Liturgia de las horas
La Liturgia de las Horas, también llamada Oficio Divino, reunido en un libro llamado Breviario,[1]es la oración oficial, comunitaria y pública de toda la Iglesia católica fuera de la misa, oración articulada en torno a las horas canónicas. Esta oración sigue una secuencia con respecto al tiempo litúrgico, el ciclo de cuatro semanas del salterio y los días de la semana. En las iglesias ortodoxas, la comunión anglicana y la Iglesia Luterana se proveen breviarios propios con su propia estructura y secuencia aunque comparten varios elementos con la Iglesia Católica.
El breviario del latín breviarium recibe este nombre porque reúne el Oficio Divino que antes estaba presente en distintos libros como un himnario, un salterio, un antifonario, un libro de oraciones y un leccionario para que se pueda rezar todo con un solo libro. Por su extensión, el Oficio Divino se encuentra en varios tomos para facilitar su manejo y para hacer posible su impresión.[2]
Como el resto de la liturgia, su forma varía dependiendo del rito. Esta oración está encomendada con mandato específico fundamentalmente a sacerdotes (diáconos, presbíteros y obispos) seglares o religiosos y laicos religiosos de todo tipo. Son observadas con especial atención y cuidado por las comunidades monásticas. Al ser la oración oficial de la Iglesia, es una oración propia de todo bautizado, también de los laicos.
En la Iglesia Católica, el código de derecho canónico provee distintas razones por las cuales el ordinario puede dispensar a alguien de rezar con el nuevo breviario.[3]
Historia
[editar | editar código]La idea de la oración en ciertos momentos del día ya aparece en el Libro de Daniel (Dn 6, 11-14) del Antiguo Testamento y el Tanaj De acuerdo con el Evangelio de Lucas del Nuevo Testamento, Jesucristo habría mandado a sus discípulos «orar siempre» (Lc 18,1), esta idea es repetida en la Primera carta de San Pablo a los tesalonicenses (1 Tes., 5,17), los primeros cristianos cumplieron esto de diversas formas, en la Didaché se recoge la costumbre de rezar el Padre Nuestro tres veces al día,[4] Clemente de Alejandría atestigua ya en el siglo II d. C. un oficio formulado con, al menos, oraciones matutinas.[5] No fue sino hasta fin de la persecución del cristianismo en el Imperio Romano y su acomodación en la sociedad (siglos IV y V d. C.) cuando se impuso uniformemente la Liturgia de las Horas y es en ese ambiente es donde alcanza su plenitud con el desarrollo del canto salmódico y la música litúrgica con el canto gregoriano en la Edad Media..
En el siglo X la ley carolingia extiende la obligación del rezo a todas las iglesias y hacia 1230 la extensión y movilidad de los franciscanos cristaliza las primeras ediciones del breviario,[6] que sufre muchos intentos de reforma y unidad principalmente después del concilio de Trento, durante dicho Concilio no fue posible llevar a cabo dicha refirma que fue deferida a la Santa Sede que en 1568 publicó un tomo unificado promulgado por Pio V, en años posteriores se hicieron modificaciones a cargo de los pontífices Sixto V, Clemente VIII, Urbano VIII y Clemente XI entre otros.[7] Siglos después, en 1911 San Pío X asigna salmos para cada día y modifica el orden cíclico de repetición de los santos,[8] no serían las únicas reformas del siglo XX en tanto Pio XII y Juan XXIII también hicieron ciertos retoques a la distribución de los salmos y las rúbricas de esta forma de oración.[9]
La última de las grandes reformas que se han hecho a la LIturgia de las Horas llega de la mano del Concilio Vaticano II, para adaptarse a las necesidades de la sociedad actual y los sacerdotes[10][11]y para eliminar elementos superfluos acumulados en siglos anteriores. Estas modificaciones quedaron cristalizadas en la Consitutción apostólica Sacrosanctum Concilium y de forma más detallada en la Constitución apostólica Laudis canticum. De entre las diversas reformas cabe destacar: La supresión de la Hora Prima,[12][13] la transformación de la Hora Maitines en el Oficio de Lectura[14] que, aunque mantiene su naturaleza de oración nocturna, puede realizarse en cualquier momento del día,[15] la posibilidad de juntar las Horas Tercia, Sexta y Nona en una sola Hora Intermedia[16] cuando se haga fuera de coro y que podrá hacerse en cualquiera de las horas que corresponden a estas Horas canónicas de forma individual,[17] añadidura de preces a Laudes, de una oración de súplica a las Vísperas y del padrenuestro a ambas[18] así como la reforma del ciclo de Salmos aspirando a rezarlos todos en el transcurso de cuatro semanas en vez de en el transcurso de una sola semana.[19]
Estructura en la Iglesia Católica
[editar | editar código]Se distinguen en general dos niveles de celebración en la liturgia, las llamadas horas mayores o principales y las horas menores, según el Concilio Vaticano II: Los Laudes y las Vísperas deben considerarse y celebrarse como las Horas principales,[20][21][22] también se ha considerado tradicionalmente el Oficio de Lecturas u Oficio de Lectura (antiguo Maitines) como hora mayor. Dentro de las horas menores podemos indicar las horas de Tercia, Sexta, y Nona además del rezo de Completas.
Antes del inicio de la misma debe rezarse una oración llamada "Invitatorio" independientemente de si se está celebrando primero el Oficio de Lectura o el Laudes, esta oración consistirá en una pequeña frase y el rezo del Salmo 95 (siendo que se provén varias opciones de salmos por si este o alguna de las otras opciones se van a rezar en la Liturgia de las Horas ya que están en el ciclo ordinario) .[23]
Cada hora está compuesta por los siguientes elementos:
- Invocación Inicial
- Himno
- Salmodia (a la que se añaden en las horas mayores textos bíblicos no sálmicos llamados cánticos)
- Lectura Bíblica (y Lectura Patrística en el oficio de lectura)
- Responsorio
- Cántico evangélico (Benedictus en Laudes, Magnificat en Vísperas o Nunc dimittis en completas), las Preces y el Padre nuestro, en el Laudes y Vísperas.
- Oración final y despedida.
Horas Mayores
[editar | editar código]- Oficio de Lectura conocido antiguamente como Maitines
- Laudes corresponde a las alabanzas primeras de la mañana desde las 3:00 a. m. hasta las 9:00 a. m.
- Vísperas desde las 17:00
Horas Menores
[editar | editar código]- Horas intermedias
- Completas
Normativa canónica
[editar | editar código]El rezo de la liturgia como parte oficial de la alabanza que la Iglesia tributa al Señor es obligatoria para quienes llevan algunas formas de vida consagrada, como los sacerdotes y religiosos/as, siendo para aquellos obligatorio su rezo "sub gravi".[1]
Bibliografía
[editar | editar código]- AA.VV., La celebración en la Iglesia, 3, Salamanca 1990, 311-359.
Referencias
[editar | editar código]- ↑ 1,0 1,1 «Respuestas acerca de la Obligatoriedad de la recitación de la Liturgia de las Horas». La Santa Sede.
- ↑ Conferencia Episcopal Argentina (13 de junio de 2022), Liturgia de las Horas | Presentación de la nueva versión, consultado el 3 de marzo de 2026.
- ↑ «Respuestas acerca de la Obligatoriedad de la recitación de la Liturgia de las Horas». www.vatican.va. Consultado el 3 de marzo de 2026.
- ↑ Didajé VIII .3
- ↑ Stromata Libro VII 43.6
- ↑ Cfr. P. Salmon, Die Verpflichtung zum kirchlichen Stundengebet, en J.A. Jungmann (Dir.), Brevieistudien. Referate aus der Studentagung von Assisi 14.-17. September 1956. Tréveris 1958, 85-116. 94ss.
- ↑ Laudis canticus "El Breviario de San Pio V"
- ↑ Laudis canticum "El Breviario de San Pio X"
- ↑ Laudis canticum "Las Reformas de Pío XII y Juan XXIII"
- ↑ Sacrosanctum Concilium art 86.
- ↑ Laudis canticum art. 1
- ↑ Sacrosanctum Conciloum art. 89 d)
- ↑ Laudis canticum art. 2
- ↑ Laudis canticum art.2 "Laudes y Vísperas, partes fundamentales"
- ↑ Sacrosanctum Concilium art 89 c)
- ↑ Laudis canticum art. 2 "Oficio de lecturas y Hora intermedia"
- ↑ Sacrosanctum Concilium art. 89 e)
- ↑ Laudis canticum art. 8
- ↑ Laudis canticum art. 4
- ↑ Sacrosanctum Concilium art. 89 a)
- ↑ Sacrosanctum Concilium art.100
- ↑ Instrucción General de la Liturgia de las Horas Art. 37
- ↑ Instrucción General de la Liturgia de las Horas art. 34