Partido Colorado (Paraguay)
La Asociación Nacional Republicana (ANR), conocida como Partido Colorado, es un partido político paraguayo fundado por Bernardino Caballero en 1887. Sus ideas predominantes en la rama social, actualmente, son la oposición al socialismo y comunismo, así como la oposición al globalismo. En el ámbito económico la idea predominante es el liberalismo económico. A pesar de esto, el partido también posee facciones de minorías ideológicas que encontraron un lugar dentro tras el retorno de la democracia como la socialdemocracia y el progresismo que pudieron lograr consolidarse tras la marea rosa en los años 2000. En contraste, el partido en su pasado dejó un legado dictatorial ultranacionalista, caudillista, militarista, totalitario, violento, económicamente corporativista y estatista o de fuerte control estatal de las empresas, dando más prioridades y espacio a las fuerzas armadas, la policía e incluso milicianos, más que a los propios civiles o militantes civiles del propio partido.[37][38][39][40][41]
Fue fundado el 11 de septiembre de 1887 como Partido Nacional Republicano; entre sus fundadores el principal es el veterano de guerra general de ejército, político lopizta y presidente Bernardino Caballero. El partido ha dominado la política nacional paraguaya durante más de la mitad del siglo XX y la mayor parte del actual siglo XXI. Fue el único partido legal entre 1947 y 1962. Mantuvo la presidencia de 1948 a 2008, con una interrupción entre 2008 y 2013 con la victoria del socialista Fernando Lugo; retornó a la presidencia en 2013 y volvió a ganar la mayoría de los poderes en 2023.[42][43]
En la actualidad es una de las principales fuerzas políticas de la República del Paraguay. Se la reconoce como el partido más grande y la fuerza partidaria mejor organizada. La facción actual con más representación dentro del partido es la de Honor Colorado, un movimiento liberal económico. En segundo lugar, le sigue el movimiento "Fuerza Republicana" de ideología patriota, en tercer puesto "Colorado Añetete" de ideas socialdemócratas y cuarto al movimiento "Progresista Colorado" de ideas del mismo nombre. [44][45]
Según cifras del propio partido, su padrón de afiliados habilitados para internas superaba los 2,6 millones en 2022;[46] no obstante, medios locales han reportado denuncias de afiliaciones no consentidas y controversias sobre el manejo de datos personales, lo que ha motivado pedidos de reformas y mayor protección de datos.[47][48]
Antecedentes
[editar | editar código]Tras la guerra de la Triple Alianza, el sistema de gobierno que regía el Paraguay antes del conflicto era el de una república presidencialista autoritaria y militar de economía desarrollista bajo el mando de Francisco Solano López. Este modelo colapsó tras las batallas en las zonas cercanas a Asunción y su posterior ocupación. Tras los sucesos de Asunción rápidamente empezó a formarse otro sistema de gobierno, sentando bases para la democracia liberal actual. En dicho proceso, se formaron 2 frentes de movimientos, el de "regeneración" y el de "reconstrucción", ambos grupos formados por exiliados paraguayos desde un inicio, pero se les fue sumando excombatientes y funcionarios del gobierno de López que habían estado en el exterior. En este grupo empezarían a crecer las discrepancias entre sí, aquellos que buscaban "fundar de nuevo el país", idea más defendida por los exiliados de López, mientras otros defendían la idea de levantar de nuevo los cimientos materiales y espirituales de la nación, defendida por algunos veteranos.[49] Ambos grupos estuvieron, igualmente, bajo influencia de las fuerzas de ocupación de los países vencedores, específicamente Argentina y Brasil. Mientras la guerra aun continuaba, ambos grupos ya discutían como gobernar el Paraguay de posguerra. Siendo así la primera vez que los paraguayos se dividirían socialmente para la reorganización del país.
Estos 2 frentes políticos estaban representados de manera mixta (no alineados totalmente) en 3 nucleaciones políticas desorganizadas: los Decoudistas (liderados por Juan Francisco Decoud, los Iturburistas (liderados por Fernando Iturburu) y los Bareiristas (Liderados por Cándido Bareiro, exfuncionario del gobierno de López, absorbería a los miembros de la facción Iturburista al poco tiempo de volver a Asunción).[50]
En el corto tiempo, se formó el "Club Unión Republicana" que para 1870 pasaría a llamarse "Club Del Pueblo". Organizado primeramente por Fernando Iturburu soldado veterano de la milicia anti lopízta y su familia, aunque Iturburu murió ese mismo año la fundación recae por Juan Francisco Decoud un ex general de la milicia anti lopizta paraguaya durante la guerra, de popularidad infame y controvertida. Aunque Decoud también organizó el "Club del Pueblo" (otro club político) que pasaría a renombrarse en 1870 como "Gran Club del Pueblo". Sentando así las bases del liberalismo en Paraguay. Al mismo tiempo se formaron otros clubes como el "Club Unión de Asunción" fundado por el emisario diplomático de López en el Imperio británico y el Segundo Imperio francés Cándido Bareiro más tarde el club fue renombrado a "Club Unión del Pueblo" un club conservador, también se formaron otros clubes minoritarios.
En estos años, Paraguay era un completo caos, colapso demográfico, económicamente destruido, aislado internacionalmente, ciudades destruidas, sin líderes, sin estructura, sin ejército y ocupado militarmente por ejércitos extranjeros, con la incertidumbre de una posible abolición de la propia existencia del país o una futura guerra directa entre brasileros y argentinos en suelo paraguayo. Por ende la formación de los clubes políticos respondían a una emergencia nacional catastrófica.
Historia
[editar | editar código]Fundación 1887
[editar | editar código]La Asociación Nacional Republicana (ANR), conocida tradicionalmente como Partido Colorado, fue fundada en Asunción el 11 de septiembre de 1887. Este acontecimiento ocurrió apenas dos meses después de la creación del Centro Democrático (antecesor del Partido Liberal), formalizando el nacimiento del sistema bipartidista paraguayo en la posguerra de la Triple Alianza.
La asamblea constitutiva se llevó a cabo en la residencia de Aquiles García. El principal promotor y líder político del proyecto fueron los generales Bernardino Caballero y Patricio Escobar, dos de las figuras militares sobrevivientes más influyentes del conflicto bélico. La redacción del acta fundacional, la declaración de principios y los estatutos iniciales corrieron a cargo del intelectual y diplomático José Segundo Decoud. La base fundacional de la ANR estuvo integrada por una coalición heterogénea que incluyó a veteranos de la guerra de la Triple Alianza, antiguos miembros del Club del Pueblo y sectores terratenientes que propugnaban la reconstrucción económica, el orden civil y la reafirmación del nacionalismo frente a la postración del país.
Esta coalición de fundadores —que también incluyó a exmandatarios como Higinio Uriarte, futuros presidentes como Juan Gualberto González y cronistas de guerra como Juan Crisóstomo Centurión— combinó la experiencia institucional, la gestión de la prensa escrita y el control de las Fuerzas Armadas. Al integrar a antiguos miembros del Club del Pueblo y a la nueva intelectualidad encargada de reconstruir las leyes del país, este colectivo fundador sentó las bases de un bloque hegemónico que dominó de manera ininterrumpida la política paraguaya durante las últimas décadas del siglo XIX.
El bloque de los 93 firmantes del acta constitucional no era homogéneo, sino que representaba una coalición de tres sectores dominantes de la sociedad paraguaya de finales del siglo XIX: La oficialidad de la posguerra, la intelectualidad civil y antiguos miembros del Club del Pueblo.
Presidencia de Patricio Escobar (1886-1890)
[editar | editar código]El gobierno del general Patricio Escobar representó el periodo de transición hacia la institucionalización del bipartidismo paraguayo, ejerciendo el mando civil en pleno auge fundacional de la Asociación Nacional Republicana. Su administración se caracterizó por un fuerte impulso a la educación pública y la reorganización jurídica del Estado. El hito cultural y académico más significativo de su mandato fue la promulgación de la Ley de Educación Secundaria y Superior, que dio origen a la fundación de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) el 24 de septiembre de 1889, convirtiéndose en el primer centro de estudios superiores del país en la posguerra.
En el ámbito económico, el gobierno de Escobar continuó la política de enajenación de tierras públicas e introdujo la Ley de Tierras de 1885 para atraer capitales extranjeros y saldar las deudas internacionales del país. Durante este periodo se dio una intensa actividad periodística y de debate doctrinal tras la aparición oficial del Partido Colorado y del Partido Liberal en 1887. Escobar logró concluir su mandato constitucional de manera estable, entregando el poder a su sucesor civil dentro de la misma línea partidaria, consolidando así el control institucional de la ANR.
Presidencia de Juan Gualberto González (1890-1894)
[editar | editar código]Juan Gualberto González asumió la presidencia como el primer civil de la hegemonía colorada, bajo el amparo político y militar del general Bernardino Caballero. Su mandato estuvo marcado por una severa crisis financiera internacional y una profunda inestabilidad política interna, provocada principalmente por el colapso del Imperio del Brasil. A nivel administrativo, su gestión enfocó esfuerzos en la modernización de los servicios públicos, destacando la creación del Banco del Estado, la unificación de los municipios y la extensión de las líneas del ferrocarril nacional.
El acontecimiento más crítico de su administración ocurrió el 18 de octubre de 1891, cuando un sector del Partido Liberal, apoyado por militares disidentes, ejecutó un levantamiento armado con el objetivo de derrocar al gobierno. La insurrección fue sofocada con dureza por las fuerzas leales comandadas por el general Caballero, lo que provocó una fuerte persecución política y la suspensión de las libertades civiles de la oposición. El desgaste de su gestión se agravó por disputas internas dentro del propio oficialismo respecto al manejo de los fondos públicos, lo que culminó el 9 de junio de 1894 con un golpe de Estado incruento liderado por el general Juan Bautista Egusquiza, forzando la renuncia de González antes de concluir su periodo constitucional.
Interinato de Marcos Morínigo (1894)
[editar | editar código]Tras la destitución forzada de Juan Gualberto González, el vicepresidente Marcos Morínigo asumió la conducción del Poder Ejecutivo para completar los pocos meses restantes del periodo presidencial, ejerciendo el cargo desde junio hasta noviembre de 1894. Su breve administración funcionó esencialmente como un gobierno de transición institucional tutelado por las jefaturas militares de la ANR, en particular por el general Juan Bautista Egusquiza, quien controlaba el poder real tras el cuartelazo.
A pesar de la brevedad de su mandato y del clima de tensión política derivado del reciente derrocamiento de González, Morínigo logró mantener la estabilidad institucional necesaria para la organización de las elecciones presidenciales. Durante estos meses se priorizó la pacificación de los cuarteles y la articulación del consenso partidario que permitió el ascenso constitucional del ala renovadora del coloradismo, entregando pacíficamente el mando a finales de ese año.
Presidencia de Juan Bautista Egusquiza (1894-1898)
[editar | editar código]El gobierno del general Juan Bautista Egusquiza inauguró la corriente denominada «egusquicista» o colectivista dentro de la ANR, caracterizada por un quiebre con el personalismo tradicional de Bernardino Caballero y una apertura hacia la distensión política. Egusquiza implementó una doctrina de conciliación nacional que permitió el regreso de destacados líderes liberales del exilio y promovió la participación de la oposición en cargos de la administración pública, la diplomacia y el Poder Legislativo, debilitando la justificación de las revoluciones armadas.
En materia de desarrollo social y educativo, su administración fundó la Escuela de Agricultura, reactivó el Instituto de Filantropía y fortaleció el sistema de becas para el exterior. En el plano internacional, su cancillería dio los primeros pasos firmes para la defensa diplomática del territorio chaqueño frente a las pretensiones bolivianas. Aunque esta política aperturista pacificó el país, terminó fracturando de forma irreversible al Partido Colorado, dividiéndolo entre los «caballeristas» ortodoxos y los «egusquicistas» reformistas, una brecha que debilitaría las estructuras del partido hacia el cambio de siglo.
Presidencia de Emilio Aceval (1898-1902)
[editar | editar código]Emilio Aceval, un civil de perfil técnico y empresarial, asumió la presidencia a finales de 1898 como una figura de consenso acordada entre las facciones internas de la ANR para evitar un enfrentamiento armado. Los primeros dos años de su administración (1898-1900) estuvieron signados por serias dificultades económicas y sanitarias. En 1899, el país sufrió los embates de una grave epidemia de peste bubónica que afectó severamente a la población de Asunción, obligando al gobierno a declarar el estado de aislamiento sanitario y provocando la paralización del comercio exterior y de las aduanas.
Pese a la crisis, el gobierno de Aceval logró concretar avances en la reorganización del sistema financiero del Estado mediante la creación de la Oficina de Revisión de Cuentas y promovió el fortalecimiento de la Guardia Nacional. Sin embargo, al llegar al año 1900, el frágil pacto que sostenía su administración comenzó a resquebrajarse. Las intensas disputas entre los sectores caballeristas y colectivistas por el control de los mandos militares en el Congreso profundizaron el desgaste de la hegemonía colorada, preparando el terreno para la inestabilidad política que marcaría los años posteriores.
El punto de quiebre ocurrió a comienzos de 1902. El descontento de la facción caballerista frente a la política aperturista del presidente desencadenó un golpe de Estado el 9 de enero de 1902. Durante la caótica sesión del Congreso Nacional donde se forzó la renuncia de Aceval, estalló una balacera en el propio recinto parlamentario que costó la vida del influyente senador oficialista Facundo Ynsfrán Caballero y dejó heridos a varios legisladores, incluido el propio general Caballero. El derrocamiento de Aceval significó el colapso definitivo del ala reformista dentro del gobierno y la toma total del control partidario por el ala militarista ortodoxa.
Interinato de Andrés Héctor Carvallo (1902)
[editar | editar código]Tras la destitución forzada de Emilio Aceval, el vicepresidente Andrés Héctor Carvallo asumió la conducción del Poder Ejecutivo el 9 de enero de 1902 para completar los meses restantes del periodo constitucional. Su breve administración estuvo completamente supeditada a las directrices de la facción militar caballerista que había perpetrado el cuartelazo.
A pesar del clima de tensión política y la profunda desatención de la crisis económica, el mandato de Carvallo se enfocó en consolidar el reordenamiento de las jefaturas militares de la República y convocar a elecciones generales. Durante su gestión se fundaron instituciones sociales de relevancia, como el Club Olimpia en julio de 1902. El 25 de noviembre de ese año, Carvallo entregó formalmente el mando al candidato electo por el partido.
Presidencia de Juan Antonio Escurra (1902-1904)
[editar | editar código]El coronel Juan Antonio Escurra asumió la presidencia de la República el 25 de noviembre de 1902, acompañado por el doctor Manuel Domínguez en la vicepresidencia. Su ascenso representó el triunfo definitivo del ala militar tradicional de la ANR. El gobierno de Escurra enfrentó desde sus inicios una coyuntura económica sumamente crítica, caracterizada por la escasez de divisas, una galopante inflación que licuaba el salario real y polémicas medidas aduaneras y de control sobre las exportaciones de yerba mate y cueros. Estas políticas alienaron el apoyo de la burguesía comercial de Asunción y de los grandes productores rurales.
En el plano político, el descontento socioeconómico facilitó la articulación de una coalición opositora sin precedentes. Los sectores desplazados del coloradismo (el egusquicismo) pactaron en la clandestinidad con las dos facciones activas del Partido Liberal (cívicos y radicales) con el objetivo común de derrocar al gobierno caballerista. La vulnerabilidad del régimen aumentó drásticamente cuando el propio vicepresidente de la República, Manuel Domínguez, abandonó el cargo para unirse a las filas conspiradoras. Casado con Josefa Rojas Acosta, hermana del General Manuel A. Rojas Acosta, Comandante en Jefe en los inicios de la guerra del Chaco.-
Guerra civil paraguaya de 1904
[editar | editar código]Hacia mediados de 1904, la crisis económica del gobierno del coronel Juan Antonio Escurra y el descontento de la burguesía comercial asuncena crearon las condiciones operativas para un levantamiento armado masivo. La conspiración fue articulada por una coalición que unificó a las dos facciones del Partido Liberal (los «radicales» y los «cívicos») con el sector colorado disidente («egusquicistas» o colectivistas), todos bajo la dirección militar del general Benigno Ferreira y el financiamiento de importantes capitalistas locales y extranjeros radicados en Buenos Aires.
El plan insurreccional se estructuró fuera del territorio nacional, utilizando las provincias argentinas de Corrientes y Formosa como bases de operaciones logísticas. La vulnerabilidad del régimen colorado se hizo evidente cuando el propio vicepresidente de la República, el intelectual Manuel Domínguez, abandonó secretamente Asunción para sumarse a los cuadros revolucionarios en el exilio, dotando al movimiento de una justificación jurídica e institucional.
El inicio formal de la guerra civil ocurrió el 8 de agosto de 1904 en el puerto de Buenos Aires. Rebeldes, liderados políticamente por Manuel Gondra y militarmente por el capitán Elías Ayala, capturaron de manera sorpresiva el buque mercante paraguayo Sajonia, propiedad de la empresa de navegación de Nicolás Mihanovich. La embarcación fue rápidamente reacondicionada en alta mar como buque de guerra: se la artilló con cañones Krupp y ametralladoras Maxim adquiridos en el mercado negro, y se la rebautizó con el nombre de Libertad. Paralelamente, los revolucionarios tomaron el control de otro buque menor, el VillaRica. La flotilla rebelde inició su ascenso por los ríos Paraná y Paraguay con un contingente inicial de aproximadamente 150 hombres fuertemente armados, con el objetivo de bloquear el puerto de Asunción y forzar la rendición del presidente Escurra.
Al recibir las noticias del alzamiento, el gobierno paraguayo decretó el estado de sitio en toda la República el 11 de agosto de 1904 e inició una leva masiva para movilizar al ejército regular y a las milicias del Partido Colorado (los «bombarderos» caballeristas). El gobierno artilló a su vez los buques mercantes Pollux y Caañabé para hacer frente a la amenaza naval. El Sajonia llegó a las inmediaciones de Asunción a mediados de agosto, entablando un bombardeo esporádico contra las baterías costeras de la capital. Al constatar que las defensas de la ciudad eran superiores a lo previsto, el general Benigno Ferreira ordenó el repliegue de la flota hacia el sur para establecer su cuartel general en la estratégica ciudad de Villeta. A partir de ese momento, la rebelión dejó de ser un golpe de mano naval y se transformó en una guerra civil generalizada. Células liberales y opositores civiles en los departamentos de Concepción, Cordillera, Misiones y Paraguarí se levantaron en armas contra las autoridades locales, cortando las líneas telegráficas y las vías del ferrocarril para incomunicar al ejército gubernamental.
Las fuerzas revolucionarias desembarcaron y ocuparon la ciudad puerto de Villeta, ubicada a unos 35 kilómetros de la capital. Villeta se convirtió en el cuartel general de la revolución debido a su posición geográfica ideal: permitía establecer un bloqueo aduanero y comercial absoluto sobre Asunción, interceptando cualquier buque de abastecimiento que subiera por el río Paraguay, y servía como cabeza de playa para recibir armamento, municiones y contingentes de voluntarios provenientes de las provincias argentinas fronterizas. El plan de los generales colorados Bernardino Caballero y Patricio Escobar consistía en romper el cerco marchando por tierra hacia el sur con el ejército regular para desalojar a los rebeldes de Villeta. Esto dio inicio a una serie de choques armados en los alrededores de Angostura —un histórico sitio de pasos fluviales y esteros ya célebre desde la Guerra de la Triple Alianza— y en las compañías rurales vecinas. Produciéndose lo que algunos historiadores prefieren denominar la campaña de angostura-villeta de 1904 que resultó en un estancamiento militar para ambos bandos.
A medida que el frente de Villeta se estabilizaba, los revolucionarios ampliaron sus operaciones aún más al sur para consolidar su retaguardia y asegurar la frontera internacional. En una rápida incursión fluvial coordinada con los comités civiles locales, las fuerzas liberales atacaron y capturaron la estratégica ciudad de Pilar. La caída de Pilar privó al gobierno de un punto neurálgico en el sur de la región Oriental, cortó las comunicaciones terrestres del oficialismo con el departamento de Misiones e impidió que las milicias coloradas de los departamentos del sur pudieran marchar hacia el norte en auxilio de las tropas sitiadas en Asunción.
Hacia finales de noviembre de 1904, los combates al sur de Asunción ya eran un punto muerto militar, pero con una clara ventaja estratégica para la revolución. El ejército colorado de Caballero y Escobar se encontraba atrapado entre las líneas fortificadas de Villeta y las defensas de la capital, completamente incomunicado del resto del país y sin capacidad de recibir refuerzos. Este estrangulamiento militar en el frente sur, sumado a la caída de Concepción en el norte, destruyó la viabilidad económica y militar del gobierno del coronel Juan Antonio Escurra, forzándolo a aceptar la mediación diplomática que culminaría pocos días después a bordo del barco El Plata en la firma del Pacto del Pilcomayo.
Pacto de Pilcomayo y la caída del gobierno colorado (1904)
[editar | editar código]El Pacto del Pilcomayo fue un acuerdo político-militar firmado el 12 de diciembre de 1904 a bordo del buque argentino El Plata, anclado en aguas del río Pilcomayo. Este tratado puso fin a la Guerra Civil de 1904, oficializó la derrota militar del gobierno republicano del presidente Juan Antonio Escurra y determinó la pérdida del poder político del partido colorado, iniciando el periodo histórico denominado como la "Era Liberal" del partido azul liberal.
Las negociaciones y la rúbrica final contaron con los auspicios y la mediación directa de las representaciones diplomáticas extranjeras en el Paraguay. El pacto se concretó ante los ministros plenipotenciarios de Argentina y Brasil, reflejando un quiebre geopolítico regional, donde la influencia hegemónica sobre el Paraguay se trasladó visiblemente de Río de Janeiro hacia Buenos Aires. El pacto estipuló un desmantelamiento absoluto de la estructura gubernamental colorada vigente:
- Renuncia Presidencial: Cesaron en sus funciones el presidente Juan Antonio Escurra y el vicepresidente Manuel Domínguez. Así como disminuir sin humillación la influencia de Bernardino Caballero en el Paraguay.
- Transición del Ejecutivo: Se designó como presidente provisional de la República a Juan Bautista Gaona, un financista de perfil moderado vinculado a la revolución.
- Gabinete Mixto Temporal: Para garantizar un traspaso pacífico, el nuevo sistema admitió la inclusión temporal de dos ministros del antiguo gobierno colorado frente a tres ministros del sector liberal. Los ministros colorados fueron:
- Cairé González: Asumió el Ministerio de Hacienda.
- Modesto Guggiari: Ocupó la cartera de Justicia, Culto e Instrucción Pública.
- Control Militar y Policial: El mando del ejército y las fuerzas del orden pasaron a manos de los rebeldes, nombrando al General Benigno Ferreira como Ministro de Guerra y Marina, y a Elías García como Jefe de Policía. El traspaso de armas, instalaciones y pertrechos fue total, incluyendo el buque insignia Caballero.
La derrota militar aceleró el colapso del liderazgo histórico de los héroes de la Guerra de la Triple Alianza. El partido se dividió en dos corrientes irreconciliables frente al nuevo escenario político: El coloradismo caballerista ortodoxo radicalizado que proponía la reorganización eligiendo la vía por la insurrección armada y el sector colorado concienciador intelectual que bogaba por la reconstrucción civil del partido, la participación electoral y la crítica doctrinaria al liberalismo a través de la prensa partidaria.
A pesar de las promesas de pacificación del Pacto del Pilcomayo, el nuevo oficialismo liberal inició un proceso de desestructuración del coloradismo. Los oficiales y jefes militares leales al partido colorado fueron dados de baja o exiliados, el ejército paraguayo fue refundado bajo un estricto control partidario liberal. Centenas de dirigentes, caudillos locales y familias coloradas enteras tuvieron que migrar a las provincias fronterizas de Argentina y Brasil debido a la persecución política y policial. Los funcionarios públicos vinculados al republicanismo fueron removidos en masa de los ministerios, juzgados y jefaturas políticas del interior.
A pesar de que el coloradismo tuvo 2 ministros este experimento de cohabitación duró apenas unos meses. La rápida radicalización de las facciones liberales y la desconfianza mutua forzaron la salida definitiva de los ministros colorados y la captura total del poder por parte del partido liberal. La pérdida del poder obligó al partido colorado a refundarse intelectualmente para subsistir y sobrevivir dando bases a lo que se llamaría la generación del novecientos, siendo uno de los pioneros el colorado anticomunista Blas Garay. El colapso de la alianza entre las facciones del Partido Liberal ocurrió de forma inmediata tras la fin de la guerra. La unión entre cívicos y radicales fue exclusivamente un pacto de oportunidad para derrocar al Partido Colorado; una vez alcanzado el objetivo, las profundas diferencias ideológicas, de clase y de ambición personal de sus líderes dinamitaron la coalición al instante, volviéndose bandos enemistados, arrastrando al Paraguay a un periodo de caos, al mismo tiempo que el general Bernardino Caballero y el general Benigno Ferreira ya se encontraban muy envejecidos.
Movimiento de resistencia e insurgencia del partido colorado (1904-1908)
[editar | editar código]Como se había detallado, tras el fin de la guerra civil de 1904, parte del partido colorado, en especial el sector caballerista se había radicalizado al extremo sumando esfuerzos y reorganizándose para la continuación de la guerra que le caracterizaba al estilo de Bernardino Caballero. La gran mayoría de la dirigencia colorada se instaló en Argentina. En Buenos Aires se formó un "Comité Revolucionario Colorado" en el exilio, financiado por empresarios paraguayos incluyendo simpatizantes argentinos y brasileros que habían tenido lazos comerciales con el régimen colorado anterior.
Por otro lado, la ciudad fronteriza de Clorinda y la provincia de Formosa se convirtieron en bases operativas militares del "caballerismo ortodoxo" (los leales al general Bernardino Caballero). Desde allí cruzaban hombres, correspondencia secreta y armas a través del río Paraguay donde se producían constantes ataques a pueblos de las orillas y escaramuzas en las fronteras. En el interior del país, especialmente en los departamentos de Paraguarí, Itapuá y Cordillera (fuertes bastiones colorados de la época), los "ka'a jorá" (caudillos rurales colorados) armaban a peones e indígenas de estancias para asaltar comisarías liberales y robar armamento. Esto provocaba constantes micro levantamientos repentinos de milicias campesinas con tácticas de guerra de guerrillas que no lograban muchos cambios, a pesar del esfuerzo de la vía armada, también parte del coloradismo eligió por infiltrarse políticamente debido a que el gobierno liberal implementó una red de espías eficiente, tanto dentro de Paraguay como en las pensiones de exiliados en Buenos Aires. Casi todas las conspiraciones armadas coloradas fueron descubiertas y desarticuladas antes de que los rebeldes pudieran cruzar uno de los ríos. Esto provocaba que aumente las profundas desconfianzas en todas las facciones políticas del país.
El golpe de Estado del 9 de diciembre de 1905, que derrocó al presidente liberal Juan Bautista Gaona a solo un año del Pacto del Pilcomayo, representó un punto de inflexión para el partido colorado. Tras perder su hegemonía de tres décadas en 1904, la dirigencia colorada—sumida en una crisis interna y con la mayoría de sus cuadros civiles y militares desterrados en Argentina y Brasil— observó con satisfacción la prematura fractura de sus adversarios entre las facciones cívica y radical. La caída de Gaona sin derramamiento de sangre, ejecutada por el ala radical militarista y el congreso, confirmó a los líderes colorados que la estabilidad del nuevo régimen liberal era frágil y que las disputas internas por el control del estado apenas estaban comenzando. En el mismo acto, el congreso liberal nombró como nuevo presidente al influyente liberal intelectual Cecilio Báez como presidente de Paraguay hasta que le sucediera Benigno Ferreira en 1906.
Batalla de Asunción de 1908 (La rebelión militar del liberal radical Albino Jara)
[editar | editar código]Durante el golpe de Estado del 2 de julio de 1908, liderado por el mayor liberal radical Albino Jara, el partido colorado adoptó una postura de cooperación táctica y oportunismo político desde la oposición. Encabezado por el sector caballerista ortodoxa leal al general Bernardino Caballero identificó las profundas fracturas internas del oficialismo entre las facciones cívica y radical. Frente a la imposibilidad de derrotar al gobierno liberal por la vía armada en solitario, los colorados tejieron alianzas pragmáticas con Jara y los sectores militares desafectos, proveyendo financiamiento, armas, soldados y apoyo logístico para deponer al presidente constitucional Benigno Ferreira, a quien el discurso nacionalista colorado catalogaba despectivamente como "exlegionario" y rival de Caballero debido a su pasado militar en la guerra de la triple alianza. Mientras que los sectores liberales radicales catalogaban como un incumplidor de los términos de la revolución libertadora (nombre que utilizaba el partido liberal para la guerra civil de 1904). Estas acusaciones son simplistas para un evento de tal magnitud, por lo cual los historiadores debaten la posibilidad de que la estructura desorganizada del ejército enfureció a la facción radical del partido liberal, así como el inicio mismo de las acciones militares bolivianas en el Chaco que empezaban a preocupar a los sectores nacionalistas irredentistas, hasta se debate el impago de salarios, la simpatía de Jara por los sectores de bajo recursos a diferencia de los cívicos que eran considerados elitistas, profundizando el divisionismo en el partido liberal.
Alrededor de las 02:00 de la mañana, el mayor Albino Jara inició las operaciones. Al mando del regimiento de artillería y con el apoyo de la infantería acuartelada en Asunción, los rebeldes se sublevaron rápidamente, capturando los depósitos de armas estratégicos del estado. A las 07:00 de la mañana, las piezas de artillería rebelde, estratégicamente ubicadas en las zonas altas y en los cuarteles de las afueras, abrieron fuego directo contra el centro de la ciudad. El objetivo principal de los cañonazos fue el Cuartel General de la Policía, donde se concentraban las fuerzas leales al presidente Benigno Ferreira bajo el mando del coronel Elías Ayala. El estallido de las bombas tomó por sorpresa a los habitantes. El pánico se apoderó de las calles comerciales. Mientras los civiles huían hacia los astilleros o las zonas costeras buscando refugio, grupos armados de liberales radicales y milicias coloradas salieron a las calles para unirse a las fuerzas de Jara, cortando las vías de acceso a la capital. Los proyectiles erráticos comenzaron a impactar en estructuras civiles, destruyendo el Teatro Nacional, dañando templos religiosos y prendiendo fuego a los puestos del Mercado Guasú.
Asunción se convirtió en una red de barricadas construidas con bolsas de tierra, adoquines extraídos de las calles y muebles de oficinas públicas. Los tiroteos con fusiles mauser se libraron a corta distancia en las esquinas céntricas. Las columnas gubernamentales que intentaron ingresar a la ciudad desde los pueblos del interior (como Luque o Fernando de la Mora) fueron emboscadas y repelidas en la periferia por las milicias civiles aliadas al golpe.
Durante los tres días de bombardeos sobre el casco urbano de Asunción, la base civil del coloradismo tuvo una participación activa en los combates callejeros. Milicias urbanas compuestas por partidarios caballeristas se movilizaron junto a las tropas rebeldes de Jara, levantando barricadas en la periferia de la capital y asaltando posiciones defensivas leales al gobierno, como el Cuartel General de la Policía. Si bien el derrocamiento de Ferreira el 4 de julio cumplió el objetivo inmediato de desarticular al ala cívica del liberalismo, las consecuencias posteriores para el partido colorado fueron complejas. El nuevo gobierno provisional de Emiliano González Navero marginó a los colorados de los ministerios clave, concentrando el poder real en la figura de Albino Jara como ministro de Guerra y Marina. A pesar de la exclusión gubernamental, esta asonada legitimó la vía de la infiltración militar dentro de la estrategia colorada, debilitando estructuralmente la institucionalidad civil liberal y permitiendo al coloradismo iniciar una reorganización de sus comités en el interior del país con miras a los conflictos venideros.
La batalla se estima que logró sitiar asunción y crear un pequeño desastre humanitario, estimando bajas en miles de heridos y centenares de muertos, redes de suministro civiles colapsados, varios edificios dañados, destruidos o saqueados y un profundo shock emocional que dejó a los civiles paraguayos de ese momento muy temerosos del futuro de su país recordándoles los desastres de 1904 y la propia guerra de la triple alianza debido a la gran magnitud de los combates.
La paz tensa colorada (1908-1909)
[editar | editar código]Luego de ganar la batalla en 1908, Albino Jara no entregó ninguna cuota de poder a los colorados. El nuevo presidente puesto por Jara, Emiliano González Navero, conformó un gabinete estrictamente liberal radical, excluyendo a los cívicos y a los otros movimientos colorados, al verse marginados, bajo una nueva probable y constante persecución militar, los colorados cambiaron de estrategia, utilizaron los periódicos de la época para denunciar los atropellos, los abusos y el autoritarismo de Albino Jara, quien controlaba los hilos del país desde el Ministerio de Guerra y Marina, ante la opinión pública, los jaristas y el congreso, adoptaron una postura de oposición pacífica para evitar que Jara tuviera una excusa legal para proscribir al partido o fusilar a sus dirigentes. Mientras tanto otros sectores incluyendo a los colorados empezaban en rearme clandestino y la reorganización de milicias debido a la profunda desconfianza al gobierno de Jara y su corto temperamento.
Intento de rebelión colorada de 1909
[editar | editar código]Tras la batalla de Asunción en 1908, los colorados se sintieron profundamente estafados por Jara. El partido había puesto dinero, hombres y apoyo logístico para deponer a Benigno Ferreira. En 1909, el ala más radicalizada del coloradismo, cansados de la persecución policiaca del gobierno y del temperamento tiránico de Jara, decidió romper la postura oficial de "oposición legal pacifica" impulsada por los líderes más viejos. Organizaron una red secreta que conectaba a los exiliados colorados en Clorinda, Buenos Aires y las fronteras brasileras al norte, con oficiales de mandos medios descontentos dentro de los propios cuarteles de Asunción.
El plan colorado consistía en un golpe de mano rápido, capturar simultáneamente los depósitos de armas de la capital, arrestar a Jara en su despacho y forzar la dimisión del presidente Emiliano González Navero de la misma forma que el año pasado. Sin embargo, la operación falló antes de empezar debido a la superioridad de la inteligencia gubernamental y su red de espionaje.
Antes de que las milicias coloradas pudieran movilizarse o recibir el armamento desde la frontera, las fuerzas del ejército regular leales a Jara asaltaron los escondites en la capital provocando una represión masiva. Los líderes civiles fueron encarcelados de inmediato, las imprentas de la prensa crítica colorada fueron clausuradas y los oficiales bajo sospecha fueron dados de baja o desterrados. La asonada fue sofocada en cuestión de horas y sin necesidad de librar combates abiertos en las calles, hasta se discute fusilamientos preventivos para eliminar a los cabecillas.
Antes de la revuelta de 1909, las facciones del Partido Liberal (cívicos, radicales y jaristas) se odiaban a muerte debido a la sangre derramada en los bombardeos de 1908. No obstante, el intento colorado de rebelión encendió las alarmas en todo el partido. Ante el peligro inminente de perder el poder y ver el retorno de grandes milicias coloradas, las facciones liberales unificaron temporalmente sus fuerzas para blindar al gobierno y sostener la estructura del estado, esto llevo a que los liberales compararán el actuar colorado como uno exclusivamente anarquista o sindical.
En septiembre de 1909, las fuerzas coloradas tomaban forma en el exilio. En Buenos Aires se encontraba el general Bernardino Caballero, y acampando en Corrientes, los colorados José Gill y Alejo Ramírez. El plan contaba con una red de lealtades que debían, para el propósito, entrar en acción al mismo tiempo. A Puerto Murtinho debían llegar los doctores Eduardo López Moreira y Cayo Romero Pereira, armar hombres y embarcarse hacia Asunción.
En sur debía ser tomado en Humaitá, que en aquel momento se encontraba al mando del teniente coronel Adolfo Chirife. Gill debía pasarse el río Paraná con grupo de asalto de 300 hombres armados. Una delación y posterior ejecución se sucede en la plaza militar de Humaitá, con lo que Gill se ve obligado a cambiar de planes. Decide tomar por asalto el puesto de Laureles, que estaba al mando del teniente coronel Américo Benítez y que contaba con fácilmente, el doble de hombres que las fuerzas revolucionarias.
El gobierno en la capital paraguaya se movilizó, también de manera rápida y bajo la estrategia de sus jefes militares instruidos en el extranjero, esto significaba disciplina y armamentos. Se reclutan cerca de 3.000 hombres y se puso en ejecución el plan de defensa: 1000 hombres marcharon hacia el sur al mando del coronel Albino Jara para contener el avance de Gill, y un número similar, al mando de Manuel Gondra, enfila al norte para detener a López Moreira y Romero Pereira que se habían hecho de una flotilla y de hombres, armados pero de forma precaria y que estaban por entrar a aguas territoriales paraguayas.
El fracaso de los colorados ortodoxos de 1909 dejó una valiosa lección a la conducción del partido colorado: era imposible vencer a Albino Jara mediante conspiraciones en los cuarteles de Asunción mientras él mantuviera el control de la artillería pesada y el aparato de espionaje del estado. A partir de finales de 1909 y durante todo 1910, el coloradismo abandonó definitivamente los intentos de golpes y combates urbanos. El partido volcó toda su estructura hacia el interior rural del Paraguay, reorganizando pacientemente sus comités locales en los pueblos y organizando milicias campesinas.
Batalla de Laureles y combate naval de Puerto Murtinho (1909)
[editar | editar código]La batalla de Laureles, se libra durante dos días y de una manera sangrienta. Las fuerzas coloradas son derrotadas y Gill debe huir hacia Argentina. Cientos de hombres son tomados presos por las fuerzas gubernamentales, y la clemencia no existe. Pesé a rendirse, todos terminan torturados y ejecutados.
En el norte, las fuerzas gubernamentales se enfrentaron a la flotilla colorada, éstas al encontrarse visiblemente disminuidas, se desbandan en territorio brasileño. La prensa paraguaya critica el supuesto apoyo de las autoridades de Puerto Murtinho y de algunas personalidades civiles a los insurgentes colorados. La prensa argentina certifica con ello la hipótesis de que Río de Janeiro apoya a revolucionarios y finalmente, el gobierno paraguayo entra en un mes de tensión diplomática con Guerra Duval, representante de la delegación brasileña en Asunción por esta cuestión.
El Centauro de Ybycuí y Doctor General están viejos
[editar | editar código]Para 1909, tanto Bernardino Caballero como Benigno Ferreira rondaban los 60 - 70 años y arrastraban serios problemas de salud. Los hombres que habían sido los héroes máximos de la posguerra y los pilares absolutos del liderazgo de sus respectivos partidos ya no tenían la fuerza física para subirse a un caballo, liderar tropas o imponer orden y disciplina en sus propias filas.
Ver al "Centauro" y al "Caudillo Civil" (apodos de ambos líderes como sinónimo de respeto y lealtad en sus partidos) tan debilitados generó una profunda crisis de autoridad tanto en el Partido Colorado como en el Partido Liberal, empezando a generarse comités centrales. Las facciones jóvenes más intelectuales y los caudillos rurales del pasado empezaron a actuar por cuenta propia y de forma caótica. Esto explica por qué las revueltas y conspiraciones de esos años resultaron desorganizadas e improvisadas, agresivas e impulsadas por un profundo sentimiento de desesperación, odio extremo y supervivencia generacional.
El contexto del gobierno liberal en 1910
[editar | editar código]El panorama político oficialista durante 1910 estuvo marcado por la debilidad institucional, el final del periodo de gobierno de Emiliano González y la transición con Manuel Gondra, la politización total de las fuerzas públicas y la inminencia de una chispa.
La artillería era jarista aunque Emiliano González Navero ejercía la presidencia, el verdadero árbitro de la política paraguaya seguía siendo Albino Jara desde el Ministerio de Guerra y Marina. El gobierno civil operaba bajo la constante amenaza de un nuevo cuartelazo militar. La transición presidencial en noviembre de 1910, el intelectual liberal Manuel Gondra asumió la presidencia de la República. Gondra, de la facción radical pero de perfil civilista, llegó al poder con el objetivo explícito de recortar la influencia de Jara y profesionalizar las fuerzas armadas para restarles peso político debido a la crisis del Chaco que ya tenia sus primeros años. Muchos partidarios de Gondra veían mejor la posibilidad de que Jara fuera enviado a Europa en calidad de representante ante una misión militar ya que veían en él, la forma en que lograba formar aliados en el ejército. El nuevo presidente planteó la oferta y Albino Jara la tomó de mala manera. El día de la asunción al mando, se acuarteló y exigió su reposición al Ministerio de Guerra.
El quiebre de la unidad liberal fue el intento de Gondra por desplazar a Jara encendió las alarmas en los cuarteles jaristas y radicales. Para finales de 1910, el Partido Liberal estaba completamente fracturado entre los partidarios del presidente civil y los oficiales leales al ministro de guerra, dejando al estado en un vacío de poder absoluto. Teniendo un ejército totalmente politizado y milicias, tanto las facciones liberales y las facciones coloradas ya acumulaban tropas y pertrechos militares para cualquier nuevo cuartelazo o batalla por Asunción.
Golpe de Estado de los Jaristas en 1911
[editar | editar código]El golpe de Estado definitivo de Albino Jara ocurrió en la madrugada del 16 y 17 de enero de 1911. En la noche del 16, el coronel Jara sublevó los cuarteles y al amanecer envió una intimación a Manuel Gondra para una restructuración completa de su gabinete apartando a todos sus partidarios de lo contrario, haría un golpe de Estado. Cuando Gondra analizó la situación entendió que Jara no estaba solamente acompañado de fuerzas del ejército, sino de varios civiles y con políticos de otras facciones. Fue el acto de ambición que todos los sectores esperaban que terminó por destruir la frágil institucionalidad y unidad del Partido Liberal que encendió la mecha de la caótica guerra civil.
Utilizando su leal regimiento de artillería, Jara cercó el palacio de gobierno y las principales instituciones de Asunción. No hizo falta bombardear la ciudad como en 1908; la simple amenaza de los cañones obligó al presidente Manuel Gondra a presentar su renuncia irrevocable tras apenas dos meses en el cargo. Rompiendo toda fachada constitucional, el congreso nacional, coaccionado por los fusiles, nombró al propio mayor Albino Jara como presidente de la república. Resignado y defraudado, Gondra se retira del país e inicia un exilio en la Argentina.
Su gabinete estaba integrado por: el Dr. Cecilio Báez en el Ministerio de Relaciones Exteriores; el Dr. Manuel Domínguez, en el de Justicia, Culto e Instrucción Pública; Sebastián Ibarra, en la cartera del Interior; en Hacienda, el Dr. José Antonio Ortiz; y en Guerra, el coronel Carlos Goiburú. El problema que Jara representaba -además de su carácter impetuoso- es que constituía una nueva escisión dentro del radicalismo, ya que su mayor apoyo lo consiguió de los liberales radicales no agrupados bajo la dirección del "gondrismo". En esos años, dentro del Partido Liberal existían los cívicos, los liberales democráticos, los radicales gondristas, y los partidarios de Jara, los radicales jaristas.
Por otro lado, el nuevo Presidente recreaba a su alrededor simpatías procedentes de coloradismo y de algunos independientes y constitucionalistas. Tal es así, que en vistas de los sucesos futuros, se abocó -con ayuda de sus ministros, especialmente Sáez- a elaborar la posibilidad de crear un partido oficialista, es decir, uno que lo respalde y cuyos miembros no respondan a antiguas lealtades.
La guerra centenaria (Guerra civil paraguaya de 1911 y 1912)
[editar | editar código]El enemigo de mi enemigo, es mi amigo
[editar | editar código]Tras el golpe de Estado radical jarista en los primeros días de 1911, los liberales cívicos y liberales radicales gondristas empezaron una insurgencia que solo escalaría a más en las siguientes semanas, Jara sufriría un golpe de Estado y fue reemplazado por Liberato Marcial Rojas, un radical gondrista, pero debido al caos ya total, este también sufrió el mismo destino siendo reemplazado por un triunvirato militar, el triunvirato también sufriría un contra golpe de Estado por parte de cívicos. Los colorados viendo esta situación de caos total aprovecharían el vacío de poder para organizar una rebelión en todo el departamento central y partes de Paraguarí, así como alianzas militares con los sectores cívicos, formalizando la unión inesperada, corta y simbólica entre los seguidores de Bernardino Caballero y Benigno Ferreira.
La alianza cívico - colorada de noviembre de 1911 (Pacto de Corrientes)
[editar | editar código]En diciembre de 1910, Pedro Pablo Peña —médico y diplomático— se incorporó a la comisión directiva del Partido Colorado, entonces en la oposición. En noviembre de 1911, los colorados ingresaron a una alianza de gobierno con el sector cívico del Partido Liberal, bajo la presidencia de Liberato Marcial Rojas. Fue el primer paso real de reinserción colorada en el aparato estatal desde 1904. Líderes nuevos y jóvenes del caballerismo estamparon sus firmas junto a los líderes de la facción cívica de Ferreira. El pacto consistía en marchar juntos hacia Asunción en una ofensiva coordinada, derrocar al gobierno de Liberato Marcial Rojas y repartirse provisionalmente la reorganización del nuevo estado.
El gobierno colorado central de Pedro P. Peña (28 de febrero - 22 de marzo de 1912). Campaña de central de 1912
[editar | editar código]La situación política siguió deteriorándose en medio de la guerra civil. El 28 de febrero de 1912, Liberato Rojas renunció a la presidencia y el congreso designó como su sucesor a Pedro P. Peña del partido colorado. No se trató de un golpe de Estado contra Jara (que ya no estaba en el poder desde julio de 1911), sino de una sucesión constitucional habilitada por el colapso del gobierno. Con esto, el coloradismo volvía a ejercer la presidencia por primera vez desde 1904.
El gabinete de Peña quedó integrado por:
- Higinio Arbo — Hacienda
- Eduardo López Moreira — Interior
- Rogelio Urízar — Justicia, Culto e Instrucción Pública
- Eugenio Alejandrino Garay — Guerra y Marina
- Fulgencio R. Moreno — Relaciones Exteriores
Peña intentó inicialmente sostener el acuerdo con el sector cívico liberal incorporando a Arbo y Urízar al gabinete.
Los colorados mantuvieron una fuerte participación en los combates cercanos al departamento central y Asunción misma, a lo largo de las vías de trenes, que servían como puntos de control del territorio en disputa. Así da a conocer que los colorados mantuvieron en control de la mitad de central en 1912, mientras que otros sectores del país estaban divididos entre gondristas, cívicos y jaristas.
La batalla de Asunción de 1912
[editar | editar código]El gobierno colorado duró apenas 22 días. Entre el 20 y el 22 de marzo de 1912, tropas de la facción gondrista (liberal radical) atacaron Asunción. La defensa de los accesos a la capital —incluida la localidad de Luque— quedó a cargo, entre otros, del capitán Tomás Romero Pereira, quien sería décadas después presidente de la República (1954). Pese a la resistencia, las fuerzas gubernamentales fueron derrotadas.
Según las fuentes consultadas, la causa principal de la derrota fue material, el ejército colorado carecía de proyectiles y pertrechos suficientes, mientras que los rebeldes gondristas contaban con financiamiento externo considerable.
Consecuencias inmediatas del colapso fueron:
- El gobierno de Peña renunció totalmente.
- El propio Peña se asiló en la Legación de Uruguay.
- Aproximadamente 700 oficiales y civiles colorados partieron al exilio en Corrientes, Argentina.
- Asumió la presidencia el liberal Emiliano González Navero.
- La región colorada-cívica de central y Asunción colapsaron totalmente y pasaron bajo control gondrista.
El fin de la guerra (mayo de 1912)
[editar | editar código]Con los colorados nuevamente fuera del poder, la guerra civil continuó por otras dos semanas entre jaristas y el gobierno ya gondrista. Albino Jara fue derrotado y herido de gravedad en la batalla de Paraguarí, muriendo el 15 de mayo de 1912. Su muerte abrió el camino a la presidencia de Eduardo Schaerer y puso fin, en los hechos, a la guerra civil del centenario paraguayo.
Muerte del General Bernardino Caballero (1912)
[editar | editar código]Bernardino Caballero, fundador histórico del Partido Colorado, había muerto pocos días antes del golpe que llevó a Peña al poder (26 de febrero de 1912) debido a su vejez en su casa en la zona actual de Parque Caballero en Asunción (no por los combates), este punto es recordado como el fin definitivo de la rivalidad entre Bernardino Caballero y Benigno Ferreira, así como el inicio oficial de la generación novecientos en ambos partidos políticos, en este punto de la historia, Bernardino es considerado un viejo padre y un líder espiritual del partido colorado más que el general veterano de la triple alianza, dejando una enorme influencia en las nueva generación; Peña fue designado su sucesor interino de facto al frente del partido, cargo que ejercería entre 1912-1916 y 1921-1923.
Reorganización en la llanura y el abstencionismo (1913-1916)
[editar | editar código]Tras los sucesos de la guerra civil de 1912 y el fallecimiento de su fundador y principal líder, el general Bernardino Caballero, la Asociación Nacional Republicana entró en un periodo de reestructuración interna desde la oposición. El control del aparato estatal por parte del oficialismo liberal y las denuncias de irregularidades en los procesos electorales llevaron a la conducción partidaria a decretar el "abstencionismo electoral" entre 1913 y 1916. Durante este periodo de repliegue de los comicios legislativos y municipales, el partido concentró sus esfuerzos en la reorganización interna y en la consolidación de sus comités locales, especialmente en las zonas rurales del interior del país.
En 1914, un sector de la dirigencia civil, entre los que destacaba Juan Manuel Frutos, publicó el manifiesto titulado "Por el Partido Colorado". Este documento propuso un viraje conceptual en la retórica del partido, alejándose progresivamente de las justificaciones de insurrecciones militares del siglo XIX para adoptar una postura centrada en el constitucionalismo y la defensa de las reformas agrarias.
El debate historiográfico (1915-1917)
[editar | editar código]A partir de mediados de la década de 1910, el partido experimentó una renovación doctrinal impulsada por intelectuales vinculados a la corriente del revisionismo histórico, entre los que sobresalió Juan E. O'Leary. Desde las filas del coloradismo se impulsó de manera sistemática la reivindicación de la figura del Mariscal Francisco Solano López y de la actuación paraguaya en la Guerra de la Triple Alianza, cuestionando la narrativa oficial de los primeros gobiernos de la posguerra. Esta adopción del nacionalismo histórico como eje identitario funcionó como contraposición ideológica al liberalismo de la época, al que la dirigencia republicana asociaba con corrientes de pensamiento de influencia externa o extranjera.
Retorno a la actividad parlamentaria (1917-1920)
[editar | editar código]Hacia 1917, bajo la presidencia del liberal Manuel Franco, se ofrecieron mayores garantías institucionales a los partidos de la oposición. Ante este nuevo escenario político, la Junta de Gobierno de la ANR tomó la decisión de levantar el abstencionismo electoral y presentarse a las elecciones legislativas de ese año.
El retorno a las urnas permitió al Partido Colorado obtener representación en el Congreso Nacional a través de una bancada de minoría. En los años subsiguientes, hasta 1920, el espacio parlamentario fue utilizado por la nueva generación de dirigentes civiles —como Eduardo López Moreira en la conducción del partido— para canalizar debates sobre legislación laboral y agraria, consolidando una maquinaria política y electoral que prepararía al partido para los conflictos políticos de la década de 1920.
Participación en la Guerra Civil Paraguaya de 1922-1923
[editar | editar código]A inicios de la década de 1920, la crisis interna del Partido Liberal desencadenó una nueva guerra civil entre las facciones "schaeristas" y "gondristas". Ante el quiebre institucional, la conducción de la Asociación Nacional Republicana adoptó inicialmente una postura de neutralidad formal. Sin embargo, a medida que avanzaba el conflicto bélico, importantes contingentes de las milicias rurales coloradas del interior del país se alinearon tácticamente con las fuerzas gubernamentales del presidente Eusebio Ayala (gondristas) para enfrentar a los sublevados schaeristas. La finalización del conflicto militar dejó al coloradismo en una posición de relativa tolerancia política por parte del gobierno triunfante, permitiéndole reestructurar sus cuadros civiles.
La división interna: Eleccionistas y Abstencionistas (1923-1927)
[editar | editar código]Tras la guerra civil, el partido se enfrentó a un intenso debate interno respecto a la estrategia política que se debía adoptar frente a los sucesivos gobiernos liberales. Esta disyuntiva provocó una fractura en la dirigencia republicana, dividiéndose el partido en dos grandes corrientes:
- Los eleccionistas: Liderados por figuras como Juan Manuel Frutos, defendían la necesidad de participar activamente en los comicios y ocupar los espacios legislativos disponibles para influir en las reformas del Estado y mantener la vigencia electoral del partido.
- Los abstencionistas (o "rebeldes"): Con referentes como Juan E. O'Leary y Tomás Avalos, sostenían que concurrir a las urnas bajo el sistema electoral vigente solo servía para legitimar el régimen liberal, por lo que propugnaban el boicot electoral y la reorganización revolucionaria desde la clandestinidad.
Esta división debilitó temporalmente la cohesión interna de la nucleación política y atomizó los esfuerzos de oposición durante los gobiernos de Eligio Ayala (1924-1928).
Unificación partidaria y la antesala del conflicto chaqueño (1927-1930)
[editar | editar código]Hacia finales de 1927, ante el incremento de las tensiones fronterizas con Bolivia por el control del Chaco Boreal, ambas facciones coloradas iniciaron un proceso de acercamiento institucional. La necesidad de presentar un frente nacional unificado junto al partido liberal ante la amenaza internacional facilitó la reunificación de la Asociación Nacional Republicana bajo una conducción unificada.
En las elecciones presidenciales de 1928, a pesar de las críticas al sistema, el partido decidió postular la fórmula presidencial integrada por Eduardo Fleitas y Eduardo López Moreira. Aunque el triunfo correspondió a la chapa liberal de José Patricio Guggiari, la campaña permitió al coloradismo movilizar nuevamente a sus bases a nivel nacional. Entre 1928 y 1930, los representantes parlamentarios de la ANR mantuvieron una postura de control estricto al Poder Ejecutivo, exigiendo la aceleración de las obras de fortificación y la preparación militar del Ejército Paraguayo ante la inminencia de la Guerra del Chaco.
La antesala y el rol partidario en la Guerra del Chaco (1930-1935)
[editar | editar código]A inicios de la década de 1930, el panorama político estuvo condicionado por la inminencia del conflicto bélico con Bolivia. Tras los sucesos de la toma del Fortín Vanguardia y las tensiones internas que derivaron en la crisis estudiantil de octubre de 1931 bajo el gobierno de José Patricio Guggiari, la Asociación Nacional Republicana mantuvo una postura de crítica hacia la gestión gubernamental, pero firmemente comprometida con la defensa territorial.
Con el estallido oficial de la Guerra del Chaco en 1932, el partido tomó la decisión institucional de declarar una "tregua política" para salvaguardar la unidad nacional. La Junta de Gobierno colorada instruyó a sus afiliados y cuadros militantes a incorporarse masivamente a las filas del Ejército Paraguayo. Destacados dirigentes, intelectuales y profesionales del coloradismo prestaron servicios tanto en la línea de frente como en la sanidad militar y la logística en la retaguardia, subordinándose al mando del entonces general José Félix Estigarribia. Esta postura colaborativa durante la emergencia internacional evitó fracturas internas en el estado paraguayo durante los años que duró la contienda (1932-1935).
El fin de la tregua y la Revolución del 17 de febrero de 1936
[editar | editar código]Una vez firmado el protocolo de paz en junio de 1935, las tensiones políticas latentes resurgieron con intensidad. La insatisfacción de los excombatientes, las dificultades económicas de la posguerra y el descontento de vastos sectores sociales y militares con el gobierno liberal de Eusebio Ayala culminaron en el golpe de Estado conocido como la Revolución del 17 de febrero de 1936.
El movimiento revolucionario, liderado militarmente por el coronel Rafael Franco, derrocó al régimen liberal e instauró un gobierno de carácter militar. Aunque la Revolución de Febrero no fue un movimiento gestado orgánicamente por el Partido Colorado, la conducción republicana —que compartía con los revolucionarios la fuerte retórica nacionalista y el rechazo al modelo político de la posguerra de la Triple Alianza— decidió otorgar su apoyo político y colaborar con el nuevo régimen.
Figuras prominentes del coloradismo pasaron a integrar el gabinete ministerial y las asesorías jurídicas del gobierno de Franco, abriendo un periodo de transición en el cual las estructuras tradicionales del liberalismo perdieron el monopolio del poder político que mantenían desde 1904.
Cooperación con el febrerismo y posterior proscripción (1936-1940)
[editar | editar código]La colaboración inicial de la Asociación Nacional Republicana con el gobierno revolucionario del coronel Rafael Franco en 1936 fue breve. A medida que el régimen febrerista se radicalizó y surgieron fricciones internas entre los sectores militares y civiles que lo integraban, la dirigencia colorada comenzó a distanciarse de la gestión gubernamental. Con la caída de Franco en agosto de 1937 y el efímero retorno de los liberales al poder bajo las presidencias de Félix Paiva y el general José Félix Estigarribia, el Partido Colorado retornó a la llanura política.
Tras el fallecimiento de Estigarribia en 1940 y el ascenso a la presidencia del general Higinio Morínigo, el escenario político se endureció de manera drástica. Morínigo disolvió el congreso nacional, suspendió las garantías constitucionales e instauró un régimen de corte fuertemente autoritario y corporativista. La ANR, al igual que las demás nucleaciones partidarias tradicionales, fue proscrita políticamente. Gran parte de la primera línea de la dirigencia republicana sufrió la persecución, el encarcelamiento o se vio forzada al exilio en las naciones vecinas. Durante este periodo de clandestinidad, el partido se abocó a mantener cohesionados sus cuadros internos a la espera de una apertura política.
El recambio de liderazgos y la resistencia interna
[editar | editar código]Durante los años de clandestinidad en la primera mitad de la década de 1940, el partido experimentó un proceso de renovación interna debido al exilio de sus cuadros tradicionales. Cobraron protagonismo figuras civiles e intelectuales como Natalicio González, Federico Chaves y el Dr. Juan Manuel Frutos, quienes mantuvieron la resistencia doctrinal desde la clandestinidad. Esta nueva dirigencia logró amalgamar las tradicionales bases rurales del interior del país con sectores estudiantiles y obreros urbanos descontentos con la dictadura militar de Morínigo, perfilando un discurso fuertemente enfocado en el nacionalismo social y el control de la economía estatal.
La "Primavera Democrática" y el retorno al gabinete (1946)
[editar | editar código]El fin de la Segunda Guerra Mundial alteró el equilibrio geopolítico regional y ejerció una fuerte presión internacional sobre los regímenes autoritarios de América Latina. En respuesta, en junio de 1946, el presidente Higinio Morínigo se vio obligado a decretar una apertura política que la historiografía paraguaya denomina la "Primavera Democrática". Se legalizó la actividad de los partidos proscritos, se otorgó amnistía a los exiliados políticos y se restableció la libertad de prensa.
En este contexto de flexibilización, Morínigo buscó aliados para sostener su gobierno y tomó la decisión institucional de conformar un gabinete de coalición militar-civil. El 26 de julio de 1946, tras 42 años de exclusión del poder ejecutivo (con la breve excepción del interregno de 22 días en 1912), el Partido Colorado retornó oficialmente al gobierno al integrar un gabinete bipartito junto al Febrerismo. La ANR ocupó ministerios claves a través de figuras como Federico Chaves y Natalicio González, posicionándose estratégicamente de cara a la reconfiguración del poder político que desembocaría en la crisis civil del año siguiente.
La Guerra Civil de 1947 y el monopolio del poder
[editar | editar código]A inicios de 1947, la quiebra del gabinete de coalición del presidente Higinio Morínigo desencadenó una profunda crisis institucional. En marzo de ese año estalló la Guerra civil paraguaya de 1947 (conocida también como la Revolución de Concepción), donde una coalición de militares institucionalistas, liberales, febreristas y comunistas se alzó en armas contra el gobierno. Ante esta situación, el Partido Colorado se constituyó en el único soporte político y militar de Morínigo.
La conducción partidaria movilizó masivamente a sus bases rurales, organizando milicias civiles armadas conocidas como los pynandi ("pies descalzos"), que operaron como fuerzas de choque junto al ejército leal al gobierno. Tras varios meses de combates masivos, las fuerzas gubernamentales y las milicias coloradas derrotaron a los sublevados en agosto de 1947. La victoria militar tuvo consecuencias estructurales para el sistema político paraguayo: la oposición civil y militar fue proscrita o forzada masivamente al exilio, convirtiéndose la Asociación Nacional Republicana en el partido único de facto del país.
Inestabilidad y pugnas de facciones (1948-1954)
[editar | editar código]Con la oposición fuera de la escena política, el periodo comprendido entre 1948 y 1954 se caracterizó por una intensa inestabilidad institucional provocada por las disputas internas dentro del propio coloradismo en posguerra civil. El partido se dividió en dos grandes corrientes irreconciliables:
- Los Guiones Rojos: Facción nacionalista e intransigente liderada por Natalicio González, de fuerte arraigo en las milicias civiles.
- Los Democráticos: Facción más moderada y tradicional liderada por Federico Chaves, que buscaba la institucionalización civil del partido.
Esta pugna se tradujo en una sucesión vertiginosa de golpes de estado de palacio y mandos presidenciales efímeros, todos ellos de extracción colorada:
- En junio de 1948, un golpe civil derrocó a Higinio Morínigo, permitiendo asumir provisionalmente al Dr. Juan Manuel Frutos.
- En agosto de 1948 asumió la presidencia Natalicio González, quien fue derrocado a los pocos meses, en enero de 1949, por un movimiento militar-civil de su propio partido.
- Tras las breves y convulsas gestiones de Raimundo Rolón y Felipe Molas López en 1949, el sector "democrático" logró consolidar en el poder a Federico Chaves en septiembre de ese mismo año.
El gobierno de Chaves (1949-1954) logró estabilizar temporalmente la administración pública y la economía de posguerra mediante políticas de intervención estatal, pero el descontento de las facciones coloradas postergadas y la progresiva politización de las Fuerzas Armadas mantuvieron latente la crisis de poder.
El golpe de 1954 y el ascenso del general Alfredo Stroessner
[editar | editar código]Hacia mayo de 1954, la decisión del presidente Chaves de fortalecer a la Policía Nacional como un contrapeso armado al Ejército generó un profundo malestar en las altas esferas militares. El 4 de mayo de 1954, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el general Alfredo Stroessner —quien contaba con el respaldo político de la facción colorada liderada por Epifanio Méndez Fleitas— dirigió un golpe de Estado militar que derrocó a Federico Chaves.
Tras un breve interinato del colorado Tomás Romero Pereira, la Junta de Gobierno de la ANR adoptó la decisión política de legitimar el movimiento de fuerza institucionalizando la figura de Stroessner. El partido lo postuló como candidato único para las elecciones presidenciales complementarias del 11 de julio de 1954. Con su asunción al poder el 15 de agosto de 1954, se dio inicio a un nuevo proceso histórico caracterizado por la simbiosis institucional entre las Fuerzas Armadas, el Gobierno y el Partido Colorado, configurando las bases de la llamada era stronista.
Ideología del partido colorado
[editar | editar código]La ideología del partido colorado no se puede definir en una sola lineal doctrinal partidaria, debido a su estatus de partido tradicional histórico, lo que lo posiciona junto al partido azul (hoy PLRA) como "partidos de ideologías evolutivas" (partidos que mutan sus ideas doctrinarías con el pasar del tiempo), esto hace que el ANR de hoy sea diferente al ANR de ciertos momentos históricos del país, eso hace difícil su estudio por parte de ideólogos y politólogos actuales que suelen debatir mucho si la ANR es de derechas o izquierdas.
Partidarismo coloradismo (Orgullo militante del partido)
[editar | editar código]Es la ideología principal más reconocida, donde el orgullo y la militancia se ponen por encima de cualquier divisionismo o adversidad del partido, lo que lo hace parecido a un club de futbol, donde sus hinchas alientan al partido a seguir peleando, el coloradismo utiliza el partidarismo como un discurso agresivo para no confundirlo con el nacionalismo paraguayo e hibridar ambas ideas. Entre ellos es reconocido el dicho de Horacio Cartes "La salud de Paraguay depende de la salud del partido colorado" (Nacionalismo paraguayo con partidarismo colorado). El coloradismo es el discurso perfecto para unificar al partido colorado en uno solo, debido a que el partido tiene sus movimientos internos que suelen rivalizarse, donde interponen la hermandad por encima de la rivalidad donde es famoso verse el "Abrazo Republicano", (Un gesto entre dos o más líderes colorados que se abrazan como gesto de confraternidad frente a sus seguidores, algo que se volvió tradición en la ANR). Algo también tradicional de la ANR es el hincha ferviente o romántico (generalmente un civil colorado desconocido) que lanza loas, discursos y gritos en apoyo a su colorado favorito en medio del público, a lo que sus rivales de otros partidos suelen denominar despectivamente como "hurreros", en una forma de ataque o burla hacia ellos, creándose escenarios simpáticos entre los militantes colorados y de otros partidos, en especial, el partido liberal radical auténtico que también copia bastante este modelo ideológico, donde la única forma de ejemplificar este escenario fácilmente, es como un superclásico Olimpia versus Cerro Porteño.
Fundación del Partido Nacional Republicano
[editar | editar código]Para entender los principios del partido colorado, se debe entender que la formación del partido ocurrió en el periodo más turbulento y violento de Paraguay, no se puede decir que todos los colorados conocían, eran ilustrados o alfabetizados en temas ideológicos o doctrinales. Pero sus líderes principales si reunieron esas características principales que los posicionaron por encima del paraguayo común de la época que no tenia acceso a educación y tal vez no sabían escribir, mucho menos sabrían del significado de muchas de estas ideologías. La mayor parte de las bases doctrinales del coloradismo al igual que el centro democrático fueron los elitistas y caudillistas de la época en las ciudades de Asunción y Encarnación, que eran vistos como la puerta de la occidentalización ideológica del Paraguay en aquellos años al mundo exterior.
Las primeras ideas (Liberalismo, lopizmo, caballerismo y conservadurismo)
[editar | editar código]En las primeras ideas reconocidas del partido colorado en el periodo de su fundación oficial, destaca el liberalismo por sobre todas las áreas de su accionar político. También destacaron el Lopizmo en su forma de nacionalismo paraguayo debido a la figura del General Bernardino Caballero, donde este bajo la figura de su personalidad se formó el ideal del caballerismo, debido a su condición de veterano de guerra respetado. Algo que no mucho se habla es que el partido colorado se diferenció del liberal azul, adoptando ideas conservadoras, probablemente debido a que Caballero era miembro del ejército y bajo su mando consistía a miles de veteranos y civiles que vivieron el horror de la guerra que se habían endurecido socialmente frente a las ideas del liberalismo radical de esos años y la realidad dura de su entorno. Entonces en este periodo histórico se puede identificar que el partido liberal figuraba un liberalismo mas puro o demócrata parlamentario muy asociado a los intereses de Buenos Aires, Argentina, mientras que el partido colorado se diferenció con un liberalismo nacionalista o liberalismo conservador con la centralización del poder muy asociado a Río de Janeiro, Imperio del Brasil. Un choque geopolítico no muy mencionado en la historiografía del país
Lopizmo de supervivencia en el coloradismo de 1887
[editar | editar código]En la formación del lopizmo de posguerra, destacan los seguidores mas fieles de los López que se unieron a Caballero y Benigno Ferreira en la formación del coloradismo, el mayor logro del partido fue la afiliación de Enrique Venancio Víctor Solano López Lynch el mismo hijo de Francisco Solano López y Alicia Lynch. Los hijos de los veteranos también se aliarían al partido colorado con el pasar de los años. Mientras las leyes paraguayas de la posguerra (redactadas bajo influencia extranjera) confiscaban los bienes de los López y declaraban al Mariscal "enemigo de la patria", el gobierno de Bernardino Caballero y los primeros gobiernos colorados permitieron y facilitaron el retorno de Elisa Alicia Lynch al país en 1875 para reclamar sus bienes, y más tarde el de sus hijos, dándoles amparo político frente a la furia de los sectores liberales de ambos partidos que eran más radicales.
En la doctrina oficial del coloradismo dominaba la corriente de Decoud que era liberal de ideología, antilopizta y firmó también el manifiesto fundacional del partido. Lo que creó la narrativa oficial que tanto el coloradismo y los azules fueron fundados por legionarios (traidores), aun así, sabiéndose el fuerte componente lopizta del coloradismo en sus inicios, suele ser caracterizado como una ideología no oficial, bajo la mesa, a escondidas o de supervivencia, pero mucho más agresiva, ya que en esos años tan solo mencionar a López de forma de admiración, te podría meter en serios problemas, una forma de censura porque el país estaba ocupado por tropas extranjeras, los opositores a López que habían sido exiliados volvieron al país y tenían mucho más poder en especial el General Benigno Ferreira quien destaca como un antilopizta pero contradictorio (debido a que se estudia que él no fue del todo antilopizta radical, porque también evolucionó a ser muy nacionalista) pero con la diferencia que estaba comandando tropas en el Paraguay de posguerra. Lo que catapultó las primeras guerras civiles del Paraguay, mal llamadas revoluciones por su rivalidad con el General Caballero.
El drama paraguayo: Satélites de la rivalidad Brasilero-Argentina (Geopolítica de posguerra)
[editar | editar código]En última instancia, el bipartidismo paraguayo de los primeros años reprodujo internamente la histórica disputa geopolítica por el control del Río de la Plata de esos mismos años. Mientras los colorados miraban a Río de Janeiro buscando la fórmula del orden centralizado caudillista militar monárquico brasilero para reconstruir el país, los liberales miraban a Buenos Aires buscando la fórmula de las libertades públicas, civilismo, mercantilismo, parlamentarismo y el progreso constitucional argentino. El drama fue que Paraguay, devastado por la guerra, importó no solo las ideas de sus vecinos, sino también sus vicios políticos. Algo tampoco muy mencionado o simplificado de forma sencilla en los dichos de que Paraguay no fue anexado por ambos países para cumplir su rol de estado tapón como él Uruguay. La propaganda de Brasil y Argentina en 1870 se volteó rápidamente a la posibilidad de que ambos países podrían haber ido a la guerra otra vez entre ellos mismos.
La caída del Imperio del Brasil y la proclamación de la República Brasileña en noviembre de 1889 provocaron un terremoto político y financiero en Paraguay, debilitando de golpe la estructura de poder que sostenía al gobierno colorado del general Patricio Escobar y, posteriormente, de Juan Gualberto González. Lo que probablemente fue el núcleo del alzamiento liberal del 18 de octubre de 1891, sorprendente e irónicamente para los paraguayos el Imperio de Brasil sostuvo financieramente y apadrinó la organización de las rebeliones del lopizmo caballerista contra el liberalismo radical porteño de Buenos Aires tras el fin de la guerra temiendo que Paraguay sirviera como base de guerra argentino hacia el Brasil. Permitiendo que Caballero tome el poder en 1874 sin ningún tipo de problemas exteriores con el imperio incluso antes que se forme el partido colorado como tal, hasta durante buena parte del primer periodo colorado (gobiernos del partido entre 1887 hasta 1904).
Evolución y mutación ideológica, generación del 900 (1904-1936)
[editar | editar código]Tras ser desplazada del poder por la guerra civil de 1904, el Partido Nacional Republicano (PNR) experimentó una profunda reconfiguración doctrinal durante sus tres décadas en la oposición. El partido abandonó el pragmatismo político que le caracterizó a sus primeros años de gobierno y estructuró una plataforma basada en el nacionalismo revisionista, el agrarismo popular y la intervención social del estado fuertemente influenciada por una nueva generación doctrinarios jóvenes políticos de 1900.
Adopción del lopizmo y el revisionismo histórico
[editar | editar código]Impulsado por los intelectuales de la denominada «Generación del 900» —como Juan E. O'Leary e Ignacio A. Pane—, el partido adoptó la defensa radical de las figuras de los López como dogma identitario central. A través de la prensa partidaria (como el periódico La Patria), la ANR disputó la narrativa oficial de los gobiernos liberales, calificándolos de herederos de los «legionarios» que combatieron junto a las fuerzas aliadas, mientras posicionaba al coloradismo como el auténtico custodio de la soberanía nacional y el partido del patriotismo.
El nacionalismo social
[editar | editar código]Frente al modelo de estado gendarme y el individualismo promovidos por el liberalismo clásico, el pensamiento colorado de este periodo comenzó a incorporar elementos de la doctrina social de la iglesia y del socialismo moderado. Bajo la influencia teórica de Ignacio A. Pane, se empezó a defender la necesidad de un estado fuerte con capacidad de intervenir en la economía para proteger a los sectores obreros y artesanales urbanos. Este modelo defendido por Pane, le valió el repudio del partido liberal, que empezaron a catalogar al partido colorado como una mutación al comunismo y el marxismo, cosa que empeoró la propaganda partidaria anticomunista de la época ya que la bandera del PNR era roja, lo cual, los colorados argumentan que el rojo es el simbolismo colorado del tradicionalismo y el conservadurismo como un ejemplo de distanciamiento del ideal marxista.
Agrarismo, militarismo, expansionismo y misticismo
[editar | editar código]El partido reorientó su base de apoyo hacia el campesinado del interior profundo del país. El discurso colorado idealizó la figura del agricultor paraguayo, asociándola directamente con el soldado veterano de la Guerra de la Triple Alianza. Se estructuró así una retórica de defensa y resistencia frente al imperialismo de las potencias extranjeras de posguerra. Comúnmente asociado el discurso al inicio de la crisis del Chaco y la defensa de un territorio vital para el paraguayo y sus cultivos, comúnmente dicha como la conquista o la colonización del Chaco. En la década de 1920, ante la inminencia del conflicto fronterizo con Bolivia, la ideología colorada adoptó una postura de estricta vigilancia patriótica, criticando la supuesta imprevisión gubernamental. No obstante, al estallar la Guerra del Chaco en 1932, el partido declaró la tregua política y movilizó a sus bases para integrarse al ejército bajo la premisa de la defensa de la integridad territorial.
Paz nacional, institucionalidad y orden
[editar | editar código]Durante el periodo de inestabilidad política conocido en Paraguay como la «anarquía liberal» (nombre propagandístico impulsado en referencia a las constantes rebeliones y guerras civiles), la propaganda republicana contrapuso el concepto de orden y autoridad centralizada frente a lo que denunciaban como la debilidad y el fraccionalismo crónico de la democracia parlamentaria de los liberales, que el enemigo externo aprovechó para impulsar la guerra del Chaco. Un recurso retórico que el partido pudo aprovechar tras el inicio de la rebelión militar de 1936 de Rafael Franco.
Hegemonía del Partido Ejército Paraguayo Colorado (1936-1954)
[editar | editar código]La evolución doctrinal de la Asociación Nacional Republicana (ANR) durante este tramo histórico estuvo marcada por la institucionalización del lopizmo, la creación de un nacionalismo agresivo cercana al eje fascista, la posterior adopción mutacional del anticomunismo global de la Guerra Fría y la simbiosis o absorción del partido con el aparato estatal y fuerzas armadas.
López y el estado unificado del Paraguay (Unidad total de las fuerzas armadas, los trabajadores y el partido)
[editar | editar código]Tras el Decreto N.º 66 de 1936 emitido por el gobierno de Rafael Franco —que rehabilitó la figura de Francisco Solano López—, el Partido Colorado asumió este revisionismo como doctrina de estado. Bajo el liderazgo intelectual de figuras como Juan Natalicio González, se estructuró la tesis del «Estado Servidor del Pueblo del Agro», una ideología que reivindicaba el modelo económico proteccionista previo a 1870, de carácter fuertemente centralizado, popular y agrario, oponiéndose tanto al liberalismo como al marxismo, una doctrina que replica un mensaje adaptado o mutado al contexto paraguayo del fascismo europeo.
Las Fuerzas Armadas de Paraguay, tardarían al menos hasta 1947 de unificarse plenamente con el partido colorado debido al riesgo de guerra civil que se alimentó desde la rebelión de 1936. La relación entre el Partido Colorado y los militares no nació en 1954 con Stroessner como se suele contar; se gestó mucho antes en las trincheras del chaco o las guerras civiles y se justificó a través de la mitología del lopizmo histórico, el linaje de Caballero, Benigno Ferreira y Enrique Solano López, el que Alicia Lynch pudiera volver a Paraguay y los propios descendientes de estas personas y los veteranos de la Guerra de la Triple Alianza creándose un respeto mutuo de hermandad de sangre. Para 1940, tanto en el ejército, la policía, el partido liberal y el partido colorado, surgirían varios grupos cercanos al fascismo que trabajarían juntos como si se tratase de un partido unificado.
Natalicio González proponía un modelo de tinte corporativista y totalitario. Argumentaba que el Paraguay debía volver a su esencia originaria basada en una comunidad solidaria pero rígidamente organizada bajo una autoridad vertical. El individuo debía subordinarse a los intereses supremos de la nación, González fundó la facción de los "Guionistas" (del Guión Rojo), un ala paramilitar muy ideológica diferente al pynandi (la segunda milicia del partido) del coloradismo. Sus militantes operaban con una disciplina cuasi militar, camisas de colores distintivos y discursos de un nacionalismo místico y agresivo. Se presentaban como una fuerza de choque contra el comunismo y el liberalismo, con métodos que los historiadores equiparan directamente a los de los camisas negras italianos o la falange española, mientras que a él se le oponían los demócratas nacionalistas : Aunque compartían el nacionalismo, rechazaban los métodos totalitarios y paramilitares del Guión Rojo. Abogaban por una conducción más institucional y civil, apegada a los estatutos tradicionales del partido y con una apertura hacia la legalidad republicana, ganándose por ello el nombre de «democráticos» en contraste con el autoritarismo de González. Lo que provocó un nuevo periodo de violencia política esta vez solo en el partido colorado (ya que la mayoría fueron ilegalizados por los sucesos de la guerra civil de 1947) y principios de 1950.
Ascenso de Stroessner
[editar | editar código]Tras la crisis de los guiones y demócratas, se alzó un general guionista no tan guionista y demócrata no tan demócrata, combinando ambas ideas en uno solo. Con la llegada al poder de Alfredo Stroessner en 1954, la ideología colorada sufrió una simbiosis orgánica total con el poder militar. Se institucionalizó la llamada «Trilogía Stronista», una doctrina fáctica que establecía que el progreso y la estabilidad del Paraguay dependían de la unidad indisoluble entre las Fuerzas Armadas, el Gobierno y el Partido Colorado. La militancia en el partido se convirtió en un requisito obligatorio para ejercer roles laborales y partidarios dentro del país. Stroessner instrumentalizó el totalitarismo militar de Natalicio como arma contra sus enemigos dentro del país y la democracia de Federico Chaves y Molas López como retórica en el mundo occidental exterior para legitimar sus mandatos. En Stroessner se juntan las ideas dominantes del partido colorado de 1950, lo que genera una rápida satisfacción a los militantes, los militares y civiles.
Stroessner y su forma de gobernar (1954-1989)
[editar | editar código]La ideología que rigió al Partido Colorado y al Estado paraguayo durante el mandato del general Alfredo Stroessner consistió en una doctrina autoritaria de derecha, nacionalista y corporativista. El régimen estructuró un sistema de control hegemónico que fusionó las instituciones públicas con la nucleación partidaria, justificando la supresión de las libertades civiles en pos de la estabilidad interna, el contexto del Paraguay que tuvo Stroessner a sus inicios en 1954 fue la de un país cansado por la guerra, la inestabilidad política, destruida económicamente y mucho más alfabetizado a comparación del Paraguay entre 1870 y 1930, por ende muchas más personas participaron de la política interna debido a que ya poseían cualidades o simplemente eran mucho más profesionales.
La triada del totalitarismo y autoritarismo democrático
[editar | editar código]El eje central del pensamiento político del régimen fue la indisoluble unión entre el Gobierno, las Fuerzas Armadas y el Partido Colorado (civiles). Bajo esta premisa, el ejército y la estructura partidaria se convirtieron en los dos brazos ejecutores del poder presidencial. La afiliación a la ANR dejó de ser opcional y pasó a ser un requisito obligatorio para acceder a la función pública, ejercer la docencia, ingresar a la carrera militar o realizar actividades comerciales reguladas por el estado como beneficios o permisos. Este periodo del gobierno de Stroessner se conoce como el totalitarismo, debido a que el partido colorado era el único partido legalizado del país, este modelo se mantuvo así hasta 1962, año en que Stroessner y los militares permitieron la vuelta paulatina de algunos partidos, excluyendo a la izquierda y oficializándola en 1967 la cual se conoce como la democracia autoritaria, ya que Stroessner no dejaría el poder y los partidos legalizados deberían competir siendo fiel a la causa de la doctrina de esos años.
Anticomunismo autoritario geopolítico y la Doctrina de Seguridad Nacional
[editar | editar código]En el marco de la Guerra Fría, el gobierno militar de Stroessner adoptó de manera radical la Doctrina de la Seguridad Nacional promovida por los Estados Unidos. El partido abandonó el tradicional antagonismo hacia el «legionarismo» de ideología liberal para posicionar al marxismo como el enemigo absoluto de la patria (el nuevo legionarismo). Bajo el lema de defender la «civilización occidental y cristiana», se criminalizó cualquier disidencia política, social o sindical de izquierdas, etiquetando a los opositores como agentes de la infiltración comunista o socialista extranjera. Esto provocó que sectores liberales y nacionalistas en todo el mundo se aliaran pragmáticamente para atacar al Pacto de Varsovia y sus militantes en varios rincones del mundo. Aun así el partido liberal estuvo complemente ilegalizado en la mitad del gobierno, siendo legalizado los sectores anticomunistas del partido en 1967 con la nueva constitución que apoyarían a Stroessner.
El Paraguay en materia de geopolítica, no solo se acercaría a Estados Unidos por supervivencia, sino a varios estados autoritarios de derechas, permitiendo su ingreso a foros internacionales, como la Liga Mundial Anticomunista, la Liga Latinoamericana Anticomunista e incluso acercamientos con la OTAN, los restos del Eje (Japón y España), el inicio de la cooperación con Taiwán y la Liga Blanca de Sudáfrica y Rodesia.
Paz y Progreso con pragmatismo económico
[editar | editar código]La propaganda del partido justificó la concentración del poder y la falta de alternancia democrática mediante la exaltación de la paz pública. El stronismo contrapuso la estabilidad de su administración frente a la inestabilidad de la primera mitad del siglo XX. Esta «paz» social se vinculó estrechamente con un nacionalismo de infraestructura, progreso y desarrollismo económico, donde las grandes obras públicas —como la represa de Itaipú— y la colonización agrícola de la frontera este fueron presentadas como los logros definitivos del coloradismo, el lema mismo era una representación futura de un Paraguay prospero pacifico con diferencia de su pasado violento y bélico.
El gobierno asimiló la retórica histórica del Guión Rojo y del revisionismo nacionalista lopizta. Stroessner se auto posicionó en el discurso oficial como el legítimo heredero y continuador de la línea histórica de los López y de Bernardino Caballero. Esta narrativa buscaba sacralizar la figura del dictador, presentando sus decisiones como mandatos patrióticos incontestables y blindando al régimen contra las críticas externas, las cuales eran tildadas de «antipatrióticas». En esta nueva ola de patriotismo, el General Caballero es catalogado como "el primer reconstructor de la patria" seguido de stroessner como el segundo reconstructor. También el congreso paraguayo, intento catalogar a Stroessner como el tercer Mariscal Militar de Paraguay (junto a Francisco López y José Estigarribia), la cual fue rechazada sorpresivamente por el mismo, teniendo un fuerte componente de culto a su personalidad en todo su gobierno. Lo cual algunos ideólogos opinan que fue en una señal de claro respeto a lo que el mismo consideraba sus líderes y en especial su comandante Estigarribia.
Vuelta al liberalismo demócrata republicano (1987-2010)
[editar | editar código]La vuelta al liberalismo, se le conoce al periodo moderno más violento del partido colorado, ya que Stroessner estaba envejeciendo y eso promulgaba una preocupación grande en los líderes internos del partido mismo que se iban volviendo mas extremistas al no tener un líder en buenas condiciones para realizar la sucesión del poder. Este periodo comulga bastante bien con la realidad geopolítica del momento donde el Pacto de Varsovia, la Unión Soviética, China y varios regímenes militares o civiles del mundo estaban colapsando, entrando en crisis o guerras civiles. Desmoronando la retórica del enemigo comunista y infiltrados, en este periodo Paraguay ya había quedado prácticamente aislado y casi abandonado por Estados Unidos, que iniciaba su repliegue geopolítico al ver a su rival comunista desmoronarse.
Este Paraguay también es bastante distinto al que obtuvo Stroessner a sus inicios, el país ya se encontraba con bastante alfabetización, mucho más liberal y con mejor infraestructura, con más capacidad profesional, laboral y por ende, una demanda creciente de una población que se hizo más intelectual y rápida que el propio gobierno autoritario.
Fractura nueva, los nuevos demócratas y el viejo autoritarismo
[editar | editar código]En los últimos años de la dictadura, el partido se dividió irremediablemente. La facción de los «militantes combatientes» asaltó la junta de gobierno en 1987, radicalizando el culto a Stroessner y desplazando a los «tradicionalistas», quienes buscaban recuperar la autonomía civil del partido y una apertura política gradual. Las Fuerzas Armadas empezaron a alejarse del partido lentamente. Esta ruptura interna debilitó la legitimidad del régimen y sirvió de antesala para el golpe de Estado de febrero de 1989 liderado por el general Andrés Rodríguez, iniciando el proceso de transición democrática bajo una fachada de renovación republicana. El miedo asumido por muchos líderes del momento que eran la segunda mano o parte del triángulo del poder de Alfredo Stroessner, era que al viejo Stroessner la pase algo malo y eso inicie hasta críticamente otra guerra civil paraguaya o violencia desproporcionada en Paraguay. Lo que motivo aun mas el golpe de Estado de 1989 que terminó con un éxito que es cuestionado hasta el presente, debido a que a Stroessner no se le enjuició por sus crímenes y fue tratado con respeto por los militares que organizaron el golpe.
Humanismo republicano, democracia y el militarismo
[editar | editar código]Tras la caída del régimen, el coloradismo operó una rápida reconversión ideológica para adaptarse al nuevo escenario pluripartidista. Bajo liderazgos como el de Luis María Argaña y la corriente del «Auténtico Tradicionalismo», el partido desempolvó los viejos manifiestos fundacionales de José Segundo Decoud, adoptando una retórica basada en el «humanismo republicano», las libertades civiles y la justicia social, distanciándose formalmente de los excesos de la dictadura pero manteniendo intactas sus redes extremistas.
A mediados de la década de 1990, la ANR experimentó una nueva mutación ideológica con el surgimiento del «oviedismo», una corriente liderada por el general stronista Lino César Oviedo. Este movimiento introdujo un fuerte componente populista, mesiánico y autoritario, apelando al uso del idioma guaraní, el agrarismo nacionalista y la añoranza de la disciplina stronista. Este choque doctrinal e institucional con el sector civil de Argaña sumió al partido y al país en una profunda crisis institucional que culminó con el Marzo Paraguayo de 1999 y un intento de rebelión en el año 2000 tras estos eventos, el repliegue de las fuerzas armadas y policiales de la política paraguaya fue total.
Stroessner en las sombras, democracia paraguaya sin comunistas, sin legionarios (1989-2006)
[editar | editar código]La influencia de Alfredo Stroessner en la transición democrática de Paraguay es un tema central en la historiografía contemporánea, aunque no se tienen datos certeros de si fue el un constructor activo, solo el de un catalizador involuntario y el origen del sistema que se buscaba reformar. Es una realidad histórica innegable que el poder político de Alfredo Stroessner no se evaporó por completo el día de su exilio, y la existencia de canales de comunicación secretos con la política paraguaya está ampliamente documentada. Aunque formalmente el gobierno brasileño le prohibía realizar declaraciones en su exilio, su residencia en Brasilia se convirtió en un centro de peregrinación y negociación política con sus ahijados políticos, aunque nunca dio una entrevista formal, en periodos electorales paraguayos solían filtrarse "saludos" o cartas firmadas por Stroessner hacia ciertos candidatos colorados, empresarios o militares. Estos gestos buscaban inclinar la balanza en las elecciones internas del partido, demostrando que su opinión aún movilizaba el voto de las bases tradicionales y de la vieja guardia militar.
Se suele discutir que Gustavo Stroessner, Lino Oviedo, Rodriguez, Argaña, Mario Abdo, Vierci, Cartes, Aldo Zucolillo, Graciela, Diana, entre varias personas más fueron los nexos directos de Stroessner en la formación de la democracia paraguaya. Stroessner nunca sería enjuiciado por sus cargos en la operación cóndor, aunque la presión ciudadana y de las organizaciones de derechos humanos exigía justicia, el peso fáctico del stronismo dentro del nuevo Estado democrático bloqueó cualquier posibilidad real de juicio, permitiendo a Stroessner morir en paz. Hasta el presente, se sigue insistiendo en traer sus restos al Paraguay. A Stroessner se le reconoce la famosa frase de "Paraguay tiene una verdadera democracia, sin comunismo y sin legionarios" una frase propagandística y con mensaje fuerte muy recurrente en ideólogos de derecha dentro del país, mientras que opositores e izquierdistas reclaman que existe el "Stronismo sin Stroessner" (mensaje propagandístico en alusión que existen militantes ideológicos que prefieren destruir o instrumentalizar la democracia para gobernar al igual que Stroessner).
Socialismo colorado y socialdemocracia progresista, un intento de giro a la izquierda (2003-2012)
[editar | editar código]A principios del siglo XXI, el presidente Nicanor Duarte Frutos intentó dar un giro ideológico hacia la centro-izquierda para frenar el desgaste del partido, al mismo tiempo que ocurría la marea rosa latinoamericana, bajo el lema del «socialismo humanista» o «socialismo republicano», el discurso oficial de la ANR adoptó un tono fuertemente crítico hacia el neoliberalismo, el Consenso de Washington y las oligarquías económicas. Incluso invitando a líderes socialistas y comunistas históricos al país como Hugo Chávez y Fidel Castro, hasta socialdemócratas como Lula Da Silva y Néstor Kirchner que posaron con Nicanor en varias fotografías.
Sin embargo, el agotamiento del modelo clientelar, las acusaciones de corrupción civil y el auge de un temor rojo (sentimiento anticomunista) al ver a socialistas con Nicanor terminaron provocando la histórica derrota electoral de 2008 ante Fernando Lugo un obispo católico socialista y militante de Hugo Chávez que en aquel momento parecía la opción mas conservadora irónicamente de la lista, debido a su rol de obispo frente a la candidata socialdemócrata colorada Blanca Ovelar que era apadrinada por Nicanor Frutos en el movimiento progresista colorado, perdiendo el poder tras 61 años de hegemonía ininterrumpida de la forma que muchos no se lo esperaban. Este evento es recordado de esta forma porque se esperaba la victoria del general Lino Oviedo, pero debido a su accidente aéreo y muerte, la mayoría de su electorado anticomunista y derechista, votó por Lugo porque veían en Ovelar una potencial socialista radical y enemigo.
Esta elección es considerada un desastre en la derecha paraguaya y una victoria en la izquierda paraguaya, que ven en Lugo una victoria frente al coloradismo, raramente, ya que Nicanor y Ovelar representaban también el progresismo paraguayo. Esta elección agravaría el sentimiento anticomunista en Paraguay durante buena parte del mandato de Fernando Lugo.
Antisocialismo y giro a la derecha (2012-2020)
[editar | editar código]En 2012 el juicio político a Fernando Lugo se realizó con buena parte de los componentes de derechas de varios partidos, desde el colorado hasta el liberal, incluyendo al ejército y policía. Mientras que la derecha justifica el juicio político como un acto administrativo del estado, la izquierda lo cataloga como un golpe de Estado antidemocrático. En este año el Paraguay queda suspendido del Mercosur y aislado diplomáticamente por la izquierda regional hasta la victoria del empresario Horacio Cartes en 2013, un político bastante influenciado por la nueva derecha y creador del movimiento Honor Colorado, la ideología del partido sufrió un giro radical hacia la derecha económica gracias al movimiento "HC", abandonando el tradicional estatismo nacionalista agrario con ciertas ideas socialistas de los años 2000 para adoptar un modelo gerencial, pro-mercado e informático, centrado en la eficiencia empresarial macroeconómica y la atracción de capitales extranjeros, fórmula que le permitió al partido retornar formalmente al poder del estado en las elecciones de 2013 tras una victoria frente al liberal progresista del PLRA Efraín Alegre.
Con Cartes el partido se impulsó el proyecto de desarrollo bautizado como "Nuevo Rumbo del Paraguay", caracterizado por leyes de Alianza Público-Privada (APP), apertura al capital extranjero y disciplina fiscal, logrando que en Paraguay transicione más rápido a la economía mixta, marcando un hibridismo entre las empresas del estado y las empresas privadas, adoptando un modelo económico liberal y muy tecnocrático, enfocándose en demandas industriales y agroindustriales, así como nuevas formas de economía inteligente para el país. Este modelo en un inicio parecía poner final definitivo al modelo caudillista del partido colorado, sin embargo, Cartes empezaría a ganar más poder dentro del partido presentando a Mario Abdo como su candidato que debía seguir el rumbo que Cartes mismo había comenzado.
A pesar de que Cartes y Abdo eran aliados, ciertas disputas morales ocasionaron la división entre ambos, llegando a acusarse mutuamente de traición al partido colorado e incluso proponerse la expulsión, formándose la corriente cartista y la corriente abdista, dos nuevos caudillismos enfrentados internamente en torno a ellos. Esta fricción creo una pequeña inestabilidad gubernamental durante el gobierno del expresidente Mario Abdo, debido a que la mayor parte de la división política es por temas de (democracia vs autoritarismo). Dentro del partido es común asociar a Cartes con la centralización del poder, mientras que Abdo representaba la democracia, aunque es también stronista. Algunos politólogos lo muestran con otras perspectivas de orgullo político o ganar poder individualmente, incluso desde la perspectiva cartista se defiende que Abdo traicionó al partido por juntarse con miembros de la oposición de izquierda.
El partido colorado del presente (2020-presente)
[editar | editar código]A pesar de las profundas diferencias en la gestión del Estado, la evolución ideológica del periodo cerró demostrando que la supervivencia hegemónica de la ANR está por encima de las doctrinas. Ante la crisis política y la pandemia de 2020, las facciones sellaron la "Operación Cicatriz" (luego institucionalizada como Concordia Colorada), un pacto de unidad granítica que unificó el modelo económico pro-mercado del cartismo y el control social tradicional del coloradismo.
Este periodo es descrito como una nueva ola de conservadurismo social mezclado con liberalismo económico y pragmatismo de decisiones, donde el partido mismo aprende y absorbe conocimientos de grupos pequeños en Paraguay y grupos grandes en otros países para actuar en sus decisiones en materia económica y social. El partido en sí mismo se está transformando en una especie de tanque de ideas, donde la retórica es importante pero las buenas decisiones también lo son, incluso priorizando que los jóvenes adquieran el conocimiento necesario.
Tras la victoria de las elecciones de 2023, el partido empezó a acercarse bastante al republicanismo trumpista, los sectores de patriotas por europa, grupo de los conservadores y reformistas europeos, grupo europa de las naciones soberanas de la Unión Europea, la Israel, la argentina libertaria de Milei, entre otras naciones con ideas afinadas que les interesan en los que destaca Emiratos Árabes Unidos. De manera local, su salto en temas de informática, cibernética, inteligencia artificial y economía inteligente aumentaron de forma acelerada apoyada por Taiwán, en la cultura social, el partido vuelve a adoptar discursos conservadores.
La mayoría de los politólogos locales prefieren describir a la ANR actual como un partido atrapalotodo de derecha conservadora y pragmática que suele tener problemas con su pasado clientelar y estatal. Es una maquinaria electoral única que combina todo lo que aprende, así como posee ciertos grupos minoritarios socialdemócratas o progresistas de izquierda, aun así ciertos opositores en especial la visión de los socialistas del frente guasú y los comunistas de Paraguay, temen que el partido este volviéndose mucho más de extrema derecha debido a la irrupción de discursos conservadores provocando cierto roces minoritarios en su debate interno.
En materia de geopolítica el partido sostiene una integración americana en Sudamérica, promoviendo la amistad, la cooperación internacional y una economía de libre comercio en el mercosur que ninguna ideología debe destruir. Promoviendo al Paraguay como una nación de paz, neutralidad total y fraternal con sus países vecinos emulando el modelo de Suiza en política exterior en Sudamérica.
Símbolos
[editar | editar código]De acuerdo con el Art. 2.º del Capítulo I del estatuto del partido, acerca de la denominación y símbolos, constituyen símbolos de la Asociación Nacional Republicana - Partido Colorado los siguientes elementos forjados en la tradición histórica:
- La bandera, constituida por un rectángulo de color rojo, en cuyo ángulo superior izquierdo se inserta una estrella de cinco puntas de color blanco.
- Su emblema, constituido indistintamente por un fondo rojo sobre el que estampa una estrella blanca de cinco puntas, o por un fondo blanco sobre el que se estampa una estrella roja también de cinco puntas.
- El Himno del Partido Colorado, con música de Juan Carlos Moreno González y letra de Juan E. O'Leary.
- La polka motivo popular «Colorado», de autor anónimo.
- La polka «Colorado Retá», de autor anónimo.
- La «Canción del Pynandi», con música de Juan Carlos Moreno González y letra de Manuel Frutos Pane.
Presidentes del Partido Colorado
[editar | editar código]| Nombre | Periodo | Notas |
|---|---|---|
| Bernardino Caballero | 1887-1912 | Presidente de la República entre 1880 y 1886 |
| Pedro Pablo Peña | 1912-1916 | Presidente de la República en 1912 |
| Patricio Escobar Cáceres | Presidente de la República entre 1886 y 1890. | |
| Antolin Irala | Parlamentario, catedrático, ministro de Relaciones Exteriores | |
| Juan E. O'Leary | Periodista, historiador, poeta | |
| Juan Manuel Frutos | Presidente de la República en 1948 | |
| Eduardo López Moreira | 1920-1921 | Ministro de Relaciones Exteriores, Interior y Justicia |
| Arsenio López Decoud | Parlamentario, catedrático | |
| J. Isidro Ramírez | Maestro, secretario de la Presidencia de la República, delegado del Paraguay en congresos internacionales | |
| Eduardo Fleitas | Colegiado | |
| Tomás Romero Pereira | Presidente de la República en 1954 | |
| Salvador Fernández | Abogado, miembro del Tribunal de Apelación, en lo Civil, Comercial y Criminal | |
| Juan León Mallorquín | Abogado, defensor de los humildes | |
| J. Eulogio Estigarribia | Ministro de Educación | |
| Manuel Talavera | Abogado, miembro del Tribunal de Apelación en lo Civil y Criminal | |
| Felipe Molas López | Odontólogo, presidente de la República desde el 26 de febrero al 11 de septiembre de 1949 | |
| Fabio Da Silva | Parlamentario, ministro del Poder Ejecutivo, diplomático, catedrático | |
| Rigoberto Caballero | Hijo de Bernardino Caballero, caudillo colorado | |
| José Zacarías Arza | - | |
| Bernardo Ocampos | - | |
| J. Bernardino Gorostiaga | Ministro del Poder Ejecutivo, parlamentario, periodista | |
| Pastor Filártiga | Parlamentario, presidente de la Cámara de Representantes | |
| Juan Ramón Chaves | Catedrático, decano de la Facultad de Derecho, presidente de la Cámara de Senadores, ministro del Poder Ejecutivo | |
| Luis María Argaña | 1990-1991 | Presidente de la Corte Suprema de Justicia entre 1983 y 1988. |
| Blas Riquelme | 1991-1993 | Parlamentario. |
| Eugenio Sanabria Cantero | 1993-1996 | Presidente de la ANNP |
| Luis María Argaña Ferraro | 1996-1998 | Vicepresidente de la República entre 1998 y 1999 |
| Bader Rachid Lichi | 1998-2000 | Parlamentario. |
| Nicanor Duarte Frutos | 2000-2003 | Presidente de la República entre 2003 y 2008 |
| Herminio Cáceres | 2003-2006 | Parlamentario. |
| José Alberto Alderete | 2006-2008 | Ministro de Obras Públicas y miembro de la Entidad Binacional Yacyretá |
| Lilian Samaniego González | 2008-2016 | Primera mujer en ejercer el cargo en la historia del partido y senadora desde 2003[51] |
| Pedro Alliana | 2015-2022 | Presidente de la cámara de Diputados, período 2017-2018,[52] vicepresidente de la República (2023-2028). |
| Horacio Cartes | Desde el 10 de enero de 2023 hasta la fecha | Presidente de la República del Paraguay (2013-2018) |
Movimientos internos
[editar | editar código]Debido a la larga historia del Partido Colorado en la vida política y social paraguaya en la mayor parte de su historia republicana, han surgido una gran cantidad de corrientes internas dentro del propio partido, en muchos casos con grandes diferencias ideológicas.
1887 a 1954
[editar | editar código]En este periodo, llamado por la historiografía paraguaya tradicional "la Reconstrucción", el partido colorado gobernó sin interrupciones. Sin embargo, la polarización política se evidencia en la división interna colorada entre partidarios de Caballero y sus opositores políticos. Este periodo se caracterizó por la ejecución sucesiva de varios golpes de Estado y de la inestabilidad producto de estas disensiones internas.
El general Benigno Ferreira, quien en su momento fue antilopizta y pertenecía a la Legión Paraguaya, inaugura la era de "los años azules" de 1904 a 1946, en que la ANR se retiró del gobierno en virtud del Pacto de Pilcomayo.
En 1947, durante la guerra civil paraguaya vuelven a tomar el poder, aliados a Higinio Morínigo, quien cae al año siguiente. A partir de aquel año, impulsa al exilio a líderes de la oposición los cuales llaman al abstencionismo, y el partido se convierte en el único partido legal y por tanto la única organización que podía presentar candidatos en cualquier proceso electoral. Sin embargo, nuevamente la polarización política se evidencia en la tensión entre tradicionales y militantes.
En 1954 toma el poder el general Alfredo Stroessner, iniciando una dictadura que tuvo como apoyo a las Fuerzas Armadas a un sector de Partido Colorado y respaldo popular de quienes deseaban acabar con las guerrillas.
En la práctica, sin embargo, Paraguay siguió siendo una dictadura militar de partido único hasta el derrocamiento de Stroessner en 1989. Sirvió como uno de los "pilares gemelos" del gobierno de 35 años de Stroessner, uno de los gobernantes más largos de la Sudamérica de un líder no monárquico.[53]
1989 a 2008
[editar | editar código]Luego de la larga dictadura de Stroessner (1954-1989) tuvo lugar la elección del primer presidente civil en más de 40 años, Juan Carlos Wasmosy, en 1993, pero que aún representó la continuación del Partido Colorado en el poder. Wasmosy había ganado las internas coloradas del año anterior (1992) frente a Luis María Argaña, uno de los grandes caudillos del partido, quien en su momento había sido presidente de la Corte Suprema de Justicia en la dictadura militar. Fue considerada la interna más atípica en cuanto a la disparidad de visiones de ambos candidatos. En 2008, "Calé" Galaverna admite que hubo fraude en las elecciones coloradas de 1992, quien realmente tendría que haber ganado era Argaña.[54]
En 1997, Luis María Argaña vuelve a presentarse como candidato a presidente del Partido Colorado para el periodo 1998-2003, esta vez contra Lino Oviedo, un ex-General del Ejército. El diario Última Hora la catalogó como «la campaña electoral más enérgica y exaltada de la ANR». A pesar de que Argaña tenía el apoyo del entonces presidente Wasmosy, Oviedo resultó ganador de las internas coloradas.[55] Sin embargo poco tiempo después, Oviedo es encarcelado por haber intentado un golpe de Estado un año atrás, perdiendo así su candidatura. Por ende, el candidato a vicepresidente de Oviedo, Raúl Cubas, pasa a ser el candidato presidencial, mientras que Argaña pasa a ser el candidato vicepresidencial, venciendo esta última dupla con más del 55% (el mayor de la transición democrática hasta hoy día).
En las internas coloradas del año 2002, el candidato colorado Nicanor Duarte Frutos resulta ganador ante su rival colorado Osvaldo Domínguez Dibb (entonces presidente del Club Olimpia). Ya en las elecciones generales del 2003, Duarte Frutos resulta ganador como representante de la ANR, aunque obteniendo menos de 40% del voto popular (casi 20 puntos menos que en 1998). Duarte Frutos encabezó un gobierno regionalista e integracionista. Mantuvo ciertas relaciones con los gobiernos de izquierda en Latinoamérica, y volviendo al estatismo en lo económico, al contrario de otros gobiernos colorados caracterizados por su neoliberalismo. Fue el último presidente de su partido en un período de casi 60 años, y el primero en la historia del país en entregar la jefatura máxima a otro partido tras elecciones competitivas.
Las internas coloradas realizadas en 2007 para elegir al candidato para presidente del partido para las elecciones generales de 2008 eran disputadas por Blanca Ovelar (conjuntamente con Carlos María Santacruz Sosa a la vicepresidencia), apoyada por el presidente Duarte Frutos y el resto de la cúpula oficialista colorada; y el otro candidato, Luis Castiglioni (entonces vicepresidente de la República), líder del movimiento opositor Vanguardia Colorada. Las internas terminaron en un empate técnico que al final se resolvió por la victoria de Ovelar. La elección tuvo fuertes acusaciones de fraude, sin que el mismo llegara a comprobarse, dejando al partido con una marcada división.
El descontento dentro del propio partido, así como el surgimiento de la figura opositora de Fernando Lugo, que logró unir a casi toda la oposición en la Alianza Patriótica para el Cambio, derivó en una derrota de la candidata colorada frente a Lugo, que logró el 40,8% de los votos contra 30,7% que obtuvo el Partido Colorado, culminando así con seis décadas de hegemonía colorada.
2013 hasta la actualidad
[editar | editar código]Horacio Cartes, un conocido empresario y dirigente de fútbol en su momento, vence contundentemente en las internas del año 2012 a Javier Zacarías Irún, el rival candidato de Cartes en miras a la presidencia por el partido Colorado. De acuerdo a los resultados de las elecciones generales del 21 de abril de 2013, la ANR recuperó la presidencia del país en la persona del empresario Horacio Cartes, tras 5 años como oposición; ganando también 12 de las 17 gobernaciones y obteniendo mayoría absoluta en la cámara de diputados y simple en el senado paraguayo.[56][57]
En las internas del año 2017, Mario Abdo Benítez (Colorado Añetete) logra la candidatura a la Presidencia de la República para encarar las Elecciones Generales de 2018, al vencer al candidato apoyado por el oficialismo, Santiago Peña (Honor Colorado).[58] Luego de las elecciones de 2023, el Partido Colorado se divide en tres movimientos internos dentro del congreso nacional paraguayo; Honor Colorado, Fuerza Republicana y Colorada Independiente.
Según Antonio Soljančić, científico social de la Universidad Autónoma de Asunción, "para conseguir un trabajo tenías que demostrar que eras miembro del partido. El problema que tiene Paraguay es que, si bien Stroessner desapareció del mapa político, dejó un legado que nadie ha tratado de enterrar".[59]
Resultados electorales
[editar | editar código]| Año | Candidato | Votos | % | Resultado | ||
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1953 | Federico Chaves | 224 788 |
|
Ganador | ||
| 1954 | Alfredo Stroessner | 236 191 |
|
Ganador | ||
| 1958 | 295 414 |
|
Ganador | |||
| 1963 | 569 551 |
|
Ganador | |||
| 1968 | 465 535 |
|
Ganador | |||
| 1973 | 681 306 |
|
Ganador | |||
| 1978 | 905 461 |
|
Ganador | |||
| 1983 | 944 637 |
|
Ganador | |||
| 1988 | 1 187 738 |
|
Ganador | |||
| 1989 | Andrés Rodríguez | 882 957 |
|
Ganador | ||
| 1993 | Juan Carlos Wasmosy | 449 505 |
|
Ganador | ||
| 1998 | Raúl Cubas Grau | 887 196 |
|
Ganador | ||
| 2003 | Nicanor Duarte | 574 232 |
|
Ganador | ||
| 2008 | Blanca Ovelar | 540 513 |
|
2.º lugar | ||
| 2013 | Horacio Cartes | 1 104 169 |
|
Ganador | ||
| 2018 | Mario Abdo Benítez | 1 206 067 |
|
Ganador | ||
| 2023 | Santiago Peña | 1 292 079 |
|
Ganador |
Presidentes de Paraguay por el Partido Colorado
[editar | editar código]-
Juan Gualberto González
(1890-1894) -
Marcos Antonio Morínigo
(1894) -
Juan Bautista Egusquiza
(1894-1898) -
Emilio Aceval
(1898-1902) -
Andrés Héctor Carvallo
(1902) -
Juan Antonio Escurra
(1902-1904) -
Pedro Pablo Peña
(1912) -
Juan Manuel Frutos
(1948) -
Juan Natalicio González
(1948-1949) -
Raimundo Rolón
(1949) -
Felipe Molas López
(1949) -
Federico Chaves
(1949-1954) -
Tomás Romero Pereira
(1954) -
Alfredo Stroessner
(1954-1989) -
Andrés Rodríguez Pedotti
(1989-1993) -
Juan Carlos Wasmosy
(1993-1998) -
Raúl Cubas Grau
(1998-1999) -
Luis González Macchi
(1999-2003) -
Nicanor Duarte Frutos
(2003-2008) -
Horacio Cartes
(2013-2018)
Referencias
[editar | editar código]- ↑ «“La ANR se sustenta en el nacionalismo y el patriotismo”, expresa Darío Filártiga». www.lanacion.com.py. 11 de septiembre de 2022. Consultado el 5 de agosto de 2023.
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- ↑
- «Pueblo de Dios se inscribe en la ANR». ABC Color. 2 de octubre de 2017. Consultado el 18 de agosto de 2023.
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