Jansenismo
El jansenismo fue un movimiento religioso y teológico de los siglos XVII y XVIII dentro de la Iglesia católica, iniciado por el teólogo y obispo neerlandés Cornelio Jansenio (1585-1638), particularmente en su obra Augustinus, publicada de manera póstuma en 1640, que enfatizaba la necesidad de gracia divina y el papel limitado del libre albedrío en la salvación, ampliamente influenciado por las doctrinas de Agustín de Hipona. El movimiento surgió principalmente en Francia y los Países Bajos como una reacción rigorista contra lo que se percibía como la laxitud moral y teológica asociadas particularmente con la Compañía de Jesús. El jansenismo gozó de cierta popularidad en Europa durante los siglos XVII y posteriores, pero fue condenado como herético por la Iglesia católica debido a sus tesis sobre la salvación, que en último término negaban el concurso de la libertad humana.[1]
Los jansenistas provocaron debates álgidos, especialmente en Francia, donde cinco propuestas, incluyendo las doctrinas de expiación limitada y gracia irresistible fueron condenadas como heréticas por teólogos hostiles a Jansenio.[2] En 1653, el papa Inocencio X condenó cinco ideas del jansenismo en la bula Cum occasione, que hizo al jansenismo oficialmente herético. Los jansenistas llegaron a vincularse con la oposición a la monarquía francesa y con las luchas contra el papado por parte de proponentes del galicanismo. Esto les convirtió en un blanco tanto para el rey Luis XIV como para el papa Clemente XI, quienes emprendieron acciones fuertes contra ellos. En 1708, la abadía de Port-Royal, un centro de pensamiento jansenista, fue clausurado. En 1713, Clemente XI emitió la bula Unigenitus, que condenaba las enseñanzas jansenistas.
El jansenismo, como movimiento puritano, enfatiza el pecado original, la depravación humana, la necesidad de la gracia divina que salvará solo a aquellos a quienes les fue concedida desde su nacimiento y la creencia en la predestinación sin libre albedrío. Generalmente, el jansenismo es considerado como sinónimo de intransigencia.
La obra fundamental del jansenismo es el Augustinus, escrito por Jansenio, publicado de forma póstuma (Lovaina, 1640) debido a la controversia teológica que hubiera podido generar. Basado en este libro, surge un movimiento que se desarrolla en tres ramas: jansenismo teológico, jansenismo moral-espiritual (influyente en el rigorismo moral en los siglos XVIII y XIX) y jansenismo político-antijesuítico-galicanista (considerado como el movimiento mayoritario dentro del jansenismo).
Desarrollo histórico del jansenismo
[editar | editar código]Antecedentes
[editar | editar código]El jansenismo se originó a partir de una escuela de pensamiento teológico dentro del marco de la contrarreforma, y apareció en los años que siguieron al Concilio de Trento (1545-1563), si bien se basó en debates más antiguos. Si bien el movimiento toma su nombre de Cornelio Jansenio, está vinculado a una larga tradición de pensamiento agustiniano.
La mayoría de los debates que contribuyeron a la formación del jansenismo versan sobre la relación entre la gracia divina (que Dios concede al hombre) y la libertad humana en el proceso de salvación. En el siglo V, el obispo norteafricano Agustín de Hipona se opuso al monje británico Pelagio, quien sostenía que el hombre posee en sí mismo la fuerza para querer el bien y practicar la virtud, y así alcanzar la salvación, una postura que resta importancia a la gracia divina. Agustín rechazó esta idea y afirmó que solo Dios decide a quién concede o niega la gracia, la cual hace posible la salvación del hombre. Las acciones buenas o malas del ser humano (y, por ende, su voluntad y su virtud) no influyen en este proceso, dado que el libre albedrío se perdió a consecuencia del pecado original de Adán. Dios obra en el hombre mediante la gracia eficaz, regenerándolo de manera infalible sin anular su voluntad.[3]: 8 De este modo, el hombre recibe un deseo irresistible y dominante de hacer el bien, infundido en él por la acción de la gracia eficaz.
La teología medieval, dominada por el pensamiento agustiniano, dejaba poco margen a la libertad humana en lo referente a la gracia. Santo Tomás de Aquino, sin embargo, intentó articular un sistema de pensamiento en torno al agustinismo para conciliar la gracia y la libertad humana. Afirmaba tanto la acción de lo divino en cada acto del hombre como la libertad de este último.[3]: 8 Los escolásticos de los siglos XIV y XV se alejaron del agustinismo hacia una perspectiva más optimista de la naturaleza humana.[3]: 8 La Reforma rompió con la escolástica ,[3]: 8 y tanto Martín Lutero como Juan Calvino tomaron a Agustín como referencia, aunque también adelantaron posturas radicales. Para algunos agustinos, bastaba con afirmar la omnipotencia de Dios frente a la libertad humana (que el pelagianismo exaltaba en exceso), mientras que Lutero y Calvino consideraban que la gracia —libremente concedida o negada por Dios— era la causa de la salvación del hombre. En consecuencia, se negaba por completo el libre albedrío humano.[4]: 10
Para contrarrestar la Reforma, la Iglesia católica reafirmó en 1547, durante la sexta sesión del Concilio de Trento, el papel del libre albedrío, sin pronunciarse sobre su relación con la gracia.[3]: 9 Posteriormente, la postura católica no fue del todo unánime: el sacerdote jesuita Diego Laínez defendió una posición que sus detractores calificaron de pelagiana.[3]: 9 De hecho, los jesuitas reavivaron el debate por temor a que un agustinismo excesivo debilitara el papel de la Iglesia en la salvación y comprometiera el rechazo al protestantismo.[3]: 9 En el auge del humanismo renacentista, ciertos católicos tenían una perspectiva menos pesimista del ser humano y buscaban determinar su lugar en el proceso de salvación basándose en la teología tomista, la cual parecía ofrecer un punto de equilibrio razonable entre la gracia y el libre albedrío.[3]: 108 Es en este contexto donde, en 1567, Aquino fue proclamado Doctor de la Iglesia.
Jansenio
[editar | editar código]Las discusiones del Concilio de Trento sobre el papel de la libertad y el libre albedrío y su relación con la gracia divina no habían terminado con la controversia De Auxiliis. Jansenio pensó encontrar en los escritos de Agustín de Hipona una respuesta más satisfactoria. Por eso, elaboró su obra Augustinus, donde trata tres puntos principalmente:
- Resumen de la controversia pelagiana.
- Negación del estado de naturaleza pura.
- Desarrollo de su concepción sobre la noción de gracia eficaz.
En este escrito, define su postura como agustiniana, pero anunciando que se sometía a lo que el papa sentenciara en relación con su libro (lo mismo afirma en su testamento).
De acuerdo con Jansenio y sus seguidores, al oponerse a las doctrinas sobre la gracia divina definidas por Lutero y Calvino, los teólogos de la contrarreforma—particularmente los jesuitas—habían errado en la otra dirección, enfatizando la responsabilidad humana a expensas de la iniciativa divina y de tal forma recayendo en la herejía del pelagianismo del siglo V, la idea de que la humanidad es esencialmente buena y puede lograr la salvación sin ayuda divina.[5] Contra tales supuestas tendencias pelagianas, Jansenio enfatizó el daño causado a la naturaleza humana por el pecado original, la depravación innata de la humanidad debido a la caída primoridial y la consecuente necesidad de la gracia divina para la salvación, así como el poder de la concuspiscencia.[5] Para Jansenio, esto exaltaba el carácter omnipotente de la gracia que se hizo disponible por Cristo Redentor, que es el único medio para restaurar la humanidad a la verdadera libertad.[5] Jansenio apoyó los argumentos de Agustín de Hipona en relación con la necesidad de la gracia divina para cometer cualquier acto bueno, la eficacia infalible de la gracia divina y el carácter absolutamente arbitrario de la predestinación. Consistentes con esta perspectiva pesimista sobre la naturaleza humana y la libertad fueron las perspectivas rigorísticas sobre los sacramentos de la penitencia y la eucaristía, así como sobre asuntos morales, adoptados por el jansenismo.[5]
La publicación del Augustinus generó una violenta controversia. La obra fue acusada, principalmente por los jesuitas, de despojar el libre albedrío de toda realidad y de rechazar la universalidad de la redención.[5] Sin embargo, la interpretación jansenista del cristianismo se expandió. Fue defendida por discípulos tales como Jean Duvergier de Hauranne, abad de Saint-Cyran, las monjas del célebre convento cisterciense de Port-Royal des Champs, Antoine Arnauld (quien se convirtió en líder del movimiento jansenista) y Pascasio Quesnel, quien organizó el grupo jansenista en un partido político a finales del siglo XVII.[5] También atrajo figuras influentes en la sociedad francesa como el filósofo y matemático Blaise Pascal o el dramaturgo Jean Racine.[5]
El abad de Saint Cyran
[editar | editar código]Jean Duvergier de Hauranne, abad de Saint Cyran, era director espiritual en el monasterio de Port Royal des Champs donde había nacido un movimiento rigorista relacionado con la familia Arnauld: Antoine Arnauld (1612-1694), teólogo de la Sorbona y la abadesa Angélica Arnauld (1591-1666). El grand Arnauld es un personaje controvertido que ha merecido fuertes críticas de historiadores como Henri Bremond y por otros es considerado el mejor director espiritual. Era contrario a la Compañía de Jesús, y con el seudónimo de Petrus Aurelius publicó una serie de escritos contra ellos y su supuesta independencia de los obispos.
A Duvergier debe el jansenismo una creciente fama y la publicación y extensión del escrito de Jansenio. Esto le valió la enemistad del cardenal Richelieu, que buscaba apagar toda fuente de discordias en la Iglesia francesa. El papa Urbano VIII prohibió la reimpresión del Augustinus, pero el libro se siguió imprimiendo ya que había sido dedicado al cardenal Fernando, infante de España, quien permitió y popularizó la publicación. Incluso en Roma se hizo una edición en 1643. Pero ya varios documentos pontificios y el Santo Oficio habían prohibido el libro. El primero fue la bula In eminenti de Urbano VIII (1642). Luego vino la constitución Cum occasione de Inocencio X (1653) y otra constitución publicada por el papa Alejandro VII, Ad sacram beati Petri sedem.
En Francia el movimiento tenía sus principales detractores, uno de ellos el santo francés más popular de las tierras gálicas, san Vicente de Paúl. San Vicente alertaba a su congregación de caer en lo que el denominaba el peor mal para la Iglesia de la época, y se alejó totalmente del abad de Saint Cyran.
Los Arnauld
[editar | editar código]Los hermanos Arnauld fueron directos continuadores de la obra de Duvergier, abate de Saint-Cyran.
Estando en la corte de Poitiers, Robert d’Andilly, el mayor de los Arnauld, lo conoce, lo convierte en su director espiritual y lo invita a la abadía familiar, de hecho le encarece que la visite y que lleve su palabra porque sospecha que su hermana Angélica estaría feliz de escuchar sus sermones. Cerca de una década más tarde, en 1635, el mismo año que también visita el instituto del Santo Sacramento, Saint Cyran se convertirá en director espiritual de Port-Royal. Si queremos cometer la arbitrariedad de reducir la historia a los meros hechos, sintetizarla en un momento que lo resuma todo —el cruce del Rubicon, la batalla de Actium, la palabra de Santa Helena en el alma de Constantino— bien podemos afirmar que para el fenómeno que estamos estudiando, la predicación de Saint-Cyran en Port-Royal es el inicio formal y real del Jansenismo como expresión cultural y religiosa y el origen de la obra que definirá a Port-Royal hasta su desaparición, sesenta o setenta años más tarde. Los sermones y consejos que dio a las religiosas, de las que se convirtió además en confesor y director espiritual, y la influencia que por dispersión de la fama extendió hacia las personas que se acercaron a la abadía, definen el armado de la trama jansenista en el escenario de la historia europea.[6]
El doctor en Teología Antonio Arnauld, enemistado con los jesuitas, y por eso en su momento expulsado de la Sorbone, se dedicó a propagar las ideas de Jansenio, intentando presentarlas como puro y consecuente agustinismo. Criticó ásperamente la costumbre de la comunión frecuente, añadiendo este aspecto a la devoción de sus seguidores. También institucionalizó el jansenismo ofreciéndole una ascética propia, una modificación propia de los dogmas y los cambios necesarios en la liturgia y en los sacramentos. A Antoine se le unió bien pronto Pierre Nicole, que criticó especialmente la formulación de la infalibilidad pontificia y propuso la propia de los jansenistas, que es de corte conciliarista.
Angélica Arnauld, su hermana, era religiosa en el monasterio de Port Royal des Champs y luego abadesa. Impuso una férrea vivencia de la regla cisterciense, y tras la muerte de Francisco de Sales, asumió a Duvergier como director espiritual, quien le aconsejó que siguiera el camino de exigencia rígida de la fidelidad a la regla religiosa. Así, el monasterio de Port Royal llegó a ser el centro del jansenismo, donde cada vez se practicaba menos la comunión eucarística.
Desde este monasterio, la doctrina y praxis jansenista se mantenían y se extendían por Francia. Tras años de diversas condenas por parte del Papa, el monasterio fue destruido en 1710 y las monjas que lo habitaban se dispersaron.
Quesnel
[editar | editar código]Posteriormente, el teólogo Pasquier Quesnel (1634-1719) dio un renacimiento a las doctrinas jansenistas al tomar sus tesis principales, junto a las ideas conciliaristas y las tendencias galicanistas. Con la publicación de sus Réflexions morales logró ganarse las simpatías y apoyos del alto clero. Las disputas teológicas se multiplicaron y el ambiente se caldeó hasta el punto de que los obispos franceses pidieron una nueva intervención pontificia.
En esta ocasión, el papa Clemente XI con la constitución Unigenitus Dei Filius (1713) dio una condena formal a 101 proposiciones contenidas en los escritos de Quesnel. Entonces, el movimiento jansenista (ya sin posibilidad de evadir la condena como habían hecho sus seguidores anteriormente por medio de múltiples interpretaciones de los textos pontificios) apeló a un concilio y, por esto, sus partidarios fueron llamados "apelantes". Clemente XI los excomulgó a través de la bula Pastoralis officii (1718).
Después de estas condenas, el movimiento se fue extinguiendo poco a poco, sea por la separación de sus miembros (que crearon nuevas sectas como los convulsionarios o los figuristas), sea por la influencia de la Ilustración.
Teología jansenista
[editar | editar código]La teología propuesta por Jansenio está basada en una interpretación literal de los textos de Agustín de Hipona. Sin embargo, se vio influida por el desarrollo histórico y las peripecias de sus defensores. Así, en Jansenio encontramos la teología de la gracia; en Arnauld, la teología sacramental; en Saint Cyran, la disciplina; y en Quesnel, su unificación con el galicanismo.
En cuanto al tema de la gracia, Jansenio afirma que el estado original es el estado natural del hombre. Un estado de gracia y amistad con Dios, inmortalidad e integridad (verdadera libertad). Adán, en ese estado, era verdaderamente libre y poseía la gracia (el auxilio de Dios) suficiente para evitar el pecado. Sin embargo, la gracia eficaz no solo es el auxilio para evitar el pecado, sino el auxilio de Dios para hacer el bien. Adán en el Paraíso tenía la gracia suficiente, pero no tenía la gracia eficaz, porque para Jansenio la gracia eficaz es siempre vencedora. El que posee la gracia eficaz no puede pecar. Después del pecado el hombre ha perdido la libertad. En el hombre hay una delectatio terrestris (gusto por las cosas de la tierra) invencible. Jansenio afirma además que para salir de esa situación después del pecado no basta la gracia suficiente sino que es necesaria la gracia eficaz, es decir, el auxilio sin el cual el hombre no puede evitar pecar: con la gracia eficaz el hombre se dirige invenciblemente hacia el bien. No basta un auxilio que le dé la posibilidad de no pecar, sino que necesita un auxilio eficaz para no hacerlo. La fe eficaz es absoluta: cambia la delectatio terrestris por una delectatio coelestis: se goza en el bien. La gracia provoca un gusto tan grande por las cosas de Dios que el hombre invenciblemente las hace. Ahora bien, la libertad se mantiene porque la gracia despierta en el hombre la voluntad de hacer el bien. Quien no actúa movido por la gracia eficaz peca infaliblemente.
Así pues, la predestinación es la razón por la que algunos hombres poseen la gracia eficaz y otros no. Dios ha predestinado a unos a la salvación y a otros a la condenación. Según esta doctrina, las obras son buenas o malas. No puede existir la moral probabilista, porque lleva al laxismo.
En relación con los sacramentos es la ascética propia del movimiento la que los aleja progresivamente de su práctica, en especial de la Eucaristía. Esto se fijó con el escrito De la fréquente communion de Arnauld, que, argumentando desde la praxis penitencial de la Iglesia antigua, invocaba esa práctica para usarla en una serie de condiciones que era necesario cumplir para poder recibir la Reconciliación o la comunión. De ahí también que su rigorismo en materia moral fuera cada vez más extremo.
Las sucesivas condenas por parte de la Sede romana les llevó a sostener posiciones conciliaristas que les llevaron al galicanismo. El movimiento, desde el inicio, se mostró enemigo jurado de los jesuitas y, por eso, derivó en postura política gracias al apoyo de Blaise Pascal. La película La Vía Láctea de Luis Buñuel incluye una escena con un duelo a espada entre un jesuita y un jansenista, mientras discuten de teología, que no deja de recordar alguna escena de Women in Love, película de Ken Russell.
Véase también
[editar | editar código]- Unigenitus
- Ver el portal sobre Iglesia católica Portal:Iglesia católica. Contenido relacionado con Iglesia católica.
Referencias
[editar | editar código]- ↑ "Jansenio y Jansenismo", en ecwiki (Enciclpedia Católica online).
- ↑ Gheeraert, Tony. «Société des Amis de Port-Royal - Le jansénisme, par Vincent Carraud». www.amisdeportroyal.org. Archivado desde el original el 11 de noviembre de 2008. Consultado el 10 de junio de 2026.
- ↑ 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 3,5 3,6 3,7 Cognet, Louis (1967). Le Jansénisme [Jansenism] (en francés). PUF. ISBN 978-2-13-038900-2.
- ↑ Chantin, Jean-Pierre (1996). Le Jansénisme. Entre hérésie imaginaire et résistance catholique [Jansenism. Between imaginary heresy and Catholic resistance.] (en francés). Paris: Cerf.
- ↑ 5,0 5,1 5,2 5,3 5,4 5,5 5,6 «Jansenism | Description, History, & Beliefs | Britannica». Encyclopedia Britannica (en inglés). Archivado desde el original el 18 de marzo de 2026. Consultado el 10 de junio de 2026.
- ↑ Macias Fattoruso, Rodolfo (2016). «Primera Parte, capítulo II». En Editorial Académica Española, ed. Maestros de la Gracia. La Abadía de Port-Royal en el siglo XVII. OmniScriptum AraPers GmbH Bahnhofstraße 28, D-66111 Saarbrücken, Germany: Editorial Académica Española. pp. 56-57. ISBN 978-3-8417-5647-3.
Bibliografía
[editar | editar código]- K. BIHLMEYER – H. TUECHLE, Storia della chiesa, vol. 4: época moderna. Ed. Morcelliana, Brescia, 1988, ISBN 88-372-0666-6.
- G. MARTINA, La Iglesia: de Lutero a nuestros días, Ed. Cristiandad, 1974. Cuatro volúmenes. ISBN 84-7057-153-2.
- MACIAS FATTORUSO, RODOLFO, Maestros de la Gracia. La Abadía de Port-Royal en el siglo XVII, Editorial Académica Española, 2016, Saarbrücken, Germany ISBN 978-3-8417-5647-3.
- Manuel FRAILE MIGUÉLEZ, Jansenismo y regalismo en España. Estudio preliminar de Rafael Lazcano. Ed. Agustiniana, Guadarrama, 2010. ISBN 978-84-95745-98-9
- Héctor LINARES GONZÁLEZ, Jansenismo y regalismo en la España del Siglo XVIII. (Una síntesis del Dr. Lazcano), en [1].
- Lucien GOLDMANN, Le dieu caché, Gallimard. Paris, 1959
- Ludovico PASTOR, Historia de los papas, tomo XXXIV, cap. IV. "El Jansenismo en Francia y Holanda" y tomo XXXV, cap. III. "El Jansenismo en Francia y los Países Bajos".
Enlaces externos
[editar | editar código]- Archivo:Commons-logo.svg Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Jansenismo.
- Emilio Encinas (2015). «El jansenismo español». Consultado el 6 de mayo de 2018.
- Desviaciones espirituales del siglo XVII: Jansenismo y Quietismo