Autotransfusión

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La autotransfusión es la donación que el propio paciente realiza antes de una operación quirúrgica programada. Al paciente, bajo control médico, y con el aporte de hierro necesario, se le extrae sangre, que será conservada y almacenada a 4 °C, para poder cubrir las necesidades que puedan surgir durante el acto quirúrgico.

En el deporte

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En el deporte la autotransfusión está prohibida y se la conoce como dopaje sanguíneo. Momentos antes de un gran esfuerzo y a gran altura, se le transfunde al atleta su propia sangre (que fue extraída en varias sesiones desde tiempo antes). De esa manera aumenta el porcentaje de oxígeno en la sangre, lo que produce un mejor rendimiento de los músculos cuando son sometidos a grandes esfuerzos (como por ejemplo, carreras de ciclismo de ruta, maratones, etc.).[cita requerida]

En la religión

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En marzo de 2026, el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová emitió un comunicado en el que indicó que los fieles pueden considerar, como una decisión de conciencia personal, el uso de su propia sangre previamente almacenada en determinados procedimientos médicos. No obstante, esta flexibilización se mantiene dentro de límites doctrinales específicos: continúa el rechazo a las transfusiones de sangre alogénica (de otra persona) y no se promueve el almacenamiento prolongado de sangre si este se considera incompatible con sus interpretaciones religiosas. En la práctica, se trata de una apertura parcial que no modifica la prohibición general sobre el uso de sangre ajena, sino que introduce cierto margen individual en situaciones médicas concretas.[1]

Referencias

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