

Operaciones

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Las principales recogidas de internos para las UMAP tuvieron lugar en junio y noviembre de 1965. Una nueva oleada de internamientos se produjo en marzo de 1966, después de que un ingeniero de Cubana de Aviación intentara secuestrar una aeronave. Como consecuencia, numerosos empleados de la aerolínea fueron despedidos y enviados a las UMAP, aun cuando no se les atribuyó participación en el intento de secuestro.[19]

Uno de los mecanismos más habituales de incorporación consistía en el envío de una citación para presentarse al servicio militar. Los convocados recibían un telegrama ordenándoles comparecer en un lugar determinado, pero, en lugar de ser destinados a una unidad militar convencional, eran trasladados en tren, camión o autobús a los campamentos agrícolas de la entonces provincia de Camagüey. Diversos testimonios describen que los desplazamientos, que podían prolongarse hasta ocho horas, se realizaban en condiciones precarias, con escasa provisión de agua potable, alimentos e instalaciones sanitarias.[20]

El documental Conducta impropia recoge testimonios según los cuales algunas personas también fueron detenidas directamente en la vía pública y trasladadas a los campamentos sin notificación previa. Este procedimiento habría afectado especialmente a hombres homosexuales considerados afeminados y a otros individuos catalogados por las autoridades como «antisociales», entre ellos integrantes de la contracultura hippie.[21]

Organización de los campamentos

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Archivo:Dormitorio de la UMAP.jpg
Dormitorio en la UMAP.

Los campamentos albergaban habitualmente alrededor de 120 internos, distribuidos en escuadras de diez personas. Las instalaciones estaban formadas, por lo general, por tres barracones: dos destinados a los internos y uno para el personal militar.[22] La mayoría carecía de agua corriente y electricidad.[23]

Aunque las UMAP estaban administradas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los internados no recibían instrucción militar ni portaban armas.[22] Vestían un uniforme compuesto por pantalón azul, camisa de mezclilla y botas, y eran destinados principalmente a labores agrícolas. Sus actividades incluían el desmonte del marabú, la recolección de frutas y, sobre todo, el corte de caña de azúcar, principal actividad económica de los campamentos.[24]

Cada escuadra estaba dirigida por un cabo, seleccionado entre los propios internos, encargado de coordinar el trabajo diario, aunque debía cumplir las mismas jornadas laborales que el resto. Asimismo, cada campamento contaba con un contador, responsable de registrar el rendimiento de los trabajadores, y un suministro, también elegido entre los internos, encargado de recoger y distribuir las raciones de alimentos enviadas desde el destacamento militar central.[25]

Según antiguos internos, las raciones de alimentos resultaban insuficientes y su distribución era objeto de un estricto control. Algunos de quienes desempeñaron la función de suministro declararon posteriormente que los víveres entregados por las autoridades militares no alcanzaban para cubrir las necesidades de todos los internos durante el período previsto.[26]

Clasificación de los internos

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Las autoridades organizaban los campamentos según la categoría asignada a los internados. Existían unidades destinadas específicamente a hombres homosexuales y otras que agrupaban a testigos de Jehová, católicos, protestantes y otros colectivos. Diversos testimonios señalan que algunos internos eran trasladados entre distintos campamentos en función de la clasificación realizada por las autoridades militares.[27]

Archivo:Liliana Morenza junto a dos homosexuales de la Unidad Militar de Ayuda a la Producción de Cuba.jpg
La psicóloga Liliana Morenza, una de los integrantes del equipo de investigación de conductas sexuales de la UMAP, junto a dos internos.

Condiciones de internamiento

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Numerosos antiguos internos denunciaron haber sido sometidos a malos tratos físicos y psicológicos durante su permanencia en las UMAP. Los testimonios describen golpes, amenazas, castigos físicos y privaciones de alimentos y agua, especialmente contra miembros de los testigos de Jehová, quienes se negaban a realizar actividades consideradas incompatibles con sus creencias religiosas.[28]

El escritor Emilio Bejel sostiene que algunos oficiales responsables de los campamentos fueron posteriormente sancionados por los abusos cometidos contra los internos. En este sentido, el periódico Granma informó en abril de 1966 que varios oficiales habían sido sometidos a consejos de guerra, degradados o expulsados de las Fuerzas Armadas por excederse en el trato dispensado a los reclutas.[24]

Diversos testimonios también indican que algunos internos llegaron a autolesionarse con la esperanza de ser trasladados fuera de los campamentos o recibir atención médica especializada.[29]

Testimonios externos

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Uno de los escasos testimonios directos de un observador extranjero corresponde al periodista canadiense Paul Kidd, quien visitó Cuba en 1966. Durante un recorrido por la entonces provincia de Camagüey observó uno de los campamentos de las UMAP, donde, según su relato, unos 120 internos —entre ellos testigos de Jehová, católicos y personas consideradas «inadaptadas sociales»— realizaban aproximadamente sesenta horas semanales de trabajo agrícola. Kidd describió instalaciones rodeadas por alambradas, custodiadas por personal armado, barracones de hormigón sin ventanas y sesiones nocturnas de instrucción ideológica impartidas después de la jornada laboral.

Internados y balance

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No existe un registro oficial sobre el número de personas internadas ni sobre las víctimas de las UMAP. Diversas investigaciones estiman que entre 30 000 y 35 000 personas pasaron por estos campamentos entre 1965 y 1968.[30]

Archivo:Prisioneros de la UMAP.jpg
Prisioneros de la Unidad Militar de Ayuda a la Producción.

El escritor y excolaborador de la Dirección General de Inteligencia de Cuba, Norberto Fuentes estimó que, de aproximadamente 35 000 internos, 507 fueron posteriormente ingresados en instituciones psiquiátricas como consecuencia de las secuelas psicológicas sufridas durante su internamiento, 72 murieron a causa de torturas y 180 se suicidaron. Estas cifras han sido ampliamente citadas en la bibliografía sobre las UMAP, aunque no han podido ser verificadas mediante registros oficiales.[31]

Un informe de 1967 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos señaló que más de 30 000 internos eran obligados a trabajar entre diez y doce horas diarias en granjas estatales, siete días a la semana, en condiciones caracterizadas por alimentación insuficiente, hacinamiento, falta de electricidad, ausencia de duchas y acceso limitado a agua potable. El informe concluyó que los campamentos perseguían dos objetivos principales: proporcionar mano de obra gratuita al Estado y castigar a jóvenes que se negaban a incorporarse a las organizaciones comunistas.[6] Por su parte, el gobierno cubano sostuvo que las UMAP constituían una modalidad del servicio militar y rechazó que se tratara de campos de trabajo forzado.

Diversos antiguos internos y estudios posteriores han documentado denuncias de malos tratos físicos y psicológicos, trabajos forzados, castigos corporales y otras violaciones de los derechos humanos ocurridas en los campamentos.[32] Entre los casos individuales más conocidos figura el de Ramón Lamadrid, un joven católico que, tras escapar de uno de los campamentos, fue herido de bala al salir de la vivienda de sus padres en la localidad habanera de Marianao. Tras permanecer hospitalizado durante dos semanas, falleció a consecuencia de las heridas. Según diversas fuentes, el certificado de defunción no consignó la causa de su muerte.[33]

Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción han sido objeto de un amplio debate historiográfico y constituyen uno de los episodios más controvertidos de la historia de la Revolución cubana. Diversos investigadores consideran que los campamentos formaron parte de una política de control social dirigida contra personas cuya conducta, creencias religiosas, orientación sexual o posiciones políticas eran consideradas incompatibles con el proyecto revolucionario.

El historiador Abel Sierra Madero sostiene que las UMAP deben entenderse como parte de un proyecto de «ingeniería social» en el que confluyeron instituciones militares, judiciales, educativas, médicas y psiquiátricas con el propósito de disciplinar e integrar determinados sectores de la población dentro del modelo político promovido por el Estado cubano.

Las experiencias vividas por los antiguos internos han ocupado un lugar destacado en estudios académicos, testimonios personales y obras literarias y audiovisuales sobre la historia contemporánea de Cuba. Para diversos autores, las UMAP constituyen un antecedente fundamental para comprender la evolución de las políticas estatales hacia las personas LGBT y otros colectivos marginados durante las primeras décadas posteriores al triunfo de la Revolución.

En una entrevista concedida en 2010 al diario mexicano La Jornada, Fidel Castro reconoció que durante la década de 1960 se cometieron «momentos de una gran injusticia» contra diversos colectivos y asumió la responsabilidad política por aquellos hechos:

«Sí, fueron momentos de una gran injusticia, ¡una gran injusticia! [...] la haya hecho quien sea. Si la hicimos nosotros, nosotros…».
Fidel Castro, entrevista con La Jornada, 2010.[7]

Aunque el gobierno cubano ha descrito posteriormente las UMAP como un error cometido durante los primeros años de la Revolución, distintos investigadores sostienen que su creación respondió a políticas deliberadas de la época más que a actuaciones aisladas o excesos individuales.

Internos notables

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Entre las personas que estuvieron internadas en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción se encuentran:

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Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción han sido abordadas en diversas obras cinematográficas, documentales, literarias y musicales que exploran la persecución sufrida por las personas internadas en estos campamentos y su impacto en la sociedad cubana.

Cine y documentales

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  • Conducta impropia (1984), documental dirigido por Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal, reúne testimonios de antiguos internos y otras personas perseguidas durante las primeras décadas de la Revolución cubana. En el mismo año se publicó el libro homónimo, que recopila las transcripciones de los testimonios incluidos en el documental, junto con otros materiales que no fueron incorporados a la versión cinematográfica.[37]

Literatura

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  • Antes que anochezca, autobiografía del escritor Reinaldo Arenas, describe la persecución sufrida por el autor debido a su orientación sexual e incluye referencias a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción.
  • Un ciervo herido, del escritor Félix Luis Viera, está inspirada en las experiencias del autor durante su internamiento en las UMAP.
  • La UMAP: El Gulag Castrista, de Enrique Ros, examina la creación y el funcionamiento de los campamentos desde una perspectiva histórica.
  • UMAP: Una muerte a plazos, de José Caballero, recoge testimonios y relatos sobre la experiencia de los internados.
  • «El pecado original», del cantautor Pablo Milanés, ha sido interpretada como un homenaje a las víctimas de las UMAP y una reflexión sobre la persecución de las personas homosexuales durante los primeros años de la Revolución cubana.[39]

Véase también

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Referencias

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  1. ↑ Guerra, 2010, p. 268.
  2. ↑ «Cuba, Fidel Castro, los gays y el legado de “Fresa y chocolate”». Clarín. 21 de julio de 2017. Consultado el 30 de julio de 2026. 
  3. ↑ Mohorte, Andrés P. (28 de noviembre de 2016). «La otra Cuba de Fidel Castro: la que recluía a los homosexuales en campos de trabajos forzados». Xataka. Consultado el 30 de julio de 2026. 
  4. ↑ Fuentes, 1999, pp. 300-303.
  5. ↑ San Juan, 2017.
  6. ↑ 6,0 6,1 «Informe sobre la situación de los presos políticos y sus familiares en Cuba». Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 1967. Consultado el 30 de julio de 2026. 
  7. ↑ 7,0 7,1 «La Jornada: Soy el responsable de la persecución a homosexuales que hubo en Cuba: Fidel Castro». La Jornada. 31 de agosto de 2010. Consultado el 13 de septiembre de 2025. 
  8. ↑ Hynson, 2020, pp. 230-236.
  9. ↑ Bunck, 2010.
  10. ↑ Hynson, 2020, pp. 248-249.
  11. ↑ Hynson, 2020, p. 246.
  12. ↑ 12,0 12,1 12,2 Garcés Marrero, 2019.
  13. ↑ Luis Báez, “Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP)”, Granma, 14 de abril, 1966
  14. ↑ Sierra Madero, 2016, pp. 310-313.
  15. ↑ Sierra Madero, 2016, p. 312.
  16. ↑ «Policía de género, homosexualidad y el nuevo patriarcado de la Revolución Cubana.». web.archive.org. 1 de noviembre de 2013. Archivado desde el original el 1 de noviembre de 2013. Consultado el 24 de noviembre de 2022. 
  17. ↑ Sierra Madero, 2016, p. 315.
  18. ↑ Gómez Sánchez, Javier (28 de noviembre de 2022). «Hablar de las UMAP desde la Cuba de hoy». Consultado el 6 de diciembre de 2024. 
  19. ↑ Ros, 2004, pp. 140–144.
  20. ↑ Ros, 2004, p. 15.
  21. ↑ Jiménez, 2024.
  22. ↑ 22,0 22,1 Ros, 2004, p. 34.
  23. ↑ Ros, 2004, p. 10.
  24. ↑ 24,0 24,1 Bejel, 2001, p. 100.
  25. ↑ Ros, 2004, pp. 161, 163.
  26. ↑ Ros, 2004, pp. 166-168.
  27. ↑ Ros, 2004, p. 55.
  28. ↑ Ros, 2004, pp. 80, 101, 112, 193.
  29. ↑ Ros, 2004, pp. 205-208.
  30. ↑ Neira, Pablo de Llano (7 de noviembre de 2022). «History will not absolve you: Shedding light on Cuba’s UMAP correctional camps». EL PAÍS English (en inglés estadounidense). Consultado el 30 de julio de 2026. 
  31. ↑ Fuentes, 199, p. 303.
  32. ↑ «Las UMAP: Despertaban a las 4:00 am y trabajaban hasta desmayarse». CiberCuba. 22 de junio de 2026. Consultado el 30 de julio de 2026. 
  33. ↑ Zayas, Manuel (8 de febrero de 2020). «Sin rostro ni obituario: los muertos de las UMAP». Diario de Cuba. Consultado el 13 de marzo de 2025. 
  34. ↑ "Verdad y Memoria" http://translatingcuba.com/wp-content/uploads/2012/08/VerdadyMemoriaUMAPNo1Aug2012.pdf.
  35. ↑ «University of Miami Archival Collections - Archival Collections». 
  36. ↑ «50 aniversario del fusilamiento del joven narrador cubano Nelson Rodríguez Leyva #Cuba». Editions Hoy no he visto el paraíso. 17 de septiembre de 2021. Consultado el 14 de mayo de 2024. 
  37. ↑ «Treinta años de Conducta impropia.». Diario de Cuba. 26 de junio de 2016. Consultado el 10 de marzo de 2019. 
  38. ↑ Wise, Michael Z. (22 de enero de 1995). «In Totalitarian Cuba, Ice Cream and Understanding». The New York Times (en inglés estadounidense). ISSN 0362-4331. Consultado el 13 de marzo de 2025. 
  39. ↑ Madero, Abel Sierra (10 de mayo de 2016). «Academias para producir machos en Cuba». Letras Libres. Consultado el 30 de julio de 2026. 

Bibliografía

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Enlaces externos

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