Tepidarium

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El tepidarium, palabra proveniente del latín tepidus,[1] era el cuarto de baños tibios (de tepidus) de los baños romanos, calentados mediante el sistema del hipocausto, calefacción debajo del piso.

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Tepidarium en los baños públicos del Foro, Pompeya.

Hay un ejemplo interesante en Pompeya. Este fue cubierto con una bóveda de cañón semicircular, adornada con relieves en estuco y alrededor del cuarto una serie de hendiduras cuadradas u hornacinas separadas por telamones.

El tepidarium en las termas romanas era el gran recinto central redondo que agrupaba el resto de espacios y que daba la clave de los planos de las termas. Era probablemente la sala donde se agrupaban los bañistas antes de pasar por los distintos baños calientes (caldaria) o tomar el baño frío (frigidarium).[1] El tepidarium era pues adornado con los mármoles y los mosaicos más ricos; recibía su luz a través de las ventanas del claristorio, por los lados, desde el frente y en la parte posterior y parece haber sido la estancia en la que eran colocados los tesoros más finos del arte. Así, en las termas de Caracalla, el Hércules Farnesio y el Toro Farnesio, los dos gladiadores, los sarcófagos de basalto verde, ahora en la Ciudad del Vaticano, y numerosos otros tesoros, fueron encontrados durante las excavaciones por Pablo III de 1546 y transportados a la Ciudad del Vaticano y al museo de Nápoles.

Referencias

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  1. ↑ 1,0 1,1 Lajo Pérez, Rosina (1990). Léxico de arte. Madrid - España: Akal. p. 198. ISBN 978-84-460-0924-5.