Arte colonial

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Arte colonial es el arte propio de una situación colonial. En las distintas colonizaciones se produce la introducción de las formas artísticas del colonizador en el espacio previamente ocupado (por lo general en exclusiva, si es que no había influencias anteriores a la colonización) por el arte indígena.

La convivencia entre ambas artes puede producir un sincretismo, o una aculturación o supresión de las formas indígenas para dar paso a las del colonizador.[1]

Historia

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Dama de Elche.

Edad Antigua

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Los pueblos colonizadores históricos de la Edad Antigua (griegos, fenicios y cartagineses) ejercieron ese papel en el espacio del Mediterráneo Occidental, aunque ellos mismos también sufrieron las influencias artísticas de las civilizaciones del Próximo Oriente Antiguo (Egipto, Mesopotamia).

Lo ibero en la península ibérica es esencialmente un resultado de la influencia cultural de los pueblos colonizadores sobre el sustrato indígena, y en el arte ibero tiene una de sus más claras expresiones.

Edad Moderna y Edad Contemporánea

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Hispanoamérica

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Pintura de la Escuela Cuzqueña.
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Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

El arte colonial hispanoamericano o arte virreinal americano es el desarrollado en las colonias españolas en América, desde su descubrimiento por Cristóbal Colón en 1492 hasta la independencia de los diversos países americanos a lo largo del siglo XIX (los últimos Cuba y Puerto Rico en 1898). Los españoles llevaron al nuevo continente su idioma, cultura, religión y costumbres, los cuales impusieron a la población indígena, que anteriormente había desarrollado grandes civilizaciones como la maya, la azteca y la inca. Así, el arte colonial será fiel reflejo del arte efectuado en la metrópoli, suponiendo el final de las representaciones artísticas autóctonas, el arte precolombino. Vemos por tanto en el arte colonial los mismos estilos artísticos que se desarrollan paralelamente en el continente europeo, principalmente el Renacimiento, el Barroco y el Rococó.

La llegada de los conquistadores supuso una gran revolución sobre todo en el terreno de la arquitectura, con la traslación de las diversas tipologías de edificios propios de la cultura europea: principalmente iglesias y catedrales, dado el rápido desarrollo de la labor de evangelización de los pueblos nativos americanos, pero también edificios civiles como ayuntamientos, hospitales, universidades, palacios y villas particulares. En el terreno religioso, se dio a menudo la circunstancia de que muchas iglesias fueron construidas sobre antiguos templos indígenas. Aun así, frecuentemente se produjo una síntesis entre los estilos colonizadores y las antiguas manifestaciones precolombinas, generando una simbiosis que dio un aspecto muy particular y característico a las originales tipologías europeas. Así, observamos cómo las principales muestras de arte colonial se produjeron en los dos centros geográficos de más relevancia en la era precolombina: México y Perú. En pintura y escultura, en las primeras fases de la colonización fue frecuente la importación de obras de arte europeas, principalmente españolas, italianas y flamencas, pero enseguida comenzó la producción propia, inspirada en inicio en modelos europeos, pero incorporando nuevamente signos distintivos de la cultura precolombina.

Brasil

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Detalle del interior de la Catedral de San Salvador de Bahía.

De manera general, tanto en la época colonial como durante el siglo XIX la matriz cultural de origen europeo fue la más valorada en Brasil, mientras que las manifestaciones culturales afro-brasileñas fueron muchas veces despreciadas, desestimuladas y hasta prohibidas. Así, las religiones afro-brasileñas y el arte marcial de la capoeira fueron frecuentemente perseguidas por las autoridades. Por otro lado, algunas manifestaciones de origen folclórico, como las congadas, así como las expresiones musicales como el lundu, fueron toleradas y hasta estimuladas.

Sin embargo, a partir de mediados del siglo XX, las expresiones culturales afro-brasileñas comenzaron a ser gradualmente más aceptadas y admiradas por las élites brasileñas como expresiones artísticas genuinamente nacionales. Ni todas las manifestaciones culturales fueron aceptadas a la vez. El samba fue una de las primeras expresiones de la cultura afro-brasileña en ser admirada cuando ocupó una posición destacada en la música popular, en el inicio del siglo XX.

Arte colonial africano

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Pabellón del África Ecuatorial Francesa en la Exposición Colonial de París de 1931.
Figurilla de colono

Las figurillas de colonos (en francés statues colon, pronunciado [statys kɔlɔ̃]), son un género de escultura figurativa de madera del arte africano que se originó durante el período colonial africano. Las estatuas comúnmente representan a los funcionarios coloniales europeos, como oficiales, médicos, soldados o técnicos o africanos de clase media europeizados (évolués).[2] A menudo se caracterizan por motivos decorativos recurrentes, como cascos salacot, trajes, uniformes oficiales o pipas de tabaco, y están pintados en colores brillantes con pinturas a base de pigmentos vegetales.

Como género, las estatuas de colono se originaron en África Occidental, aparentemente entre los Baulé en Costa de Marfil.[3] Logró popularidad internacional tras la Segunda Guerra Mundial y después de la descolonización. Se ha argumentado que el género se originó como una respuesta artística africana a la colonización y a la represión a manos del estado colonial.[4] Se debate si las estatuas fueron vistas originalmente como caricaturas satíricas de funcionarios coloniales o simplemente representaciones de nuevos temas en estilos locales.[2] Los antropólogos también debaten si las estatuas originales estaban destinadas a ser puramente ornamentales o si también tenían una función ritual.[5]

Entre los artistas notables que trabajaron en el estilo se encontraba el nigeriano Thomas Ona Odulate (flor. 1900-50), cuyas obras se exhiben ampliamente en museos de los Estados Unidos y Europa.

Hoy en día, las estatuas de colono se producen ampliamente como recuerdos turísticos en África occidental y central.[3]

Arte colonial asiático

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Victoria Memorial (Calcuta).
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Arquitectura colonial

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Durante los diversos períodos coloniales —a diferencia de las ciudades europeas de la época que eran una amalgama de estilos, paradigmas e ideales diferentes y muchas veces opuestos— las ciudades respondieron a preceptos homogeneizadores y ordenadores que expresaban cánones y principios que pretendían instaurar una forma de vida y unos mecanismos ordenadores del espacio público y privado.

La fundación de las ciudades coloniales era en sí una ceremonia que mezclaba ritos religiosos, protocolos militares, actos políticos y prácticas urbanísticas. El fundador, casi siempre investido de rango militar y de autoridad real, reclamaba en nombre de Dios y del Rey el derecho de dar vida a una nueva villa, consagrada a un santo o a una advocación, que podía depender del lugar de su natalicio, de rendir tributo al rey o una autoridad superior o que estaba relacionada con la fecha y el santoral.

En los imperios español y portugués, el fundador y los militares de rango que formaban parte de la expedición, se daban a la tarea de trazar y distribuir los predios: Una cuadra central vacía, que se constituía en plaza mayor y en sus cuatro costados se asignaban predios a las instituciones representativas del orden y la jerarquía colonial.

En América, la arquitectura también fue un vehículo para la evangelización. Los primeros conventos y las primeras iglesias, de estilo renacentista, tendrán aspecto de fortaleza, debido al carácter de frontera de las Indias, como el convento de Acolman o el convento de Actopan, en México.

Gastronomía criolla

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La gastronomía o cocina criolla es un estilo de cocina nacido en la época colonial, de la fusión entre las culturas europea, africana y América precolombina. «Criollo» es un término que hace referencia a aquellos de origen europeo que han nacido en el Nuevo Mundo y se han adaptado a él (crisol de culturas).[6] Los criollos fueron un estamento social importante en el imperio colonial francés, el imperio portugués y el imperio español principalmente.

La gastronomía criolla se encuentra en diferentes regiones del mundo que anteriormente fueron colonias europeas. Existe comida criolla en Luisiana (EE. UU.), Brasil, Perú, las Antillas francesas, La Reunión (Francia), Jamaica, Annobón (Guinea Ecuatorial), Cabo Verde, República Dominicana... En cada región, la gastronomía criolla se ha ido adaptando a los productos locales (por lo que no existe una «única» cocina criolla),[7] no obstante, comparten ciertos rasgos en común:

Muchos platos criollos se nombran con la terminación «a la criolla», como el pollo a la criolla o las colitas de res a la criolla. O simplemente con el adjetivo «criollo/a», como en vinagre criollo o chorizo criollo. También en francés à la créole o solo créole, como el paté criollo (paté créole).

Colonialismo cultural

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El imperialismo cultural (también denominado colonialismo cultural) es toda forma de imposición ideológica desarrollada a través de los medios de comunicación y otras formas de producción cultural[8] a fin de establecer los valores de una sociedad dominante en una determinada sociedad periférica o dependiente, en otras palabras es la práctica de la promoción y la imposición de una cultura, por lo general de sociedades políticamente poderosas. También es el nombre que recibió el Gran Capital y la dominación de los países centrales. Este nombre fue impuesto por una corriente crítica que tuvo un gran auge durante las décadas de 1940 y 1970 en Europa y América Latina. Fue la llamada Teoría Crítica o Sociología Crítica-Ideológica y nació de conceptos surgidos en la Escuela de Frankfurt (o, valga la redundancia, Escuela no Crítica, con pensadores como Adorno, Horkheimer, Marcuse y Benjamin).

El imperialismo cultural puede adoptar diversas formas, como una actitud, una política formal o una acción militar, en la medida en que cada una refuerza la hegemonía cultural del imperio. Las investigaciones sobre el imperialismo cultural se realizan en torno a estudios de comunicación y medios,[9][10][11] educación,[12] política exterior,[13] historia,[14] relaciones internacionales,[15] lingüística,[16] literatura,[17] poscolonialismo,[18][19] ciencia,[20] sociología,[21] teoría social,[22] ambientalismo,[23] y deportes.[24]

El imperialismo cultural puede distinguirse del proceso natural de difusión cultural. La expansión de la cultura alrededor del mundo se denomina globalización cultural.

Referencias

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  1. ↑ [1] [2]
  2. ↑ 2,0 2,1 Glasman, 2012, p. 81.
  3. ↑ 3,0 3,1 Steiner, 1994, p. 148.
  4. ↑ Glasman, 2012, p. 88.
  5. ↑ Glasman, 2012, p. 84.
  6. ↑ Larousse Cocina. «Cocina criolla». Del diccionario «El pequeño Larousse Gastronomique en español». Consultado el 17 de febrero de 2020. 
  7. ↑ «LA COCINA CRIOLLA, SÍNTESIS DE CULTURAS, AROMAS Y SABORES». Actitud Saludable. Consultado el 17 de febrero de 2020. 
  8. ↑ «Cultural Imperialism definition» [Definición de imperialismo cultural]. britannica.com. Consultado el 14 de diciembre de 2025. 
  9. ↑ Schiller, Herbert I. (1992). Mass communications and American empire (2.ª ed., actualizada edición). Boulder: Westview Press. ISBN 0-8133-1439-9. OCLC 25874095. 
  10. ↑ Media imperialism : continuity and change. Oliver Boyd-Barrett, Tanner Mirrlees. Lanham, Maryland. 2020. ISBN 978-1-5381-2154-2. OCLC 1112788649. 
  11. ↑ Mirrlees, Tanner (2016). Hearts and mines : the US empire's culture industry. Vancouver. ISBN 978-0-7748-3014-0. OCLC 907657359. 
  12. ↑ Carnoy, Martin (1974). Education as cultural imperialism. Nueva York: D. McKay Co. ISBN 0-679-30246-8. OCLC 934515. 
  13. ↑ Wagnleitner, Reinhold (1994). Coca-colonization and the Cold War : the cultural mission of the United States in Austria after the Second World War. Chapel Hill: University of North Carolina Press. ISBN 0-585-02898-2. OCLC 42329416. 
  14. ↑ Rydell, Robert W. (2013). Buffalo Bill in Bologna : the Americanization of the world, 1869-1922. Rob Kroes (Ed. de bolsillo edición). Chicago, Ill.: University of Chicago Press. ISBN 978-0-226-00712-0. OCLC 806198432. 
  15. ↑ Davis, G. Doug (2019). Cultural imperialism and the decline of the liberal order : Russian and Western soft power in Eastern Europe. Michael O. Slobodchikoff. Lanham, Maryland. ISBN 978-1-4985-8586-6. OCLC 1050960744. 
  16. ↑ Phillipson, Robert (1992). Linguistic imperialism. Oxford [Inglaterra]: Oxford University Press. ISBN 0-19-437146-8. OCLC 30978070. 
  17. ↑ Cultures of United States imperialism. Amy Kaplan, Donald E. Pease. Durham: Duke University Press. 1993. ISBN 0-8223-1413-4. OCLC 28113815. 
  18. ↑ Said, Edward W. (1994). Culture and imperialism (1.ª ed. Vintage Books edición). Nueva York. ISBN 0-679-75054-1. OCLC 29600508. 
  19. ↑ Young, Robert (2003). Postcolonialism : a very short introduction. Oxford: Oxford University Press. ISBN 0-19-280182-1. OCLC 51001171. 
  20. ↑ Teresa A. Meade; Mark Walker, eds. (enero de 1991). Science, Medicine and Cultural Imperialism. Nueva York: Palgrave Macmillan. ISBN 978-1-349-12447-3. OCLC 1017909068. 
  21. ↑ Cultural imperialism : essays on the political economy of cultural domination. Bernd Hamm, Russell Smandych. Peterborough, Ontario. 2005. ISBN 978-1-4426-0209-0. OCLC 180772881. 
  22. ↑ Tomlinson, John (1991). Cultural imperialism : a critical introduction. Baltimore, Md.: Johns Hopkins University Press. ISBN 0-8018-4249-2. OCLC 24142273. 
  23. ↑ Shah, Parth; Maitra, Vidisha (2005). Terracotta Reader: A Market Approach to the Environment (en inglés). Academic Foundation. ISBN 978-81-7188-426-1. 
  24. ↑ Besnier, Niko; Brownell, Susan; Carter, Thomas F. (8 de diciembre de 2017). Two. Sport, Colonialism, and Imperialism (en inglés). University of California Press. ISBN 978-0-520-96381-8. S2CID 226765698. doi:10.1525/9780520963818-005.